En los sucesos que enmarcan estas historias las preferencias sexuales de los personajes juegan un papel protagónico. El narrador existe a partir de su reafirmación como ser sexuado, pero sin pretender nunca prescindir del amor. En la arquitectura del texto la moldeadura erótica se pone en primer plano, aunque fuera de esta los personajes necesitan algo, quizá por ello la búsqueda de la felcidad constituya su alter ego, aún cuando a veces esta resulte una quimera.
La Ruleta
Ahora se van
La mujer alta con el clásico misterio de las grandes putas, sigue las pisadas de la muchacha pequeña que nadie ha notado estuvo siempre en una esquina.
Las miradas atónitas de los cultores del falo secundan el silencio cómplice mientras la música persiste en acabar con la noche.
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Más de una veintena de autores rusos se incluyen en la antología que ya comienza su trabajo editorial bajo el sello de Ediciones Matanzas, a presentarse en la próxima cita de la Cabaña y también en la fiesta del libro y la literatura en la Atenas.A partir de una primera selección que publicara el poeta y traductor matancero Juan Luis Hernández Milián en 1992 por Ediciones Vigía, se incorporan ahora autores más contemporáneos que enriquecen la valía de este libro, cuya edición principal asume Alfredo Zaldívar junto a Maylan Álvarez.
I
Tras el Cristal
Poco antes de las nueve de la noche del 29 de mayo de 1966, en un hospital de La Habana, murió un hombre de sesenta y dos años llamado Enrique Loynaz Muñoz. Momentos antes de expirar había dicho: “¡Qué triste es la sala de un hospital de noche!”. Murió como vivió: en el silencio y la penumbra. Enrique Loynaz ha sido, y es, un nombre con significado sólo para los estudiosos de la poesía cubana; y ni siquiera éstos poseen, hasta el momento, una información satisfactoria sobre él y su obra. Quizás el único de nuestros literatos que tenía esa información era su amigo José María Chacón y Calvo, quien publicó en el periódico habanero El Mundo, el 5 de julio de 1966, un artículo en que reveló detalles de la biografía, la personalidad y la labor creadora de Loynaz.
En la 19 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura
El aire, el aire azul y cristalino,
Transgresor vitalicio, llamó Rogelio Rodríguez Coronel a Reynaldo González al recibirlo en la Academia Cubana de la lengua. Llamándole así no hizo más que acertar en su descripción y, de paso, ofrecer una suerte de anuncio de lo que sería el centro del discurso del autor de Siempre la muerte, su paso breve para traspasar el umbral de la Academia.
José Lezama Lima y Rusia, la literatura de un hombre enorme y de un país enorme. De un hombre que es un país y de un país que puede ser un hombre.
MAR DESNUDO...