2015

Guateque con Néstor Ulloa

Febrero 20, 2015 - 10:45am

Museo Palacio de JuncoCuando un poeta le gana la batalla al tiempo y
queda más allá de su muerte física,
eso quiere decir que está enraizado en la verdad
y en la pureza de los altos ideales.

Ricardo Vázquez

Néstor Ulloa Rodríguez es un poeta que se ha quedado aprehendido en la exaltación de un pueblo. Nació en la ciudad de Matanzas el 18 de marzo de 1920, y en medio de la pobreza vivió su niñez y juventud en una finca del municipio Limonar. Las malas condiciones reinantes, las injusticias sociales y las limitaciones económicas propias de su estatus social, despiertan una inquietud poética que florece desde los primeros años.

Se aproximó a los grupos literarios de Matanzas con una incipiente décima inspirada en el hombre del campo y la ciudad que asentía su propia formación. En los años finales de la década del 40 del siglo XX ya apuntaba hacia un vertiginoso desarrollo con un sello inequívoco en su expresión. Supo adornar jocosamente imágenes elaboradas desde sus vivencias. Aprendió con premura, mostró a diario sus avances, atesoró mucho en materia de poesía y no lo restringió. Aportó a los poetas matanceros de entonces.

Situó la décima en función de preocupaciones muy cubanas, que en esos momentos precisaban hallar una vía para transitar con integridad. Fue hábil al mostrar una mirada de la existencia del pueblo, sin simulaciones, sin artificios. Concibió sus poemas con guajiros y obreros, colmados de saludos y sonrisas, de sufrimientos y anhelos. Desde ahí se erguía el secreto de su legado.

La consistente proceridad de Juan Gualberto Gómez*

Febrero 20, 2015 - 10:19am

Juan Gualberto Gómez (Sabanilla del Encomendador, Matanzas, 1852 – La Habana, 1933) se aparecía de vez en cuando por el habanero Club Atenas, donde solían reunirse personalidades de la raza negra. A su llegada lo recibían con alborozo pero también con profundo respeto. Era 1929 o 1930. Protagonista de momentos gloriosos de la historia de Cuba y considerado uno de los hombres más influyentes del panorama político republicano, es obvio que proyectara cierto halo de distinción.

Acaso en el Club Atenas Juan Gualberto frunciese repentinamente el seño. Quizás, después de echar un vistazo en aquel lugar público, le habría parecido atisbar una presencia que le ensombreciese el ánimo: cierto contendiente que lo atacara desde la prensa, con aquellas caricaturas o escritos que lo satirizaban y lo demeritaban injustamente. Pero no le duraría demasiado la incomodidad, aquello no podía ocurrir en el Atenas, donde siempre él despertaba tanto fervor entre sus asiduos, donde no tenía cabida ese tipo de elementos.

Juan Gualberto entraría ya sin reservas, saludaría sonriente a un lado y a otro, y, como era costumbre, después que se acomodara, todos callarían solemnemente para que él empezara a hablar, “primero en voz baja, apenas perceptible, y enseguida con viva animación y lleno de tono”.2 El gran orador que era tomaría el control de la concurrencia, se desplazaría de un registro grave a una nota de humor y, muestra de su amplia cultura, abordaría con fluidez numerosos temas, aunque sus preferidos eran la política y los sucesos históricos del pasado.

Hay otros elementos que van más allá de la palabra y debían tener “un efecto sugestivo” en el auditorio, que en general acababa por asumirlo como alguien “de misteriosa atracción”:3 su mirada incisiva, detrás de los espejuelos, el refinamiento y la sobriedad de sus modales, así como su característica melena, que resaltaba mucho, y tal elegancia en el vestir que Sanguily lo había llamado el Petronio moreno. Asimismo, ya como detalle de fondo, habría que imaginarlo con una copa de vermut —la única bebida alcohólica que tomaba— servida en la mesa, fumando alguno de los cinco habanos que invariablemente colocaba en su tabaquera antes de salir de la casa, y no lejos de él, su infaltable paraguas.

Camino al funeral de Quesada y Aróstegui1

Febrero 20, 2015 - 3:46am

Juan Gualberto G.Juan Gualberto Gómez pronunciaría las palabras de despedida de duelo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien falleciera en Alemania, donde se desempeñaba como embajador. Sus cenizas arribaron a Cuba en 1919 e iban a recibir enterramiento en el cementerio de Colón, en La Habana.

