2015

Johann E. Trujillo, diseñador premiado

Julio 27, 2015 - 5:42am

Johann E. Trujillo Con sus recientes reconocimientos en el Premio Anual del Arte del Libro Raúl Martínez 2014, Johann E. Trujillo continúa demostrando que se encuentra entre los diseñadores más significativos del país.

En esta nueva edición del Raúl Martínez, el más importante relacionado con ese campo artístico, Johann acabó siendo sin dudas “el más reconocido”, pues alcanzó dos premios y  una mención, con propuestas que concibiera para Ediciones Matanzas, de la cual es diseñador principal.

Alcanzó el segundo premio en la categoría de “Colección”, por su propuesta para los tres títulos del Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2014: El (des)conocido Juan Marinello. Estudio de su pensamiento político (ensayo), de Alina Bárbara López Hernández; El plano y la brújula (novela), de Frank Zaragoza Zaldívar; y Lo que era todo (poesía), de Karel Bofill Bahamonde.

Igualmente mereció el segundo premio en “Cubierta”, por la preparada para el volumen de ensayos En los márgenes. Acercamiento a la poesía cubana, de Arturo Arango. En esta categoría también recibió mención por portada del texto Miguel Hernández. Dos relecturas (ensayo), de Jesús David Curbelo.

Durante la ceremonia de premiación de este certamen, Johan tuvo la responsabilidad de pronunciar las palabras de “agradecimiento de los premiados”, enfatizó en el hecho de el diseño de un libro no es un mero valor añadido, sino un acto esencial, que completa el objeto-libro.La obra de Johann como diseñador está marcada por la sobriedad, desde la cual se trasluce un sutil lirismo y una contenida vocación por la experimentación, todo lo cual consigue mediante el empleo de diversos recursos como el letrismo, las texturas, el blanco y el negro, las luces… y sobre todo a través de una enriquecedora relación con el libro, donde que se muestra lejano al mimetismo, al simple acto de repetir lo que dice este, y establece un auténtico diálogo, nuevas ópticas, una relectura del mismo. 

Nuevo número de la Revista Matanzas; los noventa años de Estorino en Matanzas

Julio 21, 2015 - 10:35am

Revista Matanzas enero-abril de 2015Un homenaje al importante dramaturgo cubano Abelardo Estorino (Matanzas, Unión de Reyes, 1925 – La Habana, 2013) le ha sido tributado por la revista artística y literaria Matanzas, en su último número, correspondiente al periodo enero-abril de 2015, que ha sido presentado recientemente.

En esta revista se ha dado a conocer una reveladora entrevista testimonial, inédita hasta la fecha, realizada por Beatriz Montaña Ruiz, con la intención de analizar la representación social de la familia en algunas de sus obras, y a partir de ahí encontrar herramientas para adentrarse en las complejidades de las relaciones intrafamiliares en Cuba.

Pero este texto, que se titula “Soy un rebelde aunque no haya cogido armas en las manos”, sobrepasa ese objetivo inicial y acaba llegando más allá del análisis de la propia obra dramatúrgica de Estorino, y llega hasta sus raíces, hasta su familia, hasta su natal Unión de Reyes, hasta él mismo.

Junto a la entrevista, aparecen en la publicación breves opiniones acerca de su vida y obra que aportan nuevas aristas a este tributo. Los criterios pertenecen a personalidades de la cultura cubana como Omar Valiño, Graziella Pogolotti, Salvador Arias y Ulises Rodríguez Febles.

Poemas de Miguel Barnet

Febrero 24, 2015 - 6:36am

Miguel BarnetFe de erratas

Donde dice un gran barco blanco
debe decir nube
donde dice gris
debe decir un país lejano y olvidado
donde dice aroma
debe decir madre mía querida
donde dice César
debe decir muerto ya reventando
donde dice abril
puede decir árbol o columna o fuego
pero donde dice espalda
donde dice idioma
donde dice extraño amor aquel
debe decir naufragio
en letras grandes.
 
(De La Sagrada familia)

Destacan aportes de Miguel Barnet a la cultura cubana

Febrero 22, 2015 - 10:13am

Al arribar a los setenta y cinco años de vida, el intelectual cubano Miguel Barnet Lanza (La Habana, 1940) recibió un homenaje en la ciudad de Matanzas, donde fueron destacados sus significativos aportes a las letras, a la cultura de la Isla.

