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Libro sobre Lola María recibe premio de investigación histórica

Agosto 5, 2015 - 9:19am

Ediciones Vigía. Matanzas“Dolores María Ximeno, otras miradas”, de Mireya Cabrera Galán, fue el proyecto ganador del Premio de Investigación Histórica Pedro Antonio Alfonso 2015, el cual estimula el estudio de temas relacionados con la ciudad de Matanzas y es convocado por Ediciones Vigía y la fundación Alfonso Carreño y Alfonso.

El texto brinda un acercamiento biográfico a Dolores María Ximeno y Cruz (Matanzas, 1866-1934), más conocida como Lola María, y autora de Aquellos tiempos… Memorias de Lola María, relevante testimonio que aporta un fresco de gran parte del siglo XIX.

Según Mireya Cabrera Galán, “la vida de esta mujer es poco conocida todavía, y es un hecho que parte de sus propias Memorias..., donde se corre, se aparta, y no se mira a sí misma, sino a los otros, a sus alrededores, a su contexto; tampoco los investigadores contemporáneos se han fijado mucho en ella, más bien han centrado sus observaciones en su libro”.

“Dolores María Ximeno, otras miradas” se halla estructurado en nueve capítulos, en los cuales hace un recorrido por la vida y obra de esta famosa matancera, a partir de una exhaustiva consulta de fuentes documentales, periódicas, iconográficas y bibliográficas, así como de las inevitables referencias a sus Memorias...

De oposiciones y complicidades o Anhedonia, quince años después

Agosto 5, 2015 - 1:13am

De oposiciones y complicidades o Anhedonia“¿El éxito es un premio? ¿Es la fama? [...] ¿Quién mide el éxito?” (54) reflexiona la protagonista del cuento “Felicidades Mayte”, del libro Anhedonia, de Mylene Fernández Pintado. La pregunta lanzada al vacío, retórica –porque se sabe de antemano la inutilidad de la respuesta– recorre el conjunto merecedor del Premio David en el lejano y cercano 1998, atraviesa el almanaque y ronda en estos días la mente de sus lectores. ¿Cómo es posible que más de quince años después este libro admita una reedición imprescindible y una lectura aún provocadora de inquietudes y preguntas? Avanzando las páginas es posible hallar sino la respuesta categórica sí en cambio un grupo de pistas iluminadoras sobre la actualidad de estos textos.

Fernández Pintado, a fines de la década del noventa del pasado siglo, se ponía a la cabeza de la presencia de la huella trasatlántica, esa clasificación académica que aún trata de encontrar su lugar en la Isla. Eran los años posteriores al derrumbe del llamado campo socialista y Cuba estrechaba alianza con España. Los lazos económicos y emocionales adquirían otro matiz y esta narradora con su cuento “Mare Atlánticum” insertaba el diálogo excolonia/exmetrópoli apoyada en nuevas circunstancias nacionales y personales, exponiendo subjetividades bien avitualladas con reflexiones en torno al viaje, el éxodo, el matrimonio y las relaciones de parejas trasnacionales. Sobre todo ello y más Mabel Cuesta llama la atención en su magnífico prólogo a la reedición que Ediciones Matanzas, con diseño de Johann Enrique Trujillo y edición de Norge Céspedes pone hoy a consideración, en su colección Los Molinos[1].

La narrativa de Fernández Pintado se erige, en este que fuera su primer libro, en actualización de la historia cubana. Pasado, presente y futuro domésticos y sociales son tratados en la cuerda de las relaciones Cuba/España/Estados Unidos, donde a ratos una latitud es el centro y las otras son -o parecen ser- periféricas, para más adelante intercambiarse los roles. Una arista nada desdeñable dentro de estos recorridos por las venas citadinas es la presencia de los anhelados viajes y su impronta en el imaginario cubano. Aparecen aquí personajes femeninos desplazados más allá de las llamadas fronteras naturales de manera tal que hacen del binomio adentro/afuera, una importante reevaluación. Es importante no perder de vista –para decirlo en palabras de Zaida Capote- que “el lugar desde el cuál se narra es tan importante como aquel desde donde se lee[2]”.

