Laura Ruiz Montes

Laura Ruiz: Fe de erratas

Mayo 28, 2016 - 2:35am

La escritora, editora y traductora Laura Ruiz Montes (Matanzas, 1966) dará a conocer próximamente su antología poética personal Fe de erratas, la cual será puesta a disposición de los lectores por Aldabón, casa editora de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia de Matanzas.

Merecedora del Premio Nacional de la Crítica Literaria en dos oportunidades y de otros importantes reconocimientos de nuestras letras, incluida en significativas antologías dentro y fuera de la Isla, Laura está considerada entre las voces más significativas de la poesía cubana contemporánea.

Fe de erratas. Laura Ruiz Montes

Kilómetro 100

Mayo 27, 2016 - 8:28am

(A propósito de Km 100. Producción visual de los noventa en Matanzas)

¿Qué pasa con los años noventa que tienen el extraño poder de parecernos lejanos y cercanos a la vez? ¿Qué pasa con los años noventa de los cuales a ratos queremos olvidarnos definitivamente y cinco minutos después nos sorprendemos rememorándolos y sacando anécdotas de la chistera del mago?  ¿Qué provecho tiene recordar esa década de pobreza material? Acaso ¿ya está todo dicho sobre ese período? Obviamente no. Una de las razones, a mi juicio, por la que seguimos estudiando y revolviéndonos en las bilis de la temporada de marras es porque aún resulta impactante constatar como en un lapso de tiempo en que la isla estuvo económicamente casi paralizada existían otras norias que se movían, con menos penumbra, concibiendo nuevas expresiones culturales, lo cual hace que hurgar allí –hoy– aun nos depare sorpresas.

KM100

7 a 1 o Dónde está mi casa

Mayo 27, 2016 - 1:03am

Calzada de Tirry

Como cualquier niña de barrio mataperreé a mis anchas. Pese a ser hija única no estuve demasiado sobreprotegida. Esto me permitió andar por diferentes barrios con otras niñas y niños. Nos mezclábamos todos: quienes vivíamos en la Calzada –que entonces tenía cierto glamour– con quienes moraban más hacia el interior, aquellos cuya casa podía estar en barrios que se llamaban, por ejemplo, “la yuca agria”. Nos mezclábamos y formábamos una deliciosa pandilla, sin sospecharlo siquiera. La Calzada, además de sus árboles no tenía otros muchos atractivos. Quizás solo la idea de que era inmensa. Grandeza que disminuía directamente proporcional a la medida en que crecíamos. Los otros barrios, sin embargo, parecían contener todo lo fascinante del mundo, así continúa siendo: allí está lo verdaderamente interesante. La Calzada, en cambio, ya perdió su glamour. Los altos árboles de nuestra infancia devinieron arbustos y si bien es muy grato despertar con el piar de los pájaros que a veces anidan en ellos, ya no es posible jugar a los escondidos o recostarnos a los anchos troncos para gritar “un, dos, tres, pasito inglés” tratando de espiar con el rabito del ojo. Así crecí. Esa vida y el recuerdo de ella me han salvado de adversidades y zozobras. Y no hablo solo de los vaivenes emocionales, sino también de las inclemencias de la vida práctica. Mis amigos de entonces, mis iguales mataperros y yo, seguimos teniendo una especie de pacto silencioso. Un algo que nos hace reconocernos en lo igual: la infancia de callejeo y sudor. 

Con ellos perseguí perros para acariciarlos, apostando a quién morderían y a quién no. Con ellos busqué hojas extrañas, robadas de patios ajenos para colocar con cuidado y concentración en una prensa de madera que mi abuelo me había construido y que haría pensar a cualquiera que yo sería una botánica célebre o una microbióloga… nada más alejado. Con mis amigos mataperros me enfangué y busqué calandracas. Con ellos comí cundeamor y me destrocé las rodillas en las caídas, de manera tal que mi abuela, a una cuadra de distancia, me reconocía al volver de la escuela por los rosetones oscuros que sobresalían por encima de las medias blancas, sujetas con una liga a la altura de la pantorrilla.

