Regino pedroso«La capital, con  la que había soñado, me desilusionó por completo. El Morro, La Cabaña, sus paseos, y el mar y todas aquellas cosas que tanto me sedujeran al verlas en las fotografías de los libros, no me produjeron ningún particular encanto. Casi siempre, ante lo que más bellamente he imaginado o deseado, y la viva realidad, he experimentado parecido desencanto. Tal vez carezca de poética fantasía para la percepción de lo real y solamente encuentro bellas las cosas cuando las he pensado o visto a través de los celajes del sueño». 1