La fiesta y el viaje. Adolfo SuárezEn aquel tiempo confundían el corazón de las cosas con la trompa del elefante,
la voracidad del león con la fragilidad de la cebra,
el chillido del mono con la ponzoña del escorpión,
la cabeza de gallina de Guinea, el diente oculto del reptil del agua
con la cavidad nocturna abierta en el pecho de la piedra.
En aquel tiempo el hombre comenzaba a ser y aún no era, como ahora
tampoco es pero ya fue lo que no se cansará de ir siendo mientras las nueces prendan,
tengan cuatro tierras principales en el espacio infinito
que dividió en parte donde crecen alimentos y pasiones.

Medir el tiempo es anticipar su fin.
Alejarse es emprender el camino de retorno.
Así sobre esta superficie como en el Universo.
Decir adiós es comenzar la ceremonia de la bienvenida.
Cuna o ataúd para viajar por lo desconocido.