Aviso de la Directora de la Revista

Abril 8, 2016 - 9:34am

Laura Ruiz MontesQueridos Lectores,

Casi en vísperas de nuestras celebraciones por los primeros diez años de trabajo de Mar Desnudo, que se cumplirán en febrero del 2017, hemos decidido realizar varias transformaciones editoriales, visuales y de proyección de nuestra revista. Cambios que esperamos conlleven a un intercambio más enriquecedor entre editores, colaboradores y lectores en general. Es por ello que nuestro sitio permanecerá en evolución y mantenimiento. Ofrecemos disculpas por las molestias que esto pueda generar. Nos estaremos reencontrando en la edición correspondiente al mes de junio, (No.55-56.May-Jun.2016)

Saludos.

Laura Ruiz Montes

FUN

Diciembre 18, 2015 - 8:29am

Fun Portdada“¿Cuál es la diversión?”, aún preguntan cuando sienten risas solapadas y comentarios entre dientes. “Cuéntanos a todos de qué te ríes para reírnos contigo”, argüían las maestras al escuchar la carcajada acallada – mano sobre la boca– en el fondo del aula. “A mí dímelo en español, para entenderte bien”, agregaban en otras ocasiones... Estos parecen ser algunos de los supuestos del sistema de códigos latente bajo el proyecto curatorial FUN, de Lillliam Cedeño y Edel Alonso. O al menos a ellos parecen responder los creadores para mostrar este work in progress que como fenómeno con cuerpo común (la creación), deja ver sus muchas cabezas en una suerte de muestreo de aquello que llamamos mundo y que no es más que un collage universal.

Del discurso público y del privado hablan estas obras que ponen en evidencia la manera en que cotidianamente asumimos la vida. El “corta y pega” que rige nuestros actos, al recoger de aquí y de allí lo que haga falta, es materia prima invaluable para estos artistas. Tomando prestado el libro que trajo X-1 o la película que trajo X-2, pasándolos de mano en mano, con una ansiedad que no se calma y comulgando todos con todos, hay una generación actual -a la que pertenecen Cedeño y Alonso-, construyendo una realidad, otra, donde las promesas no son tenidas en cuenta y el modo de vida diario es la intertextualidad: con Borges, con la Constitución de la República y con el vendedor de cebollas en ristras... Intertextualidad, préstamos, que se expresan en español, inglés, spanglish o en lenguaje barriobajero,  porque aquí y ahora, no es posible vivir y crear de otra manera.

De oposiciones y complicidades o Anhedonia, quince años después

Agosto 5, 2015 - 1:13am

De oposiciones y complicidades o Anhedonia“¿El éxito es un premio? ¿Es la fama? [...] ¿Quién mide el éxito?” (54) reflexiona la protagonista del cuento “Felicidades Mayte”, del libro Anhedonia, de Mylene Fernández Pintado. La pregunta lanzada al vacío, retórica –porque se sabe de antemano la inutilidad de la respuesta– recorre el conjunto merecedor del Premio David en el lejano y cercano 1998, atraviesa el almanaque y ronda en estos días la mente de sus lectores. ¿Cómo es posible que más de quince años después este libro admita una reedición imprescindible y una lectura aún provocadora de inquietudes y preguntas? Avanzando las páginas es posible hallar sino la respuesta categórica sí en cambio un grupo de pistas iluminadoras sobre la actualidad de estos textos.

