Vladimir VisotskyTomado del prólogo a Vladimir Visotsky, Editorial Escritor Soviético, Moscú, 1988. (Traducción: Juan Luís Hernández Milián)

Era un hombre talentoso que en vida conocían todos; sus canciones irrumpían en nuestro oído, en nuestras almas, pero hablar de él o escribir sobre él era algo imposible.

Alguien se asustaba mucho con el agudo sentido social de sus versos, alguien se inquietaba con su popularidad. Es difícil decir cómo se siente un hombre que, conociendo sus valores, no tenía la posibilidad de ver sus versos impresos. La muerte lo legalizó. La muerte y las nuevas circunstancias de nuestra vida. Su muerte fue tan repentina e inverosímil que conmovió la sociedad; ya que se imposible guardar silencio y entonces surgieron las conversaciones y los intentos de analizar. Comenzó aquello a lo que un poeta tiene derecho y sin lo que es imposible el desarrollo de la literatura y, en general, de la cultura.