La muerte del libro. Umberto EcoTenía la esperanza de que para estas fechas el escándalo hubiera muerto, pero el debate acerca de si los lectores electrónicos de libros desplazarían a los libros tradicionales sigue con toda intensidad, específicamente si los contratos de publicación de libros destinados al Kindle, iPad y otros lectores electrónicos son un preludio para la muerte definitiva de los libros y las librerías.
 
Los periódicos han dedicado planas enteras de su cobertura de las artes a este tema: recuerdo un diario que dio un gran espacio a una foto de los ''bouquinistes'' o vendedores de libros instalados a lo largo de las riberas del Sena, y a un artículo en el que se afirmaba que estos vendedores de libros (usados) están destinados a desaparecer.
 
Por supuesto, el escritor no mencionó que, si las casas editoriales realmente cesaran de publicar, emergería un próspero mercado para volúmenes antiguos, y los puestos callejeros como los de París     ̶ el único lugar donde uno podría encontrar los libros del pasado   ̶  disfrutarían de una nueva vida.