Laura Ruiz Montes

Mi mensaje para Laura

Diciembre 22, 2012 - 2:07pm

Gaudencio Rodríguez. Mensaje para LauraLaura:

El mejor elogio sobre tu libro vino de alguien sospechoso de todo menos de dar un criterio tan sólido. Un día iba de regreso a mi casa desde Limonar. Estaba leyendo un libro y el muchacho me preguntó si podía prestarle algo para él también leer. Le presté tu libro ganador del Milanés. Al rato me dice: "Esta mujer escribe extraño para mí, pero dice muchas verdades". Estoy con él en cuanto a las verdades. La poesía no tiene que ser extraña al poeta, pero la verdad está latente. No solo se siente el poema en la palabra.

La verdad de la que me hablaron está inmersa tan adentro que llega a doler. Es pura, total. A mí me duele intensamente porque estuve en una escuela en el campo, soy cubano, mendigué o gané mi vida. La verdad de tus poemas está en ser real, en descubrirnos a nosotros mismos dentro de esa Cuba profunda a la que se retorna de vez en cuando, como esa "España profunda" que colocaste en la dedicatoria a mi libro tuyo.

La contemplación inaceptable

Abril 13, 2012 - 5:26pm

Luna de los pobresLos signos de la cotidianidad, de eso que llamamos con eufemismo “lo normal”, en ocasiones pueden llegar a parecer señales de la naturaleza. Creyéndolo, Charo Guerra ha tomado con pericia esos códigos y los ha despojado de su violencia habitual para erigir un panteón que a primera vista podría parecer enteramente personal pero que no es más que un buen disfraz de lo colectivo.

Hay un virtuosismo en la escritura de “Luna de los pobres”, cuaderno merecedor del Premio de Poesía José Jacinto Milanés 2010, publicado por Ediciones Matanzas desde su savoir faire altamente demostrado. La destreza se manifiesta, en primera instancia, en su manera de juntar los residuos, cáscaras, porciones y argumentos para lograr, repito, un altar personal que no es inmóvil o rígido, sino -que a modo de estera de aeropuerto- conduce el equipaje mientras también lleva sobre sí el cuerpo del viajero. Una estera, una cinta oscura, que en la distancia o sobre ella, semeja una línea fija que se pierde donde no alcanzamos a ver porque los otros pasajeros, las otras vidas, nos lo impiden.

Reconocernos entre líneas

Febrero 16, 2012 - 11:34am

 Lyonel TrouillotTexto leído en el Panel “Lengua y cultura en la creación artística del Caribe”, donde estuvieron presentes el cineasta haitiano Arnold Antonin; la poeta, editora y ensayista cubana Laura Ruiz Montes; y el poeta, crítico y editor francés Francis Combes, todos conformadores del Jurado que analizó libros de Literatura caribeña en francés o creol de la edición 53 del Premio Literario Casa de las Américas.

No creo muy posible pretender que se conoce la historia de la mujer caribeña sin haber leído Thérèse en mille morceaux[1] (Teresa en mil pedazos) del haitiano Lyonel Trouillot[2]. Thérèse, después de Lyonel Trouillot ha dejado de ser solo un nombre para convertirse en una noción antropológica. Con esto no quiero decir que esta novela tenga una lectura única. Ya avisó Silvia Molloy del peligro de convertir todo texto en alegoría nacional porque suspende la reflexión crítica en vez de fomentarla, [y] canaliza la lectura del texto de modo excluyente.[3]

Dejarse ver

Febrero 16, 2012 - 10:48am
Faces, Bodies, PersonasEn la esquina inferior derecha hay un pequeño mapa de Cuba. Un dedo pulgar podría taparlo. Bajo él navega una inscripción en búlgaro que anuncia la colección cubana. No conozco siquiera una palabra en búlgaro. A pesar del registro afectivo que se remonta a aquellos aceites perfumados de rosas búlgaras cuyos aromas bautizaron a casi todos en la Isla hace ya más de cuarenta años, nunca logré retener nada del idioma. La catedral de San Jorge y la hermosa Sofía quedaron en el anecdotario de viajes de antaño que conducían a los cubanos por los otroras países socialistas a un precio que sus salarios de obreros alcanzaban a pagar.
 