Nuevo número de la Revista Matanzas; los noventa años de Estorino en Matanzas

Julio 21, 2015 - 10:35am

Revista Matanzas enero-abril de 2015Un homenaje al importante dramaturgo cubano Abelardo Estorino (Matanzas, Unión de Reyes, 1925 – La Habana, 2013) le ha sido tributado por la revista artística y literaria Matanzas, en su último número, correspondiente al periodo enero-abril de 2015, que ha sido presentado recientemente.

En esta revista se ha dado a conocer una reveladora entrevista testimonial, inédita hasta la fecha, realizada por Beatriz Montaña Ruiz, con la intención de analizar la representación social de la familia en algunas de sus obras, y a partir de ahí encontrar herramientas para adentrarse en las complejidades de las relaciones intrafamiliares en Cuba.

Pero este texto, que se titula “Soy un rebelde aunque no haya cogido armas en las manos”, sobrepasa ese objetivo inicial y acaba llegando más allá del análisis de la propia obra dramatúrgica de Estorino, y llega hasta sus raíces, hasta su familia, hasta su natal Unión de Reyes, hasta él mismo.

Junto a la entrevista, aparecen en la publicación breves opiniones acerca de su vida y obra que aportan nuevas aristas a este tributo. Los criterios pertenecen a personalidades de la cultura cubana como Omar Valiño, Graziella Pogolotti, Salvador Arias y Ulises Rodríguez Febles.

En este nuevo número, Matanzas presenta además sus habituales secciones, en las que desde una visión plural y universal se producen diversos acercamientos al panorama artístico y literario contemporáneo.Se pone a disposición de los lectores cubanos, por ejemplo, un fragmento de Vislumbre de la India, interesante libro de ensayos del Premio Nobel mexicano Octavio Paz, no publicado en la Isla, como el resto de su obra.

Barnet, aún caminando

Febrero 21, 2015 - 9:30am

Miguel BarnetLa última vez que Miguel Barnet, escritor, poeta, antropólogo vino a Matanzas fue al espacio Miércoles de Poesía que rescató de la memoria cultural matancera el poeta Alfredo Zaldívar.

El memorable hecho ocurrió en la casa donde vivió y murió el poeta y dramaturgo José Jacinto Milanés, en el año de su bicentenario. Hacía un calor insoportable, pero todos lo escuchamos leer poemas inéditos o conocidos. Con maestría concibió casi un perfomance en que las claves de su amplio registro autoral, regresaban a nosotros con la voz, los gestos, las pausas y esos apartes, que en el dialogo teatral se refieren a alguien del público o a todos lo que estaban allí, entre el sopor del verano y las columnas de una casa que ya conocía demasiado de historias alucinadas. Apartes que contribuían a una lectura paralela de una historia íntima y a la vez colectiva, en que podían estar muchos sin sentarse en aquel lugar.

Una poesía que tenía de los mitos que tan bien conoce, de lo cotidiano que vive un hombre, que a veces uno imagina diferente y sin embargo, frente a los lectores y con sus versos extrae con gestos, cargados de signos disímiles y una teatralidad honda y emotiva, las vísceras de sí mismo para dejarlas ante sus pies, como despojos iluminados, deslumbrándonos con la belleza de su sensibilidad, con la potencialidad poética de lo filosófico, lo dramático, lo ético, “que alcanzan un amor implacable” del que habló Eliseo Diego y donde está el mito, todos los mitos (incluidos los contemporáneos) de sus versos, que son tan abarcadores, que a veces se confunden y hacen inatrapables.

Escuchándolo, no podía dejar de ver o remitirme a toda su obra escrita, que va desde el testimonio, la poesía, la novela, hasta el ensayo y el periodismo.