La comitiva oficial que llevaría a cabo este acto solemne se desplazaba en un numeroso grupo de automóviles. La mayor parte de ellos eran muy lujosos, de último modelo, y contrastaban con la modestia del medio de transporte alquilado en el que iba Juan Gualberto.

En medio de su proverbial honradez, él nunca había contado con recursos para comprarse un auto propio. Tomaba ómnibus como un ciudadano cualquiera y en momentos especiales como aquel, a lo que más podía aspirar era a contratar los servicios de un chofer llamado Manuel, dueño del Ford bastante pasado de moda en el que viajaban hacia el cementerio de Colón.

Durante el trayecto, en cierto momento, un policía de tránsito los hizo detener. Juan Gualberto pensó que era solo una breve parada para realizar ajustes en la marcha de la comitiva. Pero se percató alarmado de que ellos habían dejado de avanzar y la comitiva se alejaba a toda marcha.

De inmediato, Juan Gualberto le pidió a Manuel que le preguntara al policía de tránsito qué pasaba. Así lo hizo el chofer y la respuesta que le dieron fue que se encontraban dándole paso a la comitiva oficial del entierro, a la que los viajeros del vetusto Ford no parecía pertenecer, por el aspecto “poco distinguido” del vehículo.

Carta de Juan Gualberto Gómez a su madre

Febrero 20, 2015 - 2:10am

Habana, 21 de junio  de 18951

Mi querida mamá: en mi poder su deseada del día 18. Por el amigo Sotolongo, que estuvo a verme el miércoles, he sabido de Uds., y me he enterado de que las niñas estuvieron malas.2 Pobres hijitas, que todos los veranos se me llenan de granos. Eso es anemia, y hay que tenerlas bien frescas y darles baños de mar. Dicen que allí hay muchos tiburones. Tengan cuidado, y no dejen de bañarlas.

Aquí estuvo tía Cristina a verme; la pobre sigue como siempre con su brazo enfermo. No puedo creer que eso no tenga cura; lo que sucede es que la miseria en que vive no le ayuda. Me trajo medio peso, que no quise coger, pues al contrario yo quería darle algo. Figúrese el trabajo que le habrá costado reunir medio peso para traérmelo: eso representa para mí mucho más que muchos centenes de un rico.

1Tras los hechos de Ibarra, la familia de Juan Gualberto emigró a Cayo Hueso rápidamente. Hacia allá fueron su madre Serafina Ferrer (1835-1917) y su padre Fermín Gómez (1820-1903); la esposa, Manuela Benítez Mariscal, y los hijos que había tenido con ella: Juan Eusebio (Ceuta, 1882 - La Habana, 196…), Manuela María (Madrid, 1888 - La Habana, 1972), Juana María de la Concepción (La Habana, 1891- 1982) y Alejandrina (La Habana, 1893 - 1971). Fue también María Ana (Ceuta, 1877 – La Habana, 1958), que Manuela tuvo en un matrimonio anterior, y que Juan Gualberto asumiría como una hija más. Junto con todos ellos partirían a Cayo Hueso Dolores (llamada Loló o Dolorita) y Sara Malagamba, ahijadas de Serafina.

El religioso que acompañó a Plácido en su calvario hasta el fusilamiento

Febrero 19, 2015 - 6:28am

Ilustracion y FeEl padre Manuel Francisco García, el religioso que acompañó al poeta cubano Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) en su calvario hasta el fusilamiento, ha motivado la biografía Ilustración y Fe, de la investigadora Caridad Contreras Llorca, que acaba de ser publicada por Ediciones Matanzas y se hallará entre sus novedades durante la XXIV Feria Internacional del Libro, Cuba 2015.

El clérigo asumía entre sus deberes sacerdotales la atención espiritual a los condenados a muerte en la ciudad de Matanzas, circunstancia que lo llevó a compartir los últimos momentos de Plácido, a quien fusilaron en junio de 1884 tras considerársele uno de los cabecillas de la Conspiración de la escalera.

Según se dice en Ilustración y Fe, el padre García “es el único de quien hay noticia cierta de que visitara a Plácido” en ese trance dramático, por lo que parece irrefutable su participación en “el rescate, para la posteridad, de las últimas composiciones de Plácido” (los poemas “Plegaria a Dios” y “Adiós a mi lira”).