Fernández Pintado, a fines de la década del noventa del pasado siglo, se ponía a la cabeza de la presencia de la huella trasatlántica, esa clasificación académica que aún trata de encontrar su lugar en la Isla. Eran los años posteriores al derrumbe del llamado campo socialista y Cuba estrechaba alianza con España. Los lazos económicos y emocionales adquirían otro matiz y esta narradora con su cuento “Mare Atlánticum” insertaba el diálogo excolonia/exmetrópoli apoyada en nuevas circunstancias nacionales y personales, exponiendo subjetividades bien avitualladas con reflexiones en torno al viaje, el éxodo, el matrimonio y las relaciones de parejas trasnacionales. Sobre todo ello y más Mabel Cuesta llama la atención en su magnífico prólogo a la reedición que Ediciones Matanzas, con diseño de Johann Enrique Trujillo y edición de Norge Céspedes pone hoy a consideración, en su colección Los Molinos[1].

La narrativa de Fernández Pintado se erige, en este que fuera su primer libro, en actualización de la historia cubana. Pasado, presente y futuro domésticos y sociales son tratados en la cuerda de las relaciones Cuba/España/Estados Unidos, donde a ratos una latitud es el centro y las otras son -o parecen ser- periféricas, para más adelante intercambiarse los roles. Una arista nada desdeñable dentro de estos recorridos por las venas citadinas es la presencia de los anhelados viajes y su impronta en el imaginario cubano. Aparecen aquí personajes femeninos desplazados más allá de las llamadas fronteras naturales de manera tal que hacen del binomio adentro/afuera, una importante reevaluación. Es importante no perder de vista –para decirlo en palabras de Zaida Capote- que “el lugar desde el cuál se narra es tan importante como aquel desde donde se lee[2]”.

Volver a a universidad

Agosto 3, 2015 - 5:30am

Volver a la universidadEn carta publicada en 1982, Gastón Baquero escribió a Lydia Cabrera: “No me gusta la palabra homenaje porque casi siempre rima con paliza y con uno de esos discursos que llaman algunos cubiches 'arranque tribunicio'. ¡Solavaya!”. Después de saber esto no queda más que ser verdaderamente sintéticos. Pero aunque conozcamos de antemano la opinión que a Baquero le inspiraban los homenajes, también sabemos que este es inevitable. Podríamos pensar en llamarle de otra manera, pero tampoco ignoramos que no sería posible engañar al poeta. Lo más atinado entonces sería explicar, explicarle, que solo estamos acompañando su regreso a Matanzas. Su regreso a la ciudad que en 1993 y aún inédito, publicara su discurso “Volver a la Universidad” en La Revista del Vigía donde antes, en 1991, había aparecido “Palabras de Paolo al hechicero”, luego de más de cuarenta años de no ver su obra en Cuba. Valdría la pena recordar que antes de las intermitencias de Vigía y antes de este conjunto que hoy ofrece Ediciones Matanzas en su Colección La Madrugada, festejando el centenario del nacimiento del  guajiro de Banes, este solo había publicado en la Isla un único libro de ensayos, en 1948 y anteriormente solo dos cuadernos de poesía.

Fina entre nos/otros *

Febrero 21, 2015 - 10:23am

Fina entre nosotrosPequeña, humilde, en verdad diríase suave, si no estuviéramos hablando de una losa. Tranquila pero no inerte. Sola pero no desolada. Al alcance de la mano. A la derecha, en el muro que rodea la puerta; el viajero, el peregrino, que entra desde el parque a la catedral de Matanzas, puede leer: “El bien no hace ruido. El ruido no hace bien”. Si Ediciones Vigía no hubiera existido, allí, en la verja, habríamos tenido que fundarla, solo para publicar la obra de Fina García Marruz.

Era 1990 y era Créditos de Charlot. Era el primer libro que la editorial se atrevía a publicar; poco más de ochenta páginas hacían creer que ascendíamos el Monte Carmelo. Allí estaba Chaplin, las gotas de lluvia cayendo sobre su sombrero; las lágrimas deslizándose bajo el paraguas. Era una frágil publicación, editada por Alfredo Zaldívar y diseñada por Rolando Estévez. Era un inmaculado papel que empieza a amarillear. Como marcador, un fragmento de cinta de celuloide que ya arde y se quema por los bordes. Era la dulce ingenuidad de pretender subsanar alguna errata simplemente tapando el desliz con un pedacito de papel pegado directamente sobre la línea ya impresa. Eran un sombrerito y un bigote diminuto, calzando la numeración de las páginas. Era una edición tan hermosa como inocente, que se presentó el 29 de abril de ese mismo año en la vieja casa de Vigía. Era el ofrecimiento de la poeta para las manos renacentistas de los artesanos/editores matanceros. Pero sobre todo fue entender, por fin –y para siempre– que no era que le faltase el sonido, sino que tenía el silencio.

