Pacto de no agresión. Yampier BáezQuien ha conocido la obra de Yampier Baéz sin dudas concordará conmigo en que este es el momento en que comienza a transitar un camino propio.

Criticado y bendecido, hincó su  bandera en  la encrucijada de la visualidad que lo antecede y, a través de los años, ha ejercitado su talento y oficio indiscutibles en la necesidad de una búsqueda ideo-estética permanente. Exigente desde lo impecable, ha lidiado con las estrategias propias de su tiempo sin perderse, y hoy nos presenta en la madurez  plena  de su  eclecticismo, un grupo de obras que enfocan sobre nuestra realidad contextual.A pesar del atractivo visual, la aparente ingenuidad es un recurso discursivo para enfrentarnos a los matices de la paradoja y sus consecuencias. Es así como valida la ironía parapetada tras la sutileza que portan la monocromía , el significado de las firmas africanas, la textura visual, o el uso de  elementos aislados que encierran lecturas heredadas de nuestra amalgama cultural.