Cuando ríe un chichiricúDania Rodríguez ha concebido una obra literaria para niños en la que es habitual la presencia de lo afrocubano como fuente nutricia y escenario de sus fabulaciones, ya sean sus obras de teatro o sus novelas. La historia, las tradiciones, los mitos y otros elementos de dicha cultura han sido reflejados por esta autora, en todo momento desde la perspectiva artística más auténtica. Pienso que el tratamiento de esta temática alcanza una madurez decisiva en la novela para niños Cuando ríe un chichiricú (Ediciones Matanzas, 2013).

Este libro plantea una historia de amistad, de amor, de esperanza, que tiene su punto de partida en la situación emocional del niño esclavo Isidro Arenal, trasplantado del África a Cuba, en un proceso en el que ha sido despojado de todo, desde algo tan elemental como su nombre, que en el continente negro era Illá, hasta la presencia de su madre, que no sabe a dónde habrá ido a parar. Ha sido despojado de su país, sus raíces y, algo esencial, de su libertad.
 
La inconformidad con tales pérdidas la manifiesta desde una perspectiva de la vida muy peculiar, en la que concurren realidad, imaginación, candidez, animismo y mitos diversos. Una perspectiva que es, por cierto, la que posibilita que su existencia comience a tener un vuelco favorable.