Un extraño en la bañeraCuando el hombre sale arrastrado del estudio, al grito de ¨ ¡Fuera de aquí! ¨ que lanza Laura, las mujeres se arremolinan y la emprenden a puño cerrado contra él. Las caras se han desfigurado, un odio visceral asoma a los ojos, algo bastante cercano a la repugnancia y al desprecio. En el set las víctimas lloran, alguna que otra niña pide perdón a su madre, una asistente se acerca cariñosa y dice algo al oído de la que parece más afectada. La conductora, mientras despotrica del sexo opuesto, se despide, y Dios, como siempre, pone cada cosa en su sitio para que todos sepan que aún cuando no lo parezca sí existe la justicia sobre la tierra. Un nuevo triunfo, otro punto a la espalda de la espigada rubia, la evidencia de que estamos siendo alguna vez representados, en resumen: la cuota que toca de la correspondiente ¨ verdad ¨

A unos cuantos kilómetros, en medio de un decorado distinto, aunque parecido, una señora envueltita en carnes se arrellana al sofá. Pondrá sus manos en el regazo, soltara cierto discurso y dará paso a los invitados para quienes previamente se dispuso un par de butacas igualmente confortables que oirán atentas, como el público, de sus sinsabores y desgracias, Aquí no hay golpes pero si gritos y discusiones y palabras que nadie entiende porque empeñados en hablar cada cual a un tiempo se forma el desbarajuste y la chusmería.