Odalys Leyva Rosabaldel libro Meditación del cuerpo, 2005
DOMINIOS

Una ciudad no puede abrirse el nombre
ni ser la hembra que aplauda al diablo y sus conjuros,
.........................................recorrer estatuas,
bacanales como espectros que van al precipicio,
herida de saltar los puentes
con un siglo de huellas a la espalda.
Su calendario no advierte los dioses que viven en el tedio:
esta ciudad de parques, trovadora del cuerpo, apuntala sus redes.
Aquí pienso en Venecia......... - Mi jaula con licor de siglos.
Inauguro la edad de otro viajero,
.............................................. este vacío de espigas me da fiebre.
En la noche hay intrusos, no buscan el espejo
(decir ciudad es más que saltar su lujuria,
esconder de los niños la gula y el pecado,