En la cresta de la ola

Destacan aportes de Miguel Barnet a la cultura cubana

Febrero 22, 2015 - 10:13am

Al arribar a los setenta y cinco años de vida, el intelectual cubano Miguel Barnet Lanza (La Habana, 1940) recibió un homenaje en la ciudad de Matanzas, donde fueron destacados sus significativos aportes a las letras, a la cultura de la Isla.

El símbolo de dicha ciudad, consistente en la réplica de una de las columnas del puente de la Concordia, le fue entregado al escritor por Marta Odalys Hernández, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

También le fue otorgado el sello conmemorativo del bicentenario del poeta romántico cubano José Jacinto Milanés, concedido por la Dirección Provincial de Cultura y el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Premio Nacional de Literatura, presidente de la Uneac y de la Fundación Fernando Ortiz, Miguel Barnet cuenta con una intensa labor como poeta, narrador, ensayista y etnólogo, por la que ha merecido importantes premios a nivel internacional.

En su bibliografía se hallan libros como La piedrafina y el pavorreal, Isla de güijes, La sagrada familia, Oriki y otros poemas, Carta de noche, Mapa del tiempo, Viendo mí vida pasar y Con píes de gato (poesía); Autógrafos cubanos, La fuente viva, (crónica, ensayo); Biografía de un cimarrón, Canción de Rachel, Gallego, La vida real y Oficio de Ánqel (novelas-testimonio).

El reconocimiento a Barnet se produjo en la sede del proyecto cultural “Al sur de mi garganta”, en la casa de Tirry 81, donde reside la escritora matancera Carilda Oliver Labra, con la que mantiene una entrañable amistad.

En los márgenes: reincidencias de Arturo Arango a la poesía cubana

Febrero 21, 2015 - 10:26am

En los márgenes. Acercamientos a la poesía cubana (Ediciones Matanzas, 2014), del intelectual cubano Arturo Arango, reúne ensayos, artículos y reseñas, donde queda demostrada su lúcida reincidencia, durante cerca de tres décadas, en el estudio de la poesía de la Isla, desde algunos momentos cenitales del siglo XIX hasta la escrita durante el periodo revolucionario.

Sus reflexiones toman siempre como punto de partida la honestidad en el riguroso ejercicio de una crítica literaria que, a juicio del autor, no debe cambiar las cercas de lugar sino eliminarlas, ser plena en todo sentido, si quiere “encontrar algunas de las sustancias que distinguen a la poesía en los tiempos que corren, a saber: su vocación marginal, su marginalidad y, sobre todo, la necesidad que siempre tenemos de ella”.

En la primera sección del libro, titulada “El síndrome de las antologías”, Arturo Arango despeja brumas, ata cabos, mientras va tras la esencia, tras los presupuestos estéticos o de otra índole de los autores, de los numerosos grupos, de las generaciones que durante el siglo XX dieron a la poesía cubana cuerpo, vigor, intensidad.

Esta búsqueda la realiza a partir de su revisión numerosas antologías, cuya aparición fue tan frecuente durante esa etapa que pudiera seguirse la historia de la poesía del siglo XX “mediante la lectura sucesiva de tales compilaciones”, según considera Arturo Arango, quien añade: “En ellas, o a través de ellas, se han librado algunas de las discusiones más intensas de la literatura cubana en las últimas décadas”.

Algunos de los textos que se presentan en esta primera sección del libro sirvieron de prólogo precisamente a varias antologías poéticas cubanas de dicho periodo, o dan noticias de estas, las asumen o polemizan con ellas desde interesantes artículos o reseñas.Entre las antologías más recientes a las que el autor hace referencia se hallan Los ríos de la mañana. Poesía cubana de los 80 (1995), L´isola che canta. Giovanni poeti cubani (1998), Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999); Poesía cubana del siglo XX (2002); Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo (2000); y Los parques. Jóvenes poetas cubanos (2001).

