Afuera

Los insulares tienen otra palabra para decir viaje: afuera. Los nacidos en tierra firme suelen despedirse de distintas maneras: “adiós”, “hasta pronto”, “hasta la vista”; los nacidos en una isla, en cambio, sólo lo hacen de una forma: “me voy para afuera”. El poeta cubano Virgilio Piñera culpó por ello al agua: “La maldita circunstancia del agua por todas partes/ me obliga a sentarme en la mesa del café./ Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer/ hubiera podido dormir a pierna suelta”. Los que nacen en las regiones mediterráneas de un continente ven el mar como un punto de llegada, como un lugar al que querrían acudir más a menudo. Pero los isleños le temen como a una pared infranqueable, como el fin de todos los caminos que conocen, como el comienzo de lo inaccesible.