Lo que podría quedar oculto bajo el dedo, alcanza relevante visibilidad en el título: Faces, Bodies, Personas. Y más en una especie de subtítulo: Tracing Cuban Stories[1]. Se trata de un libro de fotografías de Babak Salari publicado por Janet 45 Print and Publishing[2] y que ofrece bilingües (inglés/búlgaro) una nota de entrada de Thomas Waugh[3] y un apreciable texto introductorio de Norge Espinosa.

La hija del Presidente

Febrero 16, 2012 - 10:00am
Ida FaubertSu padre Lysius Salomon, fue presidente de Haití de 1879 hasta 1888. El perfil de su madre figuró en el primer sello haitiano. Hija única, Ida Faubert (Gertrude Florentine Félicitée Ida) nació en Puerto Príncipe en 1882 y pasó su infancia en el palacio presidencial de su padre. En 1888, con el cese de las funciones del Jefe de Estado, toda la familia se exilia en París, donde estudia la joven Ida. En 1903, después de un primer matrimonio parisino, regresa a Puerto Príncipe donde contrae segundas nupcias y nace su hija Jacqueline, tempranamente fallecida y a quien la escritora dedica parte de su obra poética. En 1906 nace su hijo varón. La maternidad no impide su brillo en la élite del momento ni su constante presencia en la alta sociedad haitiana. Su fulgor en la vida mundana es solo comparable con su afirmación en la vida literaria de la época, formando parte de la primera generación de poetas haitianas. Sus poemas inaugurales aparecen en 1912, en la revista Haïti littéraire et scientifique.
 

Recuerdo cuando vio la luz Retrato de grupo

Diciembre 13, 2011 - 8:28pm

Retrato de grupo. Leer La isla en versos ha desatado en mí un grupo de emociones y reflexiones difíciles de escribir, difíciles de explicar, pero quizás, pese a todo o gracias a ello, muy fácil de compartir por paradójico que parezca. No olvido cuando vio la luz Retrato de grupo. No puedo decir que lo recuerdo como si hubiera sido ayer porque ha pasado el tiempo y mucha memoria se ha incorporado al tejido. A muchos nos gustaba estar en esas páginas porque vaticinaban, entre otras alegrías, la pertenencia a un grupo, regalaban un sentido de propiedad, de cofradía, de felicidad clandestina. Aquí es donde Sigfredo Ariel pone los ojos en blanco y me dice: Chica ¿pero hasta cuándo vamos a estar hablando de los ochenta? Y le asiste mucha razón.

 Sin embargo, ahora echo mano al recuerdo para abrir un baúl donde está la Habana Vieja que no llegué a caminar con Emilio García Montiel, el Mapocho que me mostró Damaris Calderón cuando aún los estudiantes no amenazaban con lanzarse a las aguas del río chileno, la relación epistolar interrumpida con Odette Alonso, la habitación que no llegué a compartir con Teresa Melo. Echo mano al recuerdo para decir que desde allí me asiste la empatía, desde allí creo saber qué sienten estos cien poetas cubanos que aparecen en estas páginas.

Cuando la negación encierra cierta gravedad se oye cantar un gallo

Diciembre 11, 2011 - 10:13am

Ernesto Pérez ChangEn El arte de morir a solas, de Ernesto Pérez Chang (Premio de Cuento Alejo Carpentier, 2011, publicado por Letras Cubanas), uno de los personajes dice: Cuando la negación encierra cierta gravedad se oye cantar un gallo... Cito esta frase por considerarla en verdad útil para la comprensión del cacareo y la agitación de carúnculas que pudieran escucharse al recorrer estos textos, aún cuando debajo de ellos lo que hay, ciertamente, es un penetrante silencio que puede alcanzar tal profundidad porque es muy parecido al mutismo que sucede a la muerte del ahorcado cuando por fin el pataleo se apaga. Un silencio que dura solo un momento, el tiempo que transcurre entre el instante en que el forcejeo termina y alguien llega, abre la puerta y grita.