En la biografía se recuerdan sucesos que relacionaban a Plácido y al padre García antes de este dramático acontecimiento, específicamente el hecho de que el poeta mulato le dedicara “varias composiciones religiosas, llenas de sentimiento”, las que en general fueron inspiradas por sus múltiples aportes a la ciudad, no solo en el plano eclesiástico.

Adorno corporal y pensamiento simbólico: una aproximación necesaria

Febrero 19, 2015 - 2:25am

SimbólicoTodas las culturas han recurrido tradicionalmente a los símbolos para inmortalizar y expresar sus conocimientos, sus anhelos, sus conquistas. Estos se manifiestan de distintos modos adaptándose a las circunstancias y en muchas ocasiones el arte ha sido expresión de los mismos.

El símbolo, además de su elevada connotación semántica, es portador de emociones, las que se encuentran en estrecha conexión con el ámbito social al cual tributan. Algunos autores denotan el carácter antropológico de los mismos; tal es el caso de María Teresa González (1986:110) quien al respecto plantea que:

(…) el símbolo (…) se presenta como la forma más idónea y valiosa de entender el comportamiento humano y la dimensión cultural de éste, permite alcanzar una coherencia a la realidad, articularla comprensivamente, logra humanizar el entorno, hacerlo cercano y asequible, subjetivarlo y atraerlo a la conciencia (…) en definitiva, porque el símbolo posibilita acortar la distancia que existe entre las cosas, otorgándoles un sentido, un lugar.

Esta aseveración permite asumir al elemento simbólico como portador de un conglomerado de significados del contexto en el que se origina, no a modo de sumatoria, sino como mecanismo unificador, portador de riqueza cultural capaz de erigirse en ¨núcleoepistemológico¨ González (1986: 113). En el caso de las comunidades antiguas, el arte se convierte en una especie de actosimbólico que contribuye a la comunicación con lo sagrado.

Alberto Tarascó: un promotor de la plástica matancera.

Febrero 19, 2015 - 1:05am

Promoción de las Artes PlásticasEn el transcurso del siglo XIX Matanzas había alcanzado un poderío económico que no fue extensivo a todas las esferas de la cultura dentro de la cuidad. Entre las más desfavorecidas estuvo la enseñanza de las Artes Plásticas. Al parecer, la sociedad adinerada matancera concentraba mayor interés en la colección de obras de artes que en la enseñanza de la misma, aunque la ciudad contaba con talentos con los cuales pudo abrirse una Academia de Pintura, idea que no llegó a consumarse.

Hacia 1915, Matanzas ya no ostentaba la riqueza de aquel entonces, de las colecciones particulares de arte solo quedaba alguna obra dispersa, sobreviniendo de pronto el apelativo de Ciudad dormida. Alrededor de esa fecha, llega a Cuba, procedente de Ciudad México, un pintor catalán graduado de la Academia de Barcelona, para asentarse próximo a las márgenes del río San Juan, justo cuando las antiguas academias particulares para enseñar a pintar habían desaparecido de la ciudad.

Alberto Tarascó Martínez (1891-1952) al radicarse por largo tiempo en Matanzas, reside en diferentes lugares, siendo la calle Tello Lamar No. 27 donde primero vivió y comenzó a impartir clases particulares de pintura, fundando más tarde una Academia privada, centro artístico donde recibió inspiración y aliento la generación de escultores y pintores matanceros que hoy se destacan con personalidad propia en el mundo del arte, al decir del artista José Felipe Núñez Booth.

Para algunos, afable, paternal, educado, con buenas relaciones humanas, artista inspirado, con tendencia academicista sin evolucionar al arte moderno; para otros, enigmático, con notables errores en la composición pictórica.

Moinelo, equilibrio y magia del color

Febrero 19, 2015 - 1:02am

Manuel Moinelo OleoPienso que mi pintura obedece a mi visión del mundo y de las cosas,
una visión muy particular, que trato de expresar espontánea y libremente,
como solo puede hacerlo un creador en un sistema social como el nuestro.

Manuel Moinelo.

Antonio Manuel Moinelo Piñeiro (Matanzas, 13 de junio de 1941) es un pintor pródigo, pinta en serie, algo difícil de igualar. Cualidades determinantes le distinguen en su larga carrera: constancia, tenacidad y entrega total a su obra.