El símbolo de dicha ciudad, consistente en la réplica de una de las columnas del puente de la Concordia, le fue entregado al escritor por Marta Odalys Hernández, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

También le fue otorgado el sello conmemorativo del bicentenario del poeta romántico cubano José Jacinto Milanés, concedido por la Dirección Provincial de Cultura y el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Premio Nacional de Literatura, presidente de la Uneac y de la Fundación Fernando Ortiz, Miguel Barnet cuenta con una intensa labor como poeta, narrador, ensayista y etnólogo, por la que ha merecido importantes premios a nivel internacional.

En su bibliografía se hallan libros como La piedrafina y el pavorreal, Isla de güijes, La sagrada familia, Oriki y otros poemas, Carta de noche, Mapa del tiempo, Viendo mí vida pasar y Con píes de gato (poesía); Autógrafos cubanos, La fuente viva, (crónica, ensayo); Biografía de un cimarrón, Canción de Rachel, Gallego, La vida real y Oficio de Ánqel (novelas-testimonio).

El reconocimiento a Barnet se produjo en la sede del proyecto cultural “Al sur de mi garganta”, en la casa de Tirry 81, donde reside la escritora matancera Carilda Oliver Labra, con la que mantiene una entrañable amistad.

En los márgenes: reincidencias de Arturo Arango a la poesía cubana

Febrero 21, 2015 - 10:26am

En los márgenes. Acercamientos a la poesía cubana (Ediciones Matanzas, 2014), del intelectual cubano Arturo Arango, reúne ensayos, artículos y reseñas, donde queda demostrada su lúcida reincidencia, durante cerca de tres décadas, en el estudio de la poesía de la Isla, desde algunos momentos cenitales del siglo XIX hasta la escrita durante el periodo revolucionario.

Sus reflexiones toman siempre como punto de partida la honestidad en el riguroso ejercicio de una crítica literaria que, a juicio del autor, no debe cambiar las cercas de lugar sino eliminarlas, ser plena en todo sentido, si quiere “encontrar algunas de las sustancias que distinguen a la poesía en los tiempos que corren, a saber: su vocación marginal, su marginalidad y, sobre todo, la necesidad que siempre tenemos de ella”.

En la primera sección del libro, titulada “El síndrome de las antologías”, Arturo Arango despeja brumas, ata cabos, mientras va tras la esencia, tras los presupuestos estéticos o de otra índole de los autores, de los numerosos grupos, de las generaciones que durante el siglo XX dieron a la poesía cubana cuerpo, vigor, intensidad.

Esta búsqueda la realiza a partir de su revisión numerosas antologías, cuya aparición fue tan frecuente durante esa etapa que pudiera seguirse la historia de la poesía del siglo XX “mediante la lectura sucesiva de tales compilaciones”, según considera Arturo Arango, quien añade: “En ellas, o a través de ellas, se han librado algunas de las discusiones más intensas de la literatura cubana en las últimas décadas”.

Algunos de los textos que se presentan en esta primera sección del libro sirvieron de prólogo precisamente a varias antologías poéticas cubanas de dicho periodo, o dan noticias de estas, las asumen o polemizan con ellas desde interesantes artículos o reseñas.Entre las antologías más recientes a las que el autor hace referencia se hallan Los ríos de la mañana. Poesía cubana de los 80 (1995), L´isola che canta. Giovanni poeti cubani (1998), Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999); Poesía cubana del siglo XX (2002); Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo (2000); y Los parques. Jóvenes poetas cubanos (2001).

Fina entre nos/otros *

Febrero 21, 2015 - 10:23am

Fina entre nosotrosPequeña, humilde, en verdad diríase suave, si no estuviéramos hablando de una losa. Tranquila pero no inerte. Sola pero no desolada. Al alcance de la mano. A la derecha, en el muro que rodea la puerta; el viajero, el peregrino, que entra desde el parque a la catedral de Matanzas, puede leer: “El bien no hace ruido. El ruido no hace bien”. Si Ediciones Vigía no hubiera existido, allí, en la verja, habríamos tenido que fundarla, solo para publicar la obra de Fina García Marruz.