Fina entre nos/otros *

Febrero 21, 2015 - 10:23am

Fina entre nosotrosPequeña, humilde, en verdad diríase suave, si no estuviéramos hablando de una losa. Tranquila pero no inerte. Sola pero no desolada. Al alcance de la mano. A la derecha, en el muro que rodea la puerta; el viajero, el peregrino, que entra desde el parque a la catedral de Matanzas, puede leer: “El bien no hace ruido. El ruido no hace bien”. Si Ediciones Vigía no hubiera existido, allí, en la verja, habríamos tenido que fundarla, solo para publicar la obra de Fina García Marruz.

Era 1990 y era Créditos de Charlot. Era el primer libro que la editorial se atrevía a publicar; poco más de ochenta páginas hacían creer que ascendíamos el Monte Carmelo. Allí estaba Chaplin, las gotas de lluvia cayendo sobre su sombrero; las lágrimas deslizándose bajo el paraguas. Era una frágil publicación, editada por Alfredo Zaldívar y diseñada por Rolando Estévez. Era un inmaculado papel que empieza a amarillear. Como marcador, un fragmento de cinta de celuloide que ya arde y se quema por los bordes. Era la dulce ingenuidad de pretender subsanar alguna errata simplemente tapando el desliz con un pedacito de papel pegado directamente sobre la línea ya impresa. Eran un sombrerito y un bigote diminuto, calzando la numeración de las páginas. Era una edición tan hermosa como inocente, que se presentó el 29 de abril de ese mismo año en la vieja casa de Vigía. Era el ofrecimiento de la poeta para las manos renacentistas de los artesanos/editores matanceros. Pero sobre todo fue entender, por fin –y para siempre– que no era que le faltase el sonido, sino que tenía el silencio.

A lo largo del casi cuarto de siglo que ha transcurrido desde entonces, Fina García Marruz ha regresado una y otra vez a las páginas de Vigía. En las formas y calidades del ensayo atravesó, en 1993, la noche oscura de San Juan de la Cruz junto a Cintio Vitier, deslizándose por entre la oquedad poética de sus pliegues para viajar hacia la luz y emerger para Hablar de la poesía, tres lustros después. Anunció la Navidad de 1999 en una postal que desde la Atenas de Cuba llegó a los rincones más insospechados, como suele pasar con el acto poético, el “viviente y el escrito” que para esta mujer han sido uno solo.

Barnet: setenta y cinco años de vida al servicio del hombre

Febrero 21, 2015 - 10:15am

Homanaje a Miguel barnetMiguel Barnet ha logrado la hazaña de reproducirse a sí mismo por medio del lenguaje escrito. Lo que en términos plásticos podríamos llamar autorretrato, o en ingeniería genética clonación, o en física cuántica el universo paralelo, es también y para definirlo de manera más sencilla, el resultado de una doble existencia: una transcurre en los veriles de la carne y los trasiegos del tiempo histórico; y la otra pertenece al mundo de la literatura, pero ambas existen conectadas a una fuente en común, que es la espiritualidad del poeta.

El afán de existir es, con certeza, uno de los rasgos más consistentes y se enuncia tanto en la propia dialéctica literaria como en la misma vocación social de Barnet; es un obsesivo impulso de presenciarse en las manifestaciones más disímiles de la historia, y para lograr esta revelación Miguel ha escogido dos condiciones específicas: la bondad y la belleza.

La primera, útil y necesaria porque en ella reside la justicia, el ideal del bien que sostiene la esperanza de una sociedad mejor; la segunda se afirma en la poesía, en un metalenguaje que sintetiza todo el conocimiento adquirido a través de las circunstancias con la atemporalidad con la que el propio espíritu prevalece.

Esta duplicidad no resume queja, angustia, o confusión. Es un manifiesto de combate, es una teoría de guerra, y no precisamente hay que llevar una granada en la mano para ser un soldado. Todo aquel que con su palabra ha defendido la vida, ha validado el proyecto humano en pro de la felicidad común, de la libertad y del amor, es un guerrero. ¿Qué son los poemas si no trincheras en las que poeta resiste?. Al paso de los siglos, cuando otras generaciones se asoman sobre el libro dan fe que desde sus páginas, entre las palabras venidas del tiempo, este poeta nos mira y nos habla resueltamente, nos convoca a su pasión existencial, y nos convence de que pudo vencer al olvido y destruir la nada.

