Laura Ruiz Montes

Recuerdo cuando vio la luz Retrato de grupo

Diciembre 13, 2011 - 8:28pm

Retrato de grupo. Leer La isla en versos ha desatado en mí un grupo de emociones y reflexiones difíciles de escribir, difíciles de explicar, pero quizás, pese a todo o gracias a ello, muy fácil de compartir por paradójico que parezca. No olvido cuando vio la luz Retrato de grupo. No puedo decir que lo recuerdo como si hubiera sido ayer porque ha pasado el tiempo y mucha memoria se ha incorporado al tejido. A muchos nos gustaba estar en esas páginas porque vaticinaban, entre otras alegrías, la pertenencia a un grupo, regalaban un sentido de propiedad, de cofradía, de felicidad clandestina. Aquí es donde Sigfredo Ariel pone los ojos en blanco y me dice: Chica ¿pero hasta cuándo vamos a estar hablando de los ochenta? Y le asiste mucha razón.

 Sin embargo, ahora echo mano al recuerdo para abrir un baúl donde está la Habana Vieja que no llegué a caminar con Emilio García Montiel, el Mapocho que me mostró Damaris Calderón cuando aún los estudiantes no amenazaban con lanzarse a las aguas del río chileno, la relación epistolar interrumpida con Odette Alonso, la habitación que no llegué a compartir con Teresa Melo. Echo mano al recuerdo para decir que desde allí me asiste la empatía, desde allí creo saber qué sienten estos cien poetas cubanos que aparecen en estas páginas.

Cuando la negación encierra cierta gravedad se oye cantar un gallo

Diciembre 11, 2011 - 10:13am

Ernesto Pérez ChangEn El arte de morir a solas, de Ernesto Pérez Chang (Premio de Cuento Alejo Carpentier, 2011, publicado por Letras Cubanas), uno de los personajes dice: Cuando la negación encierra cierta gravedad se oye cantar un gallo... Cito esta frase por considerarla en verdad útil para la comprensión del cacareo y la agitación de carúnculas que pudieran escucharse al recorrer estos textos, aún cuando debajo de ellos lo que hay, ciertamente, es un penetrante silencio que puede alcanzar tal profundidad porque es muy parecido al mutismo que sucede a la muerte del ahorcado cuando por fin el pataleo se apaga. Un silencio que dura solo un momento, el tiempo que transcurre entre el instante en que el forcejeo termina y alguien llega, abre la puerta y grita.

Sin embargo, el silencio en este libro de Pérez Chang es aún más impresionante, catastrófico y dramático porque aquí nadie entra. Aquí nadie llega. La muerte no va a tener interrupción, la soledad no tiene aplazamiento o suspensión, la angustia no tiene receso. La maestría de este manojo de cuentos estriba fundamentalmente en esa carencia de pausa, en la imposibilidad de tregua. En el arte con que su autor logra que el exterior se convierta en un interior donde siempre se está solo, como condición humana.

Amores y cosas sin importancia

Febrero 22, 2011 - 11:44am

Amores y cosas sin importanciaEn Amores y cosas sin importancia[1], Michèle Voltaire dice que tocar a los negros da buena suerte… Lo dice más de una vez en el transcurso del libro. Esa podría ser la razón por la cual sus protagonistas son mujeres acariciadas, violentadas, poseídas, penetradas, esculpidas, amadas, manoseadas…es decir: una y otra vez muy tocadas.

Presentadas a veces desde un humor agudo y en otras ocasiones desde el más penetrante de los dolores, estas mujeres conforman un universo muy disímil. Pudiera pensarse a ratos en una suerte de diario íntimo que muestra las tantas caras de Eva. En otros momentos pareciera que se trata de una especie de catálogo o relación de nuestras negras caribeñas. Pero esa no es la única ambigüedad de Amores y cosas sin importancia, ni es la más importante. El punto clave, a mi modo de ver, está en el reflector que permanece fijo sobre esos cuerpos femeninos que exteriorizan bastante más que sus coordenadas anatómicas y sus apetencias sexuales.
 

Caliban

Febrero 20, 2011 - 10:13am

CalibanRoberto Fernández Retamar contó que escribió Caliban[1] como quien escribe un poema. No es extraño que así haya sucedido. Ya sabemos que la poesía es el arte de ver y escuchar con toda concentración. Y en este ensayo Retamar presta oídos y advierte con una profundidad tal que mirada y escucha se convierten en un evento casi imposible de comunicar a los otros. Para lograrlo sólo era  viable hacerlo desde un acto poético que pudiera apropiarse del personaje de La tempestad para cambiarle el decorado y traerlo a la modernidad, convirtiéndolo en una actitud y una condición conceptuales.

