Laymen PérezAnimal de sombra

Escucho a Wagner: el coro de los peregrinos. Me
pudro, sí, me pudro contra la ventana. Sombra yo.
Animal de sombra. Entro y salgo con las manos
rotas. Zanja yo. Reflejo. Vecindad del límite.
Inspiro y proyecto luz. La luz ha quebrado mi
cráneo. Nadie sabe quién camina en el cuerpo
del otro. Las voces de los peregrinos crean una
imagen cuya oblicuidad muere en mí. Nace en mí.
Escucho a Wagner. Cuento los fragmentos
de la Patria que se contorsionan de cara al sol.
Más arriba o más abajo de la ventana. Poco importa.

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Del país

Detrás de la pared hay un agujero. No cabe mi cabeza
el país negrísimo imaginario el país de 1959.
Colecciono astillas animales/algo que pueda
enterrarse lejos de la luz matinal de la mirada
de algunos turistas. Entre materiales inútiles
y extrañas fotografías apenas duermo beso a mi madre
y espero que anochezca en el borde de la madera.

Alrededor del agujero crece una mancha (estoy en ella)
está el país como un pájaro que picotea mis ojos
a través de una jaula. Camino de espaldas al vacío.
No entiendo la política, las mitades en que dividen
la miseria. Nada está en su sitio. Hilo y agua es todo
lo que necesitamos. Los artesanos terminan recogiendo
los últimos pedazos en los rincones tallándose las manos.

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Poema de la crisis

La mujer que se droga no es mi madre. Mi madre sufre leyendo
La Proclama de Tallet.Tallet no vio la crisis,
el agua salada en el fondo del plato. 1992 y septiembre.
En las hendiduras de algunos soldados la crisis
era una feria. Yo nunca supe inclinarme, agrietarme.
No es mi madre la mujer que se droga. Yo soy el agua
salada, el golpe en la puerta, el golpe en la garganta.
1992 y septiembre.

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Y

Y no te creas muy diferente al jarrón hecho en Taiwán
dibujado en La Habana. Viajas de un extremo a otro y
recibes pequeños golpes, cantidades de yeso para
moldear tu cabeza.

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Las vacías sucesiones

Mi sombra se ha ido quedando en los quirófanos,
entre la mirada fija de otras sombras
y la escasa luz que nadie ve
en las mutilaciones.

¿De qué restos venimos?,
¿hacia dónde van los soles
que no pudieron respirar?

Hay buenos animales que se
desollan a sí mismos
durante varias resurrecciones
y otros se dejan raspar los huesos
por su propia familia.

Mis sombra se ha ido quedando sin tierra
sin morral o espacios vacíos.
Los restos tienen la misma deformación
el mismo lenguaje de sangre
que acomoda a rígidas naturalezas.

Mi sombra se ha ido quedando sin sombras.

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Camino hacia el agua del Todo

Toco los reinos, pongo los pies en otro plano. ¿Armonía,
cómo avanzo? Avanzo como el agua,
cambio la imagen de todo camino hacia el Todo.
Cristales de agua se deforman ante la voz de Hitler;
ante la voz del Avatar, se recomponen.
Agua del país secándose bajo el sol. Agua de las ruinas
entrando al cuerpo como un cáncer. Agua del lenguaje
desnudándonos por dentro: tela, costura, remiendos.
El cuerpo está hecho de remiendos. Agua que gotea,
agua que gotea, agua que gotea arriba y abajo, Norte
y Sur, estrecho y ancho de La Florida. Agua dividida
entre pobres conciencias. Agua de la materia
en la comisura de los labios y dentro de la boca.
Agua de un reino en otro, contaminándose,
contaminándonos, contaminando al Todo que transcurre
bajo la intemperie. Agua del reposo: uno de mis familiares
abandonó su cuerpo físico un nueve de marzo
de mil novecientos ochenta y siete; es agua, luz
adentro del agua es. Agua forjada como si fuera hierro.
Agua que murmura desde un poema de John Milton.
Agua profunda de la resurrección,
llena mis manos.

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EN CUBA NO HAY DESIERTOS
Sobre la arena se disuelve el mercurio
Se disuelve en el agua
todo lo que no entendemos

En Cuba no hay desiertos.

Si miras una línea recta
encontrarás una sustancia desconocida.

En Cuba no hay desiertos. Casi.

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Vacas gordas o vacas flacas

Heráclito comía vacas gordas o vacas flacas?
Corría por el campo con un cuchillo mellado en la mano
o cerraba la puerta para morder en silencio la carne?Ç
Heráclito comía carne?
Habrá visto morir a las vacas gordas?
Ellas están al fondo de la Isla donde crece la mala yerba
y mueren los animales de una rara enfermedad, ¿gravedad?
Podemos vaciar la gravedad?
Oscurece todavía sobre nosotros?
Comía vacas gordas o vacas flacas, Heráclito?
Restos del cuerpo, la tierra.
Restos de la tierra, Dios a ras de una superficie.
Era otra voz, otro cuarto menguante de la luna reflejada
sobre el pedazo de vida.

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EN OTRA ÉPOCA, LA NACIÓN ERA UN CORTE LIMPIO
en la superficie del ojo. Leía a Marx
y contemplaba a los pájaros dejar sus huellas
sobre la arquitectura neoclásica que nos caía
encima como un remolino, un gesto, una mancha
cotidiana.

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Colonia

digo: colonia, agua sucia de colonia, en los planos
en los cráneos en los primeros asentamientos;

digo: colonia y pienso en Juan Camargo
haciendo su propio retablo interior alrededor de 1621;

colonia en las manos en la mente
y debajo de los ojos sin penumbra del otro lado

o temblor -que es lo mismo-;

una colonia, primero en madera, después en metal
(como los grabados) de forma HORIZONTAL
y TRANSVERSAL de adentro hacia fuera

con pocas incisiones, resurrecciones;

digo: colonia, quiero decir un pobre espíritu
apoyado sobre un roído muro
nos saluda.

Libros de Leymen


Leymen Pérez
(Matanzas, 1976) Poeta, editor, jefe de redacción de la revista Matanzas. Posee varios libros de poesía publicados, entre ellos: Números del escombro (2002), Circo artesanal (2005), Tallador de ruidos (2005) y Corrientes coloniales (2007),