Barnet, aún caminando

Febrero 21, 2015 - 9:30am

Miguel BarnetLa última vez que Miguel Barnet, escritor, poeta, antropólogo vino a Matanzas fue al espacio Miércoles de Poesía que rescató de la memoria cultural matancera el poeta Alfredo Zaldívar.

El memorable hecho ocurrió en la casa donde vivió y murió el poeta y dramaturgo José Jacinto Milanés, en el año de su bicentenario. Hacía un calor insoportable, pero todos lo escuchamos leer poemas inéditos o conocidos. Con maestría concibió casi un perfomance en que las claves de su amplio registro autoral, regresaban a nosotros con la voz, los gestos, las pausas y esos apartes, que en el dialogo teatral se refieren a alguien del público o a todos lo que estaban allí, entre el sopor del verano y las columnas de una casa que ya conocía demasiado de historias alucinadas. Apartes que contribuían a una lectura paralela de una historia íntima y a la vez colectiva, en que podían estar muchos sin sentarse en aquel lugar.

Una poesía que tenía de los mitos que tan bien conoce, de lo cotidiano que vive un hombre, que a veces uno imagina diferente y sin embargo, frente a los lectores y con sus versos extrae con gestos, cargados de signos disímiles y una teatralidad honda y emotiva, las vísceras de sí mismo para dejarlas ante sus pies, como despojos iluminados, deslumbrándonos con la belleza de su sensibilidad, con la potencialidad poética de lo filosófico, lo dramático, lo ético, “que alcanzan un amor implacable” del que habló Eliseo Diego y donde está el mito, todos los mitos (incluidos los contemporáneos) de sus versos, que son tan abarcadores, que a veces se confunden y hacen inatrapables.

Escuchándolo, no podía dejar de ver o remitirme a toda su obra escrita, que va desde el testimonio, la poesía, la novela, hasta el ensayo y el periodismo.

¿Es que Biografía de un Cimarrón, por ejemplo, no es de alguna manera un poema de la nación, un ensayo, una novela que indaga en un ser humano, con sus vivencias intimas de esclavo, cimarrón, mambí, mientras nos revela un país en diferentes etapas de su historia y ese país, a veces nos parece que vuelve a nacer mientras leemos o nos hace nacer, siendo otros, mientras seguimos fervientemente leyendo? ¿Es que Oficio de Ángel, una de sus novelas carece de la fuerza vital de lo testimonial y lo poético? ¿No es esta novela un ensayo sobre una porción de la historia de un país, vista con la agudeza de quien observa lo que le rodea, con la experiencia erudita, la sensibilidad y un don concedido que lo hace distinto en el panorama literario de la nación, sin dejar de beber en el legado de muchos maestros de la tradición literaria, entre los que se incluyen Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, José Martí, Heredia, Lezama Lima, Nicolás Guillén?

Tórtola mía, un homenaje a Milanés

Febrero 21, 2015 - 3:53am

José Manuel EspinoComo un homenaje al bicentenario del nacimiento del escritor romántico cubano José Jacinto Milanés, concibió José Manuel Espino su obra “Tortola mía”, que recibió el Premio de Dramaturgia para niños y de títeres Dora Alonso 2014, otorgado por la casa editorial Tablas-Alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

“Tomando como punto de partida el poema «La fuga de la tórtola», mi obra propone una recreación de la infancia de Milanés, donde aparece junto con algunas personas importantes en vida durante; que yo conozca, no ha habido antes ningún acercamiento al Milanés niño, al menos así, de forma explícita, desde una perspectiva histórica”, comenta Espino.

“Tortola mía”, concebida para teatro de sombras en una zona y en otra para teatro de títeres, también rinde tributo al importante dramaturgo cubano Abelardo Estorino, “es una relectura de su teatro, de la manera tan enjundiosa con que él ha abordado la figura de Milanés”.

Esta es la cuarta pieza teatral, precedida por Chico (Editorial Gente Nueva, 2004), Verde que te quiero verde (Letras Cubanas, 2010) y De las sin par aventuras del Guajiriquijote y su escudero Calvipanzón (Gente Nueva, 2011).