Caliban no solo sobrevive, sino que se reconstruye y enriquece con la relectura creativa del poeta y ensayista cubano que lo erige en la voz de los excluidos, el símbolo de los colonizados. El Caliban de Retamar nacido en 1971, Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial, y del cual ahora Vigía publica un fragmento, se convirtió desde el primer instante en un referente obligado para los pensadores latinoamericanos y del mundo.  

Pese a la humedad del trópico

Febrero 20, 2011 - 9:18am

Matrioshka Karel BofillPese a la humedad del trópico que es capaz de ablandar cualquier resistencia, Karel Bofill escribe sentado frente a las aguas.  Crea palabras, que aún a riesgo de ser tragadas por los pelícanos, trascienden toda frontera y construyen un horizonte donde se mezclan los cascarones que conforman el imaginario del poeta con eso que alguien ha llamado “tiempo insular”. De esa mezcla nace Matrioshka, un cuaderno de poemas de apreciable integridad cuya esencia no solo no le impide, sino que lo impulsa a ser una criatura de dos cabezas que acompaña todo lo que nace y despide todo lo que muere.

La muerte del gorrión y el cactus encuentran en este libro paralelo con los cráneos humanos que vistos desde la altura muestran toda su soledad, toda su incapacidad.  Casi todo en estos poemas se erige en metáfora del hombre: la llave de agua bloqueada por la capa de magnesia, el perro muerto en la arena que lo aleja del camino del mar y de todo camino posible, la cotidianidad en alerta permanente porque quién sabe si la guerra…Como si la guerra no fuera también este estado tan conocido, esos mendigos de manos sucias, esa cara de bebé sonriente en la caja de talco y sobre todo esa sonrisa de por qué, de para qué y de futuro tambaleante.

Empatía y transgresión (*)

Febrero 16, 2010 - 7:24pm

Ramón MezaTransgresor vitalicio, llamó Rogelio Rodríguez Coronel a Reynaldo González al recibirlo en la Academia Cubana de la lengua. Llamándole así no hizo más que acertar en su descripción y, de paso, ofrecer una suerte de anuncio de lo que sería el centro del discurso del autor de Siempre la muerte, su paso breve  para traspasar el umbral de la Academia.

Reynaldo González, observador penetrante y afilado comentador no habría podido –creo yo- entrar a la sacra Academia de otra manera que no fuera elogiando la irreverencia y el esperpento. Traer a la actualidad la obra de Ramón Meza, en especial “Mi tío el empleado” no es azar ni elección ingenua. Es, por sobre todas las cosas, un acto de justicia a quien transmutó la tradición del siglo XIX y su representación idílica en un muy interesante juego de claroscuros donde el símbolo alcanzó una categoría nunca antes vista.Meza aborda la realidad de otra manera, acusado de exhibir un “realismo grotesco”, como si eso fuera en última instancia un defecto,  ciertamente tomó los caracteres deformes y mostró vicios de la migración peninsular influyente en la conformación de la sociedad y culturas cubanas. Cultura, historia y  sociedad largamente explorada y habitada por Reynaldo González, desde Lezama hasta el tabaco; desde la música de María Teresa Vera y Bola de Nieve hasta el hechizo de las telenovelas creadoras de una cultura doméstica.

El editor intermediario y el performance carildiano

Diciembre 16, 2009 - 10:56pm

Carilda Oliver LabraEjercer de mediador en las necesidades personales y colectivas presupone un esfuerzo que quizás sólo el entusiasmo pueda llevar adelante. Mediar y reconciliar, es el oficio, la labor, la misión  de un editor. Esto conlleva altas exigencias, pero está bien –muy bien, creo yo- que todavía se espere algo de algún oficio. La labor de  permanecer en  línea neutra, siendo aliado de todas las partes, es una tarea riesgosa por todo aquello que los implicados esperan del intermediario.  Esperan los lectores, espera el autor y por si fuera poco, espera también el editor en cuestión.

Editar a Carilda Oliver Labra es una misión de guerra en tiempo de paz. Desde el inicio es preciso entrar en un campo minado. Trabajar con textos de una poeta tan reconocida y leída constituye un acto casi suicida. Encontrar la punta del ovillo por el cual habrá que tirar para desenredar la madeja es lo más difícil, sobre todo cuando de trata de recolocar  un mito de tamaña magnitud.