Era 1990 y era Créditos de Charlot. Era el primer libro que la editorial se atrevía a publicar; poco más de ochenta páginas hacían creer que ascendíamos el Monte Carmelo. Allí estaba Chaplin, las gotas de lluvia cayendo sobre su sombrero; las lágrimas deslizándose bajo el paraguas. Era una frágil publicación, editada por Alfredo Zaldívar y diseñada por Rolando Estévez. Era un inmaculado papel que empieza a amarillear. Como marcador, un fragmento de cinta de celuloide que ya arde y se quema por los bordes. Era la dulce ingenuidad de pretender subsanar alguna errata simplemente tapando el desliz con un pedacito de papel pegado directamente sobre la línea ya impresa. Eran un sombrerito y un bigote diminuto, calzando la numeración de las páginas. Era una edición tan hermosa como inocente, que se presentó el 29 de abril de ese mismo año en la vieja casa de Vigía. Era el ofrecimiento de la poeta para las manos renacentistas de los artesanos/editores matanceros. Pero sobre todo fue entender, por fin –y para siempre– que no era que le faltase el sonido, sino que tenía el silencio.

A lo largo del casi cuarto de siglo que ha transcurrido desde entonces, Fina García Marruz ha regresado una y otra vez a las páginas de Vigía. En las formas y calidades del ensayo atravesó, en 1993, la noche oscura de San Juan de la Cruz junto a Cintio Vitier, deslizándose por entre la oquedad poética de sus pliegues para viajar hacia la luz y emerger para Hablar de la poesía, tres lustros después. Anunció la Navidad de 1999 en una postal que desde la Atenas de Cuba llegó a los rincones más insospechados, como suele pasar con el acto poético, el “viviente y el escrito” que para esta mujer han sido uno solo.

Barnet: setenta y cinco años de vida al servicio del hombre

Febrero 21, 2015 - 10:15am

Homanaje a Miguel barnetMiguel Barnet ha logrado la hazaña de reproducirse a sí mismo por medio del lenguaje escrito. Lo que en términos plásticos podríamos llamar autorretrato, o en ingeniería genética clonación, o en física cuántica el universo paralelo, es también y para definirlo de manera más sencilla, el resultado de una doble existencia: una transcurre en los veriles de la carne y los trasiegos del tiempo histórico; y la otra pertenece al mundo de la literatura, pero ambas existen conectadas a una fuente en común, que es la espiritualidad del poeta.

El afán de existir es, con certeza, uno de los rasgos más consistentes y se enuncia tanto en la propia dialéctica literaria como en la misma vocación social de Barnet; es un obsesivo impulso de presenciarse en las manifestaciones más disímiles de la historia, y para lograr esta revelación Miguel ha escogido dos condiciones específicas: la bondad y la belleza.

La primera, útil y necesaria porque en ella reside la justicia, el ideal del bien que sostiene la esperanza de una sociedad mejor; la segunda se afirma en la poesía, en un metalenguaje que sintetiza todo el conocimiento adquirido a través de las circunstancias con la atemporalidad con la que el propio espíritu prevalece.

Esta duplicidad no resume queja, angustia, o confusión. Es un manifiesto de combate, es una teoría de guerra, y no precisamente hay que llevar una granada en la mano para ser un soldado. Todo aquel que con su palabra ha defendido la vida, ha validado el proyecto humano en pro de la felicidad común, de la libertad y del amor, es un guerrero. ¿Qué son los poemas si no trincheras en las que poeta resiste?. Al paso de los siglos, cuando otras generaciones se asoman sobre el libro dan fe que desde sus páginas, entre las palabras venidas del tiempo, este poeta nos mira y nos habla resueltamente, nos convoca a su pasión existencial, y nos convence de que pudo vencer al olvido y destruir la nada.

Barnet, aún caminando

Febrero 21, 2015 - 9:30am

Miguel BarnetLa última vez que Miguel Barnet, escritor, poeta, antropólogo vino a Matanzas fue al espacio Miércoles de Poesía que rescató de la memoria cultural matancera el poeta Alfredo Zaldívar.

El memorable hecho ocurrió en la casa donde vivió y murió el poeta y dramaturgo José Jacinto Milanés, en el año de su bicentenario. Hacía un calor insoportable, pero todos lo escuchamos leer poemas inéditos o conocidos. Con maestría concibió casi un perfomance en que las claves de su amplio registro autoral, regresaban a nosotros con la voz, los gestos, las pausas y esos apartes, que en el dialogo teatral se refieren a alguien del público o a todos lo que estaban allí, entre el sopor del verano y las columnas de una casa que ya conocía demasiado de historias alucinadas. Apartes que contribuían a una lectura paralela de una historia íntima y a la vez colectiva, en que podían estar muchos sin sentarse en aquel lugar.