“Hay un factor común en todas: han sido concebidas como homenajes. Chico, al cine mudo; Verde… a Lorca y a los hermanos Camejo; De las sin par aventuras, al Quijote; y ahora “Tortola mía”, a Milanés y a Estorino”, confiesa el autor.

Sobre “Ronda de los suspiros” y los desafíos del álbum-ilustrado en Cuba

Febrero 21, 2015 - 2:30am

l escritor José Manuel Espino (1966) y el ilustrador y diseñador Abdel de la Campa Escaig (1985) resultaron ganadores del Premio La Edad de Oro 2014 en el género álbum-ilustrado con la obra “Ronda de los suspiros”.

Espino ya había asumido una experiencia de este tipo, Abdel no, pero ambos consideran al álbum-ilustrado un reto estético y una singular manera de comunicarse con el público infantil, sobre todo en los tiempos contemporáneos, cuando la imagen ha tomado un lugar tan preponderante.

Coinciden además en un presupuesto esencial: este tipo de textos tiene un concepto propio, muy bien definido, que suele ser ignorado por completo o confundido con casos como el del libro ilustrado. Según piensan, el álbum-ilustrado surge no por partes sino como un todo, y siempre pensando en la visualidad como fin.

“Ronda de los suspiros”, que la Editorial Gente Nueva publicará este año en un formato de 21 cm x 27 cm, está conformado por un breve cuento escrito en versos y catorce ilustraciones —desplegadas a doble página—, a las cuales se añade la correspondiente a la cubierta.

José Manuel Espino es uno de los autores más significativos dentro de la literatura infantil y juvenil cubana actual. Numerosos premios avalan su extensa obra literaria, que comprende libros como El cartero llama tres veces; Laberinto; El próximo circo; El libro de Nunca-Jamás y Alí Babá y las 40 ilusiones.

Graduado en el Instituto Superior de Diseño en 2009, Abdel de la Campa Escaig se desempeña en la actualidad como ilustrador de Ediciones Matanzas y ha realizado colaboraciones con otras editoriales cubanas como Gente Nueva, Oriente, Abril y Vigía.

Yanira Marimón: Es un reto social despertar el interés de los jóvenes por la lectura

Febrero 21, 2015 - 2:18am

Tocar las puertas del cielo. Yanira MarimónLa escritora Yanira Marimón, quien dará a conocer en la XXIV Feria del Libro Cuba 2015 la noveletapara adolescentes y jóvenes Tocar las puertas del cielo (Ediciones Matanzas, 2014), estima que “es un enorme reto social lograr que la lectura esté entre las prioridades de los niños y adolescentes, lo que resulta imprescindible para su formación y, sin embargo, no siempre se consigue”.

“Los tiempos actuales son complejos, existen numerosas opciones que acaparan la atención de los muchachos y se presentan como fuertes oponentes del libro y la lectura; desde mi experiencia personal, lo que veo en mi casa con mis hijos, en primer lugar están los juegos o los materiales audiovisuales que tanto abundan. ¡Quedan atrapados horas y horasfrente a la computadora o a la televisión! De eso, y no del más reciente libro que han disfrutado, es de lo que generalmente comentan entre sí los niños en la actualidad.”

“Pienso que la sociedad debe preocuparse más en ese sentido, buscar maneras de que la lectura también encuentre un espacio entre ellos, que sea parte de su cotidianidad, y así pueda contribuir a su formación. Esto tiene que asumirse desde un esfuerzo múltiple, donde aparecen como protagonistas fundamentales la familia, el sistema de educación, las instituciones culturales y los medios de prensa, entre otros.”