¿Es que Biografía de un Cimarrón, por ejemplo, no es de alguna manera un poema de la nación, un ensayo, una novela que indaga en un ser humano, con sus vivencias intimas de esclavo, cimarrón, mambí, mientras nos revela un país en diferentes etapas de su historia y ese país, a veces nos parece que vuelve a nacer mientras leemos o nos hace nacer, siendo otros, mientras seguimos fervientemente leyendo? ¿Es que Oficio de Ángel, una de sus novelas carece de la fuerza vital de lo testimonial y lo poético? ¿No es esta novela un ensayo sobre una porción de la historia de un país, vista con la agudeza de quien observa lo que le rodea, con la experiencia erudita, la sensibilidad y un don concedido que lo hace distinto en el panorama literario de la nación, sin dejar de beber en el legado de muchos maestros de la tradición literaria, entre los que se incluyen Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, José Martí, Heredia, Lezama Lima, Nicolás Guillén?

Algunos modos de recorrer Matanzas

Febrero 21, 2015 - 2:14am

Revista Matanzas (La imagen pertenece a una edición anterior)El poeta es, también, un héroe. En un parque de la ciudad se levanta aquella estatua que lo inmortaliza, una calle importante es bautizada con su nombre, y a dos siglos de su nacimiento todavía se le vitorea, todavía se leen sus versos, todavía se tiene entre nosotros vivo, palpitante. “Héroe es todo el que sustenta un esfuerzo que excede de la común medida humana”, decía el ensayista Jorge Mañach.

El poeta Roberto Manzano ha llamado la atención sobre la hazaña que implica el hacer uso de la palabra con el fin de cristalizar, de eternizar toda una época, todo un estado de subjetividades, de emociones sociales. Ha mostrado asombro ante su capacidad de dar una “unidad de medida”, de materializar esos procesos que son en primer lugar flujo espiritual. Desde la palabra, desde la increíble tridimensionalidad síquica que con esta se adquiere, es levantada la vida en todas sus dimensiones.

He recordado estas ideas acerca del poeta como héroe, de los valores “utilitarios” de de la poesía, de la palabra, pensando en su relación con un impactante ensayo que recoge la revista Matanzas, en su último número, el tres, correspondiente a los meses de septiembre a diciembre de 2015. El texto es de Gastón Baquero, se titula “La poesía como problema”, y es el adelanto de una exquisita selección de la obra ensayística de este autor que, preparada por Alfredo Zaldívar, Ediciones Matanzas presentará durante la próxima Feria del Libro.

En este ensayo, en esta primicia que nos ofrece la revista, Gastón Baquero busca la esencia de la poesía, que, a su juicio, es “una consciente —o inconsciente— imitación textual del ímpetu divino”, y debe permitir “Que veamos lo que está detrás de lo que vimos, y que no repitamos, como si fuera un límite de los objetos y de las sensaciones, aquello que hasta ayer nos fue familiar”.

Ediciones Vigía celebra tres décadas de existencia

Febrero 20, 2015 - 10:00pm

Ediciones VigíaEdiciones Vigía, caracterizada por sus hermosas producciones manufacturadas, estará celebrando sus tres décadas de existencia durante su participación en la XXIV Feria Internacional del Libro, Cuba 2015, que se desarrollará del 12 al 22 de febrero en la capital de la Isla.

Agustina Ponce, directora de esta editorial que radica en la ciudad de Matanzas, dijo que en la cita habanera ofertarán a los lectores libros, plaquettes, pergaminos y otras producciones que llamarán la atención.

Hizo referencia además a las características que en esta ocasión tendrá el espacio que ocupará Vigía, tradicionalmente uno de los más llamativos de la Feria, como lo demuestra el hecho de que se le ha otorgado en cerca de diez ocasiones el Premio al mejor stand.

La diseñadora Marialva Ríos, quien se encuentra realizando el mural que identificará el stand, confesó que asume como punto de partida el propio aniversario de Vigía, “desde una metáfora que implica lo que la casa editora ha significado, lo que se ha propuesto y conseguido durante todos estos años”.