Una poesía que tenía de los mitos que tan bien conoce, de lo cotidiano que vive un hombre, que a veces uno imagina diferente y sin embargo, frente a los lectores y con sus versos extrae con gestos, cargados de signos disímiles y una teatralidad honda y emotiva, las vísceras de sí mismo para dejarlas ante sus pies, como despojos iluminados, deslumbrándonos con la belleza de su sensibilidad, con la potencialidad poética de lo filosófico, lo dramático, lo ético, “que alcanzan un amor implacable” del que habló Eliseo Diego y donde está el mito, todos los mitos (incluidos los contemporáneos) de sus versos, que son tan abarcadores, que a veces se confunden y hacen inatrapables.

Escuchándolo, no podía dejar de ver o remitirme a toda su obra escrita, que va desde el testimonio, la poesía, la novela, hasta el ensayo y el periodismo.

¿Es que Biografía de un Cimarrón, por ejemplo, no es de alguna manera un poema de la nación, un ensayo, una novela que indaga en un ser humano, con sus vivencias intimas de esclavo, cimarrón, mambí, mientras nos revela un país en diferentes etapas de su historia y ese país, a veces nos parece que vuelve a nacer mientras leemos o nos hace nacer, siendo otros, mientras seguimos fervientemente leyendo? ¿Es que Oficio de Ángel, una de sus novelas carece de la fuerza vital de lo testimonial y lo poético? ¿No es esta novela un ensayo sobre una porción de la historia de un país, vista con la agudeza de quien observa lo que le rodea, con la experiencia erudita, la sensibilidad y un don concedido que lo hace distinto en el panorama literario de la nación, sin dejar de beber en el legado de muchos maestros de la tradición literaria, entre los que se incluyen Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, José Martí, Heredia, Lezama Lima, Nicolás Guillén?

El catálogo de Ediciones Matanzas

Febrero 21, 2015 - 9:04am

Treinta nuevos títulos, y los últimos números de su revista artístico- literaria, conforman el diverso y sólido catálogo con que Ediciones Matanzas acude a la XXIV Feria Internacional del Libro, Cuba 2015, que se desarrollará del 12 al 22 de febrero en la capital de la Isla.

Si se observa con perspicacia la naturaleza de cada uno de estos volúmenes, y quiénes son sus autores, se llegará a la conclusión de que en la concepción de esta propuesta de Matanzas hay una conciliación de muchos intereses y un profundo conocimiento de lo que son las letras, y especialmente nuestras letras.

Existe gran variedad en cuanto a temas y a géneros literarios. En las diversas colecciones que conforman la arquitectura de este catálogo se incluyen ensayos, biografías, monografías, cronologías, testimonio, artículos, narrativa, teatro o poesía)

Entre las firmas presentes en la propuesta de esta editorial pueden encontrarse desde autores fundamentales de las letras cubanas contemporáneas hasta otros que debutan en el mundo de las letras.

Tórtola mía, un homenaje a Milanés

Febrero 21, 2015 - 3:53am

José Manuel EspinoComo un homenaje al bicentenario del nacimiento del escritor romántico cubano José Jacinto Milanés, concibió José Manuel Espino su obra “Tortola mía”, que recibió el Premio de Dramaturgia para niños y de títeres Dora Alonso 2014, otorgado por la casa editorial Tablas-Alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

“Tomando como punto de partida el poema «La fuga de la tórtola», mi obra propone una recreación de la infancia de Milanés, donde aparece junto con algunas personas importantes en vida durante; que yo conozca, no ha habido antes ningún acercamiento al Milanés niño, al menos así, de forma explícita, desde una perspectiva histórica”, comenta Espino.

“Tortola mía”, concebida para teatro de sombras en una zona y en otra para teatro de títeres, también rinde tributo al importante dramaturgo cubano Abelardo Estorino, “es una relectura de su teatro, de la manera tan enjundiosa con que él ha abordado la figura de Milanés”.

Esta es la cuarta pieza teatral, precedida por Chico (Editorial Gente Nueva, 2004), Verde que te quiero verde (Letras Cubanas, 2010) y De las sin par aventuras del Guajiriquijote y su escudero Calvipanzón (Gente Nueva, 2011).

“Hay un factor común en todas: han sido concebidas como homenajes. Chico, al cine mudo; Verde… a Lorca y a los hermanos Camejo; De las sin par aventuras, al Quijote; y ahora “Tortola mía”, a Milanés y a Estorino”, confiesa el autor.


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MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño, Desarrollo and the Community Administrador: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox o Chome.

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