Sin embargo, el silencio en este libro de Pérez Chang es aún más impresionante, catastrófico y dramático porque aquí nadie entra. Aquí nadie llega. La muerte no va a tener interrupción, la soledad no tiene aplazamiento o suspensión, la angustia no tiene receso. La maestría de este manojo de cuentos estriba fundamentalmente en esa carencia de pausa, en la imposibilidad de tregua. En el arte con que su autor logra que el exterior se convierta en un interior donde siempre se está solo, como condición humana.

Amores y cosas sin importancia

Febrero 22, 2011 - 11:44am

Amores y cosas sin importanciaEn Amores y cosas sin importancia[1], Michèle Voltaire dice que tocar a los negros da buena suerte… Lo dice más de una vez en el transcurso del libro. Esa podría ser la razón por la cual sus protagonistas son mujeres acariciadas, violentadas, poseídas, penetradas, esculpidas, amadas, manoseadas…es decir: una y otra vez muy tocadas.

Presentadas a veces desde un humor agudo y en otras ocasiones desde el más penetrante de los dolores, estas mujeres conforman un universo muy disímil. Pudiera pensarse a ratos en una suerte de diario íntimo que muestra las tantas caras de Eva. En otros momentos pareciera que se trata de una especie de catálogo o relación de nuestras negras caribeñas. Pero esa no es la única ambigüedad de Amores y cosas sin importancia, ni es la más importante. El punto clave, a mi modo de ver, está en el reflector que permanece fijo sobre esos cuerpos femeninos que exteriorizan bastante más que sus coordenadas anatómicas y sus apetencias sexuales.
 

Caliban

Febrero 20, 2011 - 10:13am

CalibanRoberto Fernández Retamar contó que escribió Caliban[1] como quien escribe un poema. No es extraño que así haya sucedido. Ya sabemos que la poesía es el arte de ver y escuchar con toda concentración. Y en este ensayo Retamar presta oídos y advierte con una profundidad tal que mirada y escucha se convierten en un evento casi imposible de comunicar a los otros. Para lograrlo sólo era  viable hacerlo desde un acto poético que pudiera apropiarse del personaje de La tempestad para cambiarle el decorado y traerlo a la modernidad, convirtiéndolo en una actitud y una condición conceptuales.

Caliban no solo sobrevive, sino que se reconstruye y enriquece con la relectura creativa del poeta y ensayista cubano que lo erige en la voz de los excluidos, el símbolo de los colonizados. El Caliban de Retamar nacido en 1971, Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial, y del cual ahora Vigía publica un fragmento, se convirtió desde el primer instante en un referente obligado para los pensadores latinoamericanos y del mundo.  

Pese a la humedad del trópico

Febrero 20, 2011 - 9:18am

Matrioshka Karel BofillPese a la humedad del trópico que es capaz de ablandar cualquier resistencia, Karel Bofill escribe sentado frente a las aguas.  Crea palabras, que aún a riesgo de ser tragadas por los pelícanos, trascienden toda frontera y construyen un horizonte donde se mezclan los cascarones que conforman el imaginario del poeta con eso que alguien ha llamado “tiempo insular”. De esa mezcla nace Matrioshka, un cuaderno de poemas de apreciable integridad cuya esencia no solo no le impide, sino que lo impulsa a ser una criatura de dos cabezas que acompaña todo lo que nace y despide todo lo que muere.

La muerte del gorrión y el cactus encuentran en este libro paralelo con los cráneos humanos que vistos desde la altura muestran toda su soledad, toda su incapacidad.  Casi todo en estos poemas se erige en metáfora del hombre: la llave de agua bloqueada por la capa de magnesia, el perro muerto en la arena que lo aleja del camino del mar y de todo camino posible, la cotidianidad en alerta permanente porque quién sabe si la guerra…Como si la guerra no fuera también este estado tan conocido, esos mendigos de manos sucias, esa cara de bebé sonriente en la caja de talco y sobre todo esa sonrisa de por qué, de para qué y de futuro tambaleante.


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MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño, Desarrollo and the Community Administrador: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox o Chome.

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