Palabras sobre el libro "Los silencios profundos" de Luis Yuseff

Diciembre 16, 2009 - 9:55pm

Luis YuseffPareciera que Luis Yuseff tiene razón, cuando dice, desde la voz de la negra Mercedes Sosa: las canciones de barricada “pasaron de moda”. Y digo pareciera porque pensado así, a lo grande, pudiera semejar certeza. En cambio, Yuseff es el primero en desmentir ese supuesto desde su libro “Los silencios profundos”, Premio Adelaida del Mármol, 2008.

Este conjunto de textos es una barricada perfecta desde la que el poeta se enfrenta, lustra las armas y se entrega para permanecer vivo en medio de la balacera. Desde imágenes,  que sin rubor o duda, me atrevo a llamar trascendentes, el poeta apaga las luces y muestra el pecho blanco. Después, acaricia al bárbaro que un día abrirá de un tajazo ese mismo pecho. De regreso, lava su cuerpo, recorta el cabello y destruye algunos poemas…Ese acto de limpieza de cuerpo y textos es el que signa el renacimiento. Pero no al estilo del fénix sino un renacimiento cotidiano: el despertar de la voz después de haber creído que no se cantaría más. El ponerse en pié luego de los disparos y adioses. El árbol del pan creciendo en el campo quemado. El encumbramiento de la mirada luego del fin del sudor gozoso y la fiesta de los primitivos olores del cuerpo. Y más tarde, a solas con ese renacimiento, el desafío es poder escribirlo.

Sobre dioses, condenados y héroes

Diciembre 15, 2009 - 3:05pm

Yanira Marimón. Premio MilanesLa subsistencia de cada día; no la de las colosales horas, ni la de los acontecimientos tremendos, sino la otra: la vida menuda -que es el primer eslabón de la Historia-, es uno de los mayores misterios que nos asiste, uno de los actos que más nos acerca o nos separa de los otros. Viajeros con documentos siempre a punto de caducar, vemos desfilar paisajes urbanos, esquinas maltrechas y almas en vilo; mientras somos vistos por los otros en sus diarios desplazamientos. Esto es lo que ha intentado fotografiar -consiguiéndolo- este poemario de Yanira Marimón. El movimiento, lento a ratos y vertiginoso hasta el vértigo en otras ocasiones, queda aquí retenido, como la misma fijeza provocada por el instante/obturador que fotografía lo exótico de cada rostro.

La poeta establece en algunos momentos y a través de diferentes poemas y prosas, una suerte de diario de la ciudad y el país. Algo parecido a las crónicas asoma, dando por resultado una poética asentada en logradas imágenes superpuestas, devenidas marcas certeras en la representación de diversos instantes y alientos de la historia, la leyenda, la tradición y la literatura.

Un ciruelo en la multitud

Octubre 19, 2009 - 5:41pm

Un cirueloEl paisaje visto desde la ventanilla –la del ómnibus, la del automóvil o simplemente la de los ojos entornados- podría resumirse en coloniales verjas, hermosos guardavecinos y quizás, a lo lejos, la red de cables del alumbrado público. Sin embargo, hay otro panorama que muchas veces pasa delante de los ojos con la misma velocidad con que corre el campo junto a los rieles del ferrocarril en marcha. Con la misma velocidad y la misma indiferencia. Con la misma monotonía del color repetido y la imagen sabida.

Ese otro paisaje es el de las feas esquinas, el del ruido y la calle sucia, el de los transeúntes -que envueltos en la rutina- andan sin apenas darse cuenta de lo que a su alrededor transcurre o lo contrario: viviéndolo todo, aspirándolo. Este otro es el paisaje real, el paisaje vivo: el de las personas apretujadas subiendo al ómnibus, el del  pedazo de tronco carcomido que se bambolea sobre el agua, el de los zapatos rotos. Dibujar, repetir ese paisaje, hacerlo palabra sólo podrá quien sea un verdadero testigo del adentro y esencialmente un peregrino y no un turista de la cotidianidad.


http://mardesnudo.atenas.cult.cu
http://www.atenas.cult.cu
http://www.facebook.com/mardesnudo

MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño, Desarrollo and the Community Administrador: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox o Chome.

Este sitio se distribuye bajo licencia Atribución-No Comercial-Sin Derivadas 1) Se puede copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra siempre que se de  crédito a la fuente y al autor. 2) No se permite la modificación, la alteración o la transformación del contenido original, aunque se pueden utilizar fragmentos del mismo bajo lo expuesto en el parámetro 1.

facebooktwitter.Google PlusrssEmail

 

 

Distribuir contenido