Rasgar las sombrasRasgar las sombras (cuentos, Ediciones Matanzas, 2013), de Sonia Mercedes Sánchez, nos presenta un testimonio inquietante de la caída y la resurrección del alma humana. Esto se presagia desde la misma metáfora que plantea el título del libro. “Rasgar” implica una incisión que conduce a dos efectos esenciales: posibilita el acceso a esas zonas de sombras de nuestro ser, a las que por diversas razones habitualmente no se puede, o no se quiere hacer llegar nuestra mirada, y por otra parte, a la vez conlleva a una drástica incidencia sobre las mismas, hacia las que inevitablemente conduce la luz, produciéndose entonces su difuminación. De manera que se trata de internarse entre la sombras, experimentarlas, padecerlas, pero también presenciar una iluminación que cobra mesiánicas dimensiones.

Este libro, el primero que publica su autora, coloca ante nosotros seres atormentados que, tras haberse despeñado en lúgubres espacios, se debaten por ir hacia esa región luminosa de la que inesperadamente han sido (¿auto?) despojados. Pero evadir el túnel, la celda, el alambre duro y frío que los cerca no es tan fácil. A la manera de la Divina Comedia de Dante, Rasgar las sombras tiene un infierno, un purgatorio y un paraíso. No se declaran explícitamente, pero se perciben en la lectura, en la dramaturgia con que de manera acertada han sido organizados los relatos del libro.