A la manera de Gustavo Doré, Charo Guerra, en sus Pasajes de la vida breve, ilustra su propia versión de la vida y la muerte. Dando por sentado un universo sin fronteras, ella ha escarbado, con sobrados recursos imaginativos, en zonas absolutamente ambiguas donde la supuesta realidad -o irrealidad- es siempre extraña porque hay que mirar con verdadera agudeza para descubrir todos los referentes con los cuales se emparentan estas realidades/irrealidades inmediatas. La casi ausencia de barreras entre lo externo y lo interno de los personajes de estos cuentos es lo que nos conduce a buscar respuestas que no siempre podemos encontrar en estas páginas y que nos inician en el viaje hacia el que la autora pretende conducirnos.
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Manual de inexpertos, título provisional (1) le ha llamado Antón Arrufat, en un acto de humildad. Una delicada insistencia, porque casi todos los poemarios como casi todos los poetas son inexpertos y provisionales. Casi todos llevan en sí el azar, la fugacidad de lo que pasa y muere.Es este un poemario donde se alternan ruidos y silencios -provisionales yconstantes y puertas que se abren para luego cerrarse con el doloroso golpe seco que guarda, tras ellas, el cansancio, la aspereza del andar que vuelve el cuerpo torpe y provoca el desfallecimiento del alma. Pero hay, unido a lo provisional, una suerte de permanente luz que asoma entre los árboles y que no es más que la mirada que vaga y que vagando encuentra los olorosos limones y la copa de vidrio que reluce y refleja todo lo que arrastran las redes y que se trasmuta en presa lista para complacer y servir, reverenciar y regalar.
No merezco estar hablando aquí ni ahora. Yo tenía solo 5 años cuando fue escrito este poema, así que él y yo casi pertenecemos a una misma generación, y sin embargo él, con sus veinte años, luce más preciso y acabado que yo a mis veinticinco; nació así, perfecto. Esa es la ventaja que nos lleva la buena poesía, y el alivio para el poeta que la realiza: lograr una obra más perfecta que compita hasta con nosotros mismos. Y digo perfecto no por parecer halagador con el autor o con el texto. Simplemente porque la perfección es circunstancial, porque los poemas son, como nosotros, seres incidentales. Pero ellos, los buenos, suelen ganarnos en trascendencia.
Tal vez tenían razón Gardel y Le Pera cuando dijeron que veinte años no es nada. Porque ahora mismo me veo claramente en la puerta de la sede de la Unión de Escritores y Artistas en Santiago de Cuba aquel mediodía de septiembre de 1987. Apocada, porque apenas conocía a los poetas que iban bajando de la guagua, invitados al V Festival Nacional de Poesía. Allí los fui abrazando uno a uno. Allí, en ese mismo instante, empezó para mí la historia de la llamada Generación de los Ochenta.
DONDE UN REVERSO DE FOTO NOS DEVUELVE LA MEMORIA
Todo libro que salga del taller creativo que es Ediciones Vigía nace con el privilegio de saberse deseado. El nuevo título de la Colección Aforos, que esta prestigiosa editorial ha creado para presentar textos teatrales, no es una excepción, sino un lujo doble. Porque no solo está diseñado por esa mano inimitable que es la de Zenén Calero, lo cual lo embellece ante el ojo más exigente, sino que además devuelve a Cuba un rostro de nuestra escena titiritera sin la cual mucho de lo que hoy honramos como memoria viva de los retablos de este país no sería lo mismo.
Para hermoso regocijo, no es la primera vez que Ediciones Vigía decide reciprocar a Fina García Marruz por su obra, su entrega y su humildad, conjunto de valores que no siempre andan en armonía. La existencia de esta poeta, que sigue siendo esa muchacha de boina y rostro iluminado que eternizó Fidelio Ponce, ha traído luz y realeza a la cultura cubana. Procurando rendir homenaje ella misma y resistiéndose a recibirlos, ojalá perciba este como lo que es, un sencillo regalo por su ochenta y cinco cumpleaños: la edición manufacturada, con diseño de Rolando Estévez, de solo doscientos ejemplares de "Hablar de la poesía".
El artista gráfico, tanto el que se dedica al cartel artístico, como el que incursiona en el arte del libro, que no solo promueve una imagen, si no que debe supeditar su labor a la función promocional de determinado suceso social y cultural, y poner su talento y creatividad en función de… tendrá que exacerbar sus capacidades para, en estos tiempos de revolución visual, lograr esa síntesis armónica que precisa claros conceptos divulgativos y altos valores plásticos.
El arte de trabajar con la arcilla, conocido popularmente como cerámica, es una de las manifestaciones artesanales e industriales más antiguas y características del ser humano. Un objeto cerámico habla de los pueblos que los confeccionaron, por sus técnicas de manufactura, decorativas, diseños y formas. También permite “conocer las necesidades funcionales y estéticas, la situación económica, el nivel cultural y el desarrollo tecnológico del grupo social al que perteneció, así como sus necesidades expresivas, e incluso sus relaciones con el más allá o con el mundo divino” (Padilla Montoya et al: 2002, 15). Podría añadirse, además, en el caso de las comunidades ágrafas, la cerámica como un elemento cronológico de importancia por sus propias particularidades.
MAR DESNUDO...