Gerardo FulledaEl estreno de “Voy por cigarros”, obra que dirige su propio autor, Gerardo Fulleda León, de la compañía teatral “Rita Montané”, fue acogido con calurosos aplausos por el público que colmaba la Sala Adolfo Llauradó, de El Vedado, en la noche del sábado 3 de enero. Un monólogo masculino magistralmente interpretado por Luis Ángel Lin (“Tato”) halló su contrapunto comunicativo, no menos lucido y brillante,  en la eficaz mímica femenina de Loretta Estévez (Magnolia).

El apoyo general del equipo técnico ineludiblemente favoreció el triunfo en esta primera presentación. 

Sin ánimo de ocupar el sitio de un o una critico/a de teatro -que no soy- sino de dejar una breve crónica del importante acontecimiento, y de su efecto sobre mí, afirmo sin vacilar que la obra es uno de esos momentos del arte cubano que hace historia verdadera. El tema abordado, a mi modo de ver, es la frustración del individuo ante un proceso de alta complejidad política, económica, social y cultural, que echa abajo las ilusiones de la utopía y lo enfrenta a las múltiples aristas (entre sí muy disímiles, paradójicas y esencialmente contradictorias) de una realidad, donde coexisten micro mundos muy diversos, enmarcados todos por un solo espacio y tiempo histórico: la Cuba de hoy.