“En la idea que desarrollo, también se haya incorporado la obra del escritor hindú Rabindranah Tagore, no por una cuestión esquemática, de querer incorporarlo porque se le esté dedicando la Feria a la India, sino porque realmente su espíritu, su poética tienen en cierto modo un vínculo con lo que hace Vigía”.

“Vigía busca el conocimiento, vive el vértigo que provoca escalar la oscuridad, y ya desde ella, despierta el asombro cuando ilumina con ese quinqué que no es solo su logo sino también su faro, su guía.”

Guateque con Néstor Ulloa

Febrero 20, 2015 - 10:45am

Museo Palacio de JuncoCuando un poeta le gana la batalla al tiempo y
queda más allá de su muerte física,
eso quiere decir que está enraizado en la verdad
y en la pureza de los altos ideales.

Ricardo Vázquez

Néstor Ulloa Rodríguez es un poeta que se ha quedado aprehendido en la exaltación de un pueblo. Nació en la ciudad de Matanzas el 18 de marzo de 1920, y en medio de la pobreza vivió su niñez y juventud en una finca del municipio Limonar. Las malas condiciones reinantes, las injusticias sociales y las limitaciones económicas propias de su estatus social, despiertan una inquietud poética que florece desde los primeros años.

Se aproximó a los grupos literarios de Matanzas con una incipiente décima inspirada en el hombre del campo y la ciudad que asentía su propia formación. En los años finales de la década del 40 del siglo XX ya apuntaba hacia un vertiginoso desarrollo con un sello inequívoco en su expresión. Supo adornar jocosamente imágenes elaboradas desde sus vivencias. Aprendió con premura, mostró a diario sus avances, atesoró mucho en materia de poesía y no lo restringió. Aportó a los poetas matanceros de entonces.

Situó la décima en función de preocupaciones muy cubanas, que en esos momentos precisaban hallar una vía para transitar con integridad. Fue hábil al mostrar una mirada de la existencia del pueblo, sin simulaciones, sin artificios. Concibió sus poemas con guajiros y obreros, colmados de saludos y sonrisas, de sufrimientos y anhelos. Desde ahí se erguía el secreto de su legado.

Camino al funeral de Quesada y Aróstegui1

Febrero 20, 2015 - 3:46am

Juan Gualberto G.Juan Gualberto Gómez pronunciaría las palabras de despedida de duelo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien falleciera en Alemania, donde se desempeñaba como embajador. Sus cenizas arribaron a Cuba en 1919 e iban a recibir enterramiento en el cementerio de Colón, en La Habana.

La comitiva oficial que llevaría a cabo este acto solemne se desplazaba en un numeroso grupo de automóviles. La mayor parte de ellos eran muy lujosos, de último modelo, y contrastaban con la modestia del medio de transporte alquilado en el que iba Juan Gualberto.

En medio de su proverbial honradez, él nunca había contado con recursos para comprarse un auto propio. Tomaba ómnibus como un ciudadano cualquiera y en momentos especiales como aquel, a lo que más podía aspirar era a contratar los servicios de un chofer llamado Manuel, dueño del Ford bastante pasado de moda en el que viajaban hacia el cementerio de Colón.

Durante el trayecto, en cierto momento, un policía de tránsito los hizo detener. Juan Gualberto pensó que era solo una breve parada para realizar ajustes en la marcha de la comitiva. Pero se percató alarmado de que ellos habían dejado de avanzar y la comitiva se alejaba a toda marcha.

De inmediato, Juan Gualberto le pidió a Manuel que le preguntara al policía de tránsito qué pasaba. Así lo hizo el chofer y la respuesta que le dieron fue que se encontraban dándole paso a la comitiva oficial del entierro, a la que los viajeros del vetusto Ford no parecía pertenecer, por el aspecto “poco distinguido” del vehículo.

