
Un importante documento sobre la vida de los emigrantes chinos en la provincia de Matanzas lo constituye el libro de testimonios
El recreo de Pun-Lian, de José A. Pons Carol, publicado por Ediciones Matanzas.
Pun Lian arribó a Cuba en 1919, cuando apenas era un adolescente, y poco después se estableció en El Recreo, poblado matancero donde hizo su propia familia (se casó con una mulata con la que tuvo seis hijos) y abrió una fonda en la que trató con campesinos, poetas, músicos, médicos, maestros, deportistas, políticos, billeteros, pobladores de diversas ocupaciones y procedencia.
El autor de este libro, José A. Pons Carol, uno de sus hijos, logra recoger en 24 crónicas algunos de los episodios más significativos que ilustran la personalidad de Pun Lian y la manera en que se insertó, con su peculiar manera de ser, en el entorno.
Pero el texto no solo es significativo por esa visión que aporta sobre el emigrante chino asentándose, aplatanándose en tierra cubana, sino también porque, como dice Néster Núñez, editor del volumen, “nos permite atisbar las peculiaridades de la vida social de un pueblo rural cubano durante los años duros de la neocolonia”.Escritas con soltura y humor, estas crónicas cuentan con el valor adicional de hacer referencia a personalidades como la escritora Dora Alonso y el artista de la plástica Agustín Cárdenas, que nacieron en El Recreo, y al boxeador Kid Gavilán, quien solía visitar parientes que tenía en el poblado.