A lo largo del casi cuarto de siglo que ha transcurrido desde entonces, Fina García Marruz ha regresado una y otra vez a las páginas de Vigía. En las formas y calidades del ensayo atravesó, en 1993, la noche oscura de San Juan de la Cruz junto a Cintio Vitier, deslizándose por entre la oquedad poética de sus pliegues para viajar hacia la luz y emerger para Hablar de la poesía, tres lustros después. Anunció la Navidad de 1999 en una postal que desde la Atenas de Cuba llegó a los rincones más insospechados, como suele pasar con el acto poético, el “viviente y el escrito” que para esta mujer han sido uno solo.

Imagen y palabra. ¿Comunión o conflicto de intereses?

Octubre 22, 2014 - 11:22am

DE limites y ConvergenciasLa relación palabra / imagen en la literatura y el arte latinoamericanos, desde una perspectiva centrada en las tensiones y contactos entre representación verbal y visual y en los modos de relacionarse entre ellas, son los ejes centrales del fundamental estudio[1] de Mario Boido.

Boido, doctorado en la Universidad de Toronto y profesor del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Waterloo, hace galas en este tomo de su especialización en Cultura Visual y Estudios de palabra/imagen.

Con una valiosa introducción, cuatro capítulos, epílogo e importantes anexos donde aparecen reproducciones de algunas de las obras estudiadas, el autor cumple su itinerario. El viaje comienza con una historización de las caracterizaciones y gradaciones vertidas, a lo largo del tiempo, en torno a la relación palabra/imagen. Una nómina que va de Gotthold Lessing a Da Vinci, visitando a Simónides de Ceos y sus metáforas sensoriales, apunta hacia el debate que estas representaciones y la relación entre ellas ha suscitado. La inmersión del autor en la crítica contemporánea evidencia el énfasis en la diferencia, en lo que no tienen en común palabra e imagen; aunque también estudia el significado de algunas similitudes, apoyándose en valoraciones de Jacqueline Lichtentein. Boido referencia las motivaciones y objetivos de una investigación teórica sobre esas disparidades y semejanzas y registra la necesidad de un modelo alternativo que evalúe la problemática en el campo de una crítica filosófica, centrada en el análisis de imágenes visuales y verbales.

Laura Ruiz y Alfredo Zaldívar reciben Sello del Laureado

Octubre 17, 2014 - 3:52pm

Laura Ruiz y Alfredo Zaldivar Laura Ruiz y Alfredo Zaldívar, dos significativas figuras de las letras en la provincia de Matanzas y en el país, recibieron el Sello del Laureado, uno de los reconocimientos más importantes que otorga el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC).

El Sello del Laureado fue entregado a reconocidas personalidades de la cultura en el país, como parte de las celebraciones de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana, que tuvo lugar durante el mes de octubre a lo largo de toda la Isla.

Laura y Zaldívar lo recibieron oficialmente mientras se desarrollaba la gala de clausura del Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas, llevada a cabo el 12 de octubre en el Museo Farmacéutico Ernesto Triolet.

Laura Ruiz Montes (Matanzas, 1966) es escritora, editora y traductora. Ha publicado numerosos libros de poesía, así como de ensayo, teatro y literatura para niños, por los cuales ha recibido importantes premios. Es considerada una de las voces más importantes dentro de la poesía cubana contemporánea.


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MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño y Web Master: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox.

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