Carta de Juan Gualberto Gómez a su madre

Febrero 20, 2015 - 2:10am

Habana, 21 de junio  de 18951

Mi querida mamá: en mi poder su deseada del día 18. Por el amigo Sotolongo, que estuvo a verme el miércoles, he sabido de Uds., y me he enterado de que las niñas estuvieron malas.2 Pobres hijitas, que todos los veranos se me llenan de granos. Eso es anemia, y hay que tenerlas bien frescas y darles baños de mar. Dicen que allí hay muchos tiburones. Tengan cuidado, y no dejen de bañarlas.

Aquí estuvo tía Cristina a verme; la pobre sigue como siempre con su brazo enfermo. No puedo creer que eso no tenga cura; lo que sucede es que la miseria en que vive no le ayuda. Me trajo medio peso, que no quise coger, pues al contrario yo quería darle algo. Figúrese el trabajo que le habrá costado reunir medio peso para traérmelo: eso representa para mí mucho más que muchos centenes de un rico.

1Tras los hechos de Ibarra, la familia de Juan Gualberto emigró a Cayo Hueso rápidamente. Hacia allá fueron su madre Serafina Ferrer (1835-1917) y su padre Fermín Gómez (1820-1903); la esposa, Manuela Benítez Mariscal, y los hijos que había tenido con ella: Juan Eusebio (Ceuta, 1882 - La Habana, 196…), Manuela María (Madrid, 1888 - La Habana, 1972), Juana María de la Concepción (La Habana, 1891- 1982) y Alejandrina (La Habana, 1893 - 1971). Fue también María Ana (Ceuta, 1877 – La Habana, 1958), que Manuela tuvo en un matrimonio anterior, y que Juan Gualberto asumiría como una hija más. Junto con todos ellos partirían a Cayo Hueso Dolores (llamada Loló o Dolorita) y Sara Malagamba, ahijadas de Serafina.

Un compendio formidable de acción y emoción

Febrero 18, 2015 - 12:19pm

Historia del teatro en 105 argumentos de Liuba CidRecuerdo que a los que inauguramos la carrera de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte habanero no nos gustaba mucho el ejercicio de narrar las acciones o acontecimientos fundamentales de una obra teatral. Teníamos prisa por plasmar nuestras tempranas historias y nos solía aburrir aquello de encontrar lo esencial en los grandes textos ajenos.

Ahora la madrileña Ediciones Cumbres nos ofrece un libro de la destacada directora teatral y dramaturga Liuba Cid que recorre buena parte de la historia del teatro a través de la nítida y sabia plasmación de 105 argumentos de los mejor de la literatura dramática universal.

Tal como proclama la portada –de un libro que es además un objeto hermoso, gracias al inteligente diseño de Carril Bustamante- se trata de “una herramienta de consulta imprescindible para estudiantes, profesionales y amantes del teatro”. Y es mucho más. Leyendo con cuidado la forma en que Liuba Cid sintetiza, organiza, en alguna medida interpreta los argumentos me percato de que está la visión de una exitosa directora pero también hay huellas de la labor docente de Liuba o de su sabiduría para versionar como dramaturga varios títulos clásicos.

Aunque prima la fidelidad a los argumentos originales y se localiza una vocación de poner el texto al servicio del repertorio de las compañías o de la voz de los profesores, la autora lo puede hacer con tanta eficacia gracias a lo intensa y sólida que ha sido su propia carrera.

Este singular y brillante recorrido me recuerda la importancia que confiere el dramaturgo y gran profesor de escritura teatral Mauricio Kartum a los puntos de inflexión como elemento cardinal del esa amalgama de imágenes, emociones y rostros con las que trabaja el autor teatral. El maestro argentino pone el ejemplo del carnicero que pica por las coyunturas para garantizar la fluidez del trabajo o la intuición de los fontaneros (en Cuba le decimos plomeros) para localizar en los codos de la tubería los lugares donde más materia se concentra. Kartum es heredero de Brecht –entre otros muchos nutrientes escénicos y culturales- y confiere especial atención a los puntos de giro; esos varios momentos en que una obra teatral cambia de sentido argumental o enfatiza por otros caminos las ideas y las pasiones en juego.


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