Presentar un libro de análisis literario sobre la obra martiana no es, para nada, excepcional en nuestro país, lo que lo vuelve una tarea difícil. Porque mi misión, en este caso, sería hacerlo atractivo, diferente a los ojos de ustedes. Eso, necesariamente, implicaría referirme no sólo a las virtudes de su contenido –bien relevante, por ser uno de los muy poco frecuentes análisis estilísticos—sino de su posible amenidad y belleza. Y eso, lo sabemos, no abunda demasiado en los estudios teóricos a nuestro alcance.En este caso, y por suerte, se trata de un verdadero ensayo, y no de un texto árido, compendiador de datos, citas excesivas y disquisiciones más o menos inteligentes en estado bruto, de agobiante intelección para un no iniciado.