Frida KaloFrida, Friducha le decían cariñosamente, creó una de las obras más crudas, desgarradoras y expresivas de la historia del arte. Al ver sus retratos hincados, llagados, lacerados, se nos evocan los terribles Cristos de Matías Grünewald, los San Sebastián, los santos del martirologio cristiano: uno destripado, otro asado al fuego, otra masacrada con una rueda dentada, San Bartolomé desollado y su piel transmutada en la de otro atormentado, Miguel Ángel. Y Frida padeció dolor, no fue una mujer quejumbrosa de débil psique, conoció el padecimiento desde los 7 años cuando contrajo la poliomielitis que la obliga a guardar cama durante 9 meses.