Frankétienne La esfinge
 
El viaje se prolonga a través de mi
memoria tachada de violencias.
            Mi boca se rasga

y todo calla.
La ópera del silencio
como una gangrena amarga en el sida de
la lengua.
           Ebriedad y vértigo de mi ciudad en el

péndulo de la muerte.
            A falta de pulmones
aprendo a respirar por el corazón
y las tripas.           
Ilumino mi caída interminable en los

ecos de mis riñones
            mis paradojas indisolubles en las
quemaduras de mi voz
            mi vida y mi subsistencia en las
aletas de mi sueños.
            ¡Soy la esfinge!