“¿Los escritores? Sí, también tenemos una misión importante: la de concebir libros que les resulten extremadamente atractivos. Se trata de lectores rigurosos, implacables. Y además tienen características muy específicas. En lo que se escribe para ellos exigen sabiduría, poesía, pero también simpatía, perspicacia, cierto dinamismo y además la verdad. Nada de paños tibios, de vendas. Siempre la verdad. Pienso que resulta esencial que ellos piensen sobre todos los sucesos de la vida, en sus causas y consecuencias”

Algunos modos de recorrer Matanzas

Febrero 21, 2015 - 2:14am

Revista Matanzas (La imagen pertenece a una edición anterior)El poeta es, también, un héroe. En un parque de la ciudad se levanta aquella estatua que lo inmortaliza, una calle importante es bautizada con su nombre, y a dos siglos de su nacimiento todavía se le vitorea, todavía se leen sus versos, todavía se tiene entre nosotros vivo, palpitante. “Héroe es todo el que sustenta un esfuerzo que excede de la común medida humana”, decía el ensayista Jorge Mañach.

El poeta Roberto Manzano ha llamado la atención sobre la hazaña que implica el hacer uso de la palabra con el fin de cristalizar, de eternizar toda una época, todo un estado de subjetividades, de emociones sociales. Ha mostrado asombro ante su capacidad de dar una “unidad de medida”, de materializar esos procesos que son en primer lugar flujo espiritual. Desde la palabra, desde la increíble tridimensionalidad síquica que con esta se adquiere, es levantada la vida en todas sus dimensiones.

He recordado estas ideas acerca del poeta como héroe, de los valores “utilitarios” de de la poesía, de la palabra, pensando en su relación con un impactante ensayo que recoge la revista Matanzas, en su último número, el tres, correspondiente a los meses de septiembre a diciembre de 2015. El texto es de Gastón Baquero, se titula “La poesía como problema”, y es el adelanto de una exquisita selección de la obra ensayística de este autor que, preparada por Alfredo Zaldívar, Ediciones Matanzas presentará durante la próxima Feria del Libro.

En este ensayo, en esta primicia que nos ofrece la revista, Gastón Baquero busca la esencia de la poesía, que, a su juicio, es “una consciente —o inconsciente— imitación textual del ímpetu divino”, y debe permitir “Que veamos lo que está detrás de lo que vimos, y que no repitamos, como si fuera un límite de los objetos y de las sensaciones, aquello que hasta ayer nos fue familiar”.

Raúl Flores y La chica más hermosa del mundo

Febrero 21, 2015 - 2:11am

La chica más hermosa del mundoUn raro lirismo, cierta melancolía, ironía y humor caracterizan la escritura de La chica más hermosa del mundo (Ediciones Matanzas, 2014), volumen de cuentos para jóvenes del narrador cubano Raúl Flores Iriarte.

La chica más hermosa del mundo será presentado durante durante la XXIV Feria Internacional del Libro, Cuba 2015, en el complejo Morro-Cabaña, en la sala Alejo Carpentier, el día 18 de febrero a las 12:00 m., junto con otros títulos de Ediciones Matanzas.

El volumen está integrado por nueve narraciones breves, donde cobran vida en nuestros espacios cotidianos, con perfecta naturalidad, con total verosimilitud, seres extraordinarios como ángeles, sirenas, dragones o unicornios.

La escritora Yanira Marimón se ha mostrado asombrada “por la exacerbada imaginación del autor en estos tiempos en que pareciera que no hay nada más que inventar, y donde casi todas las temáticas que se abordan dentro del género me parecen manidas”.

En este libro, que mereciera el Premio José Jacinto Milanés 2013 en la categoría de literatura infantil y juvenil, Yanira Marimón también resalta “el equilibrio entre la fantasía y un lenguaje dinámico, apropiadísimo para los tiempos que corren”.

Raúl Flores, uno de los más importantes autores de la narrativa para adultos en Cuba, dice que se trata de su primer libro para este tipo de público y que le fue saliendo lentamente, casi sin proponérselo.“Su gestación fue en verdad muy larga. El cuento inicial lo terminé en 2004; el último, en 2013. El ritmo fue de casi un cuento por año. El primero se lo di a leer a una amiga y ella me dijo de pronto: «Esto parece un cuento para niños, ¿por qué no escribes cuentos para niños?». Le respondí: «No sé cómo se hacen». Y te aseguro que en cierta forma todavía lo desconozco.


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