PactarOculto el lastre

con que solía buscar tras cada puerta un equilibrio;
dulcifico mis mundanas asperezas,
en el minuto de darnos la oración.
Pero es inútil pactar
con estos sueños roídos por la espera,
palabras que no salvarán de ser lo triste, lo fiero, agotable,
cuerpos ya hastiados de caer.
Son días duros,
endeble toda esperanza,
de mí a tu gesto cansino,
de ti a mi modo circunstancial de dar.
Cuándo abrirán las profundas alamedas,
los días resueltos,
nuestra alma presta a vivir la plenitud.
Cuándo tu puerto caminaré sin prisa
siendo la especie que puede amar con fe.