La publicación de Los frutos ácidos (2008) de Laura Ruiz Montes, significó el reencuentro de su poesía con Ediciones Matanzas, la misma editorial que veinte años antes (1988) publicara su primer libro de poemas: Queda escrito. Sobre ello conversó Alfredo Zaldivar durante las presentaciones realizadas en la ciudad de los puentes, en los días de la Feria Internacional del Libro 2009. También sobre la significación de Laura, su lugar entre las voces más representativas de la poesía cubana de las últimas décadas, y en especial, de la poesía escrita por mujeres dentro y fuera de la isla.
En Los frutos ácidos, Laura vuelve a mostrarnos una alta precisión formal, un depurado sentido del lenguaje, el equilibro entre lo anecdótico y la imagen, la construcción de una organicidad que sobrepasa al texto individual… elementos todos que han caracterizado el cuerpo poético de la autora, y que se hacen más visibles a partir de sus últimos libros de poemas ( El camino sobre las aguas, Ediciones Unión 2004 y A qué país volver, Letras Cubanas, 2007)
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En la nota inicial al Libro de Job,
(Ediciones Unión, 2008) en la Feria del Libro de Matanzas, 2009)
Enfrentar la poesía chilena hoy, es aceptar encontrarse con un corpus móvil, proliferante, hecho de los más diversos cruces(y cruzas), un corpus que se apoya tanto en lo textual, en la reescritura del modelo que enfrenta, como en la parodia, el pastiche, el perfomance o la tradición.
La decodificación del lenguaje corporal en términos de enunciado ha sido uno de los tópicos preferentes no sólo en ciertas disciplinas de las ciencias sociales sino, asimismo en el arte y muy en especial en la literatura. A través de los siglos una determinada gestualidad ha estado enlazada a un significado específico, al punto de integrar un código social de mayor o menor alcance a nivel de comunidad, que permite al emisor liberar un mensaje con mucha mayor claridad, economía de recursos y rapidez que aquellas que le implicarían su puesta en discurso. Esto ha constituido, por ejemplo –para centrarnos en la expresión artística—, uno de los saberes centrales de la técnica teatral, donde la gestualidad posee un indiscutible valor como sintagma en tanto puede reforzar, ampliar, matizar o subvertir los parlamentos de los actores-personajes. Asimismo, si nos detuviéramos sobre este análisis en lo que respecta a la narrativa, podríamos ver en qué forma constante y cuantiosa los autores se han valido del lenguaje gestual para la modelación de sus discursos narrativos.
Exile is strangely compelling to think about but terrible to experience. It is the unhealable rift forced between a human being and a native place, between the self and its true home: its essential sadness can never be surmounted. And, while it is true that literature and history contain heroic, romantica, glorious, even triumphant episodes in an exile’s life, these are no more than efforts meant to overcome the crippling sorrow of estrangement. The achievements of exile are permanently undermined by the loss of something left behind forever.
Espejo de tres cuerpos es una novela con ribetes benaventianos en la que el triángulo imposible, el más prohibido de todos, se forma ante los ojos del lector. Pero si desde sus inicios la relación resulta complicada, el hecho de que todas las protagonistas sean mujeres vuelve aun más suculento este ajiaco literario. Ajiaco, sí, porque aunque la trama tiene lugar en México, la gracia caribeña de la autora asoma entre las páginas con un guiñito cómplice... La manera en que se enlazan y desenlazan los tres cuerpos reflejados en este espejo construido de palabras en lugar de azogue revela la maestría de Odette Alonso, capaz de trazar retratos auténticos y vívidos con cuatro pinceladas.
Palabras de presentación del Concierto de Lien y Rey durante la Feria del Libro en Matanzas.
Prefiere presentarse a sí mismo (dado el caso necesario) como el simple ser humano que aboga por la igualdad de todo sus semejantes desde su propia condición, la humana misma. Asegura ser una persona que asumió la literatura como sentido de la vida. Hablamos de (y con) Israel Domínguez Pérez, un poeta villareño aplatanado matancero por circunstancias de la vida que lo empujan a vivir por la poesía y trabajar en el sector turístico de Varadero. Licenciado en Lengua Inglesa, poeta y trabajador del Turismo; Israel estuvo muy ligado a la poesía desde su infancia, pues su padre era conocido como un destacado repentista de su tiempo. Domínguez considera que “lo importante para un escritor es asumir la literatura como sentido de la vida. No importa dónde esté, ni cómo esté, ni cómo viva, siempre que no falle ese sentido de la vida se impondrá el escritor. Eso no significa que el escritor no pueda codearse con la cotidianidad más atroz sin continuar persistiendo en el intento de ser un escritor, o al menos intentar serlo”.
Como el equilibrista, que sabe que va a morir joven
MAR DESNUDO...