Su formación artística (en gran medida autodidacta) comenzó en la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Matanzas, donde cursó estudios sin llegar a graduarse. Compartió aulas con Manuel Hernández, José Ramón Chávez, Francisco Cobo, Agustín Drake y José Fundora, estos últimos también le impartieron docencia.

El desarrollo de su obra obedece básicamente a la técnica de óleo sobre lienzo. Pero su producción artística se ha extendido más allá, al diseño, la escultura, el grabado y el dibujo; además de dedicarse al arte matérico y vincularse a la técnica mural.

Un compendio formidable de acción y emoción

Febrero 18, 2015 - 12:19pm

Historia del teatro en 105 argumentos de Liuba CidRecuerdo que a los que inauguramos la carrera de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte habanero no nos gustaba mucho el ejercicio de narrar las acciones o acontecimientos fundamentales de una obra teatral. Teníamos prisa por plasmar nuestras tempranas historias y nos solía aburrir aquello de encontrar lo esencial en los grandes textos ajenos.

Ahora la madrileña Ediciones Cumbres nos ofrece un libro de la destacada directora teatral y dramaturga Liuba Cid que recorre buena parte de la historia del teatro a través de la nítida y sabia plasmación de 105 argumentos de los mejor de la literatura dramática universal.

Tal como proclama la portada –de un libro que es además un objeto hermoso, gracias al inteligente diseño de Carril Bustamante- se trata de “una herramienta de consulta imprescindible para estudiantes, profesionales y amantes del teatro”. Y es mucho más. Leyendo con cuidado la forma en que Liuba Cid sintetiza, organiza, en alguna medida interpreta los argumentos me percato de que está la visión de una exitosa directora pero también hay huellas de la labor docente de Liuba o de su sabiduría para versionar como dramaturga varios títulos clásicos.

Aunque prima la fidelidad a los argumentos originales y se localiza una vocación de poner el texto al servicio del repertorio de las compañías o de la voz de los profesores, la autora lo puede hacer con tanta eficacia gracias a lo intensa y sólida que ha sido su propia carrera.

Este singular y brillante recorrido me recuerda la importancia que confiere el dramaturgo y gran profesor de escritura teatral Mauricio Kartum a los puntos de inflexión como elemento cardinal del esa amalgama de imágenes, emociones y rostros con las que trabaja el autor teatral. El maestro argentino pone el ejemplo del carnicero que pica por las coyunturas para garantizar la fluidez del trabajo o la intuición de los fontaneros (en Cuba le decimos plomeros) para localizar en los codos de la tubería los lugares donde más materia se concentra. Kartum es heredero de Brecht –entre otros muchos nutrientes escénicos y culturales- y confiere especial atención a los puntos de giro; esos varios momentos en que una obra teatral cambia de sentido argumental o enfatiza por otros caminos las ideas y las pasiones en juego.

Los pájaros en la noche *

Febrero 18, 2015 - 12:01pm

Los pájaros en la nocheBalada Jake y Mai Britt, de Yerandy Fleites esta inspirada en Pájaros de la noche, de Tormod Hauguen y acaba de obtener el Premio La Edad de Oro de teatro para niños y títeres, 2014.

La manera en que el autor traspola argumento, situaciones, personajes, del texto fuente es algo que muestra la sensibilidad y originalidad con que el dramaturgo reinterpreta la esencia de lo narrado, en su libertad para romper los paradigmas que el texto inspirador le impone y del cual él escapa, buscándose en otro espejo.

La recreación de Fleites nos entrega una obra compleja en su estructura, en el uso y recreación del lenguaje y especialmente desde el punto de vista temático. Este texto, junto a otros, destruye las convenciones y estereotipos sobre la temática infantil en la dramaturgia cubana. Maneja una estructura abierta a numerosas interpretaciones, con códigos que juegan entre el universo infantil y el adulto, al que no ofrece concesiones y esa es una manera de subvertir los tabúes estéticos, que la propia realidad escénica de la nación le impone.

Aunque sucede en un contexto y con una atmósfera ajena a nuestra realidad, en esencia son situaciones que pueden acontecer entre niños de cualquier latitud y es en este aspecto, donde el olfato autoral de Fleites se hace visible en tanto recurso que nos distancia y crea una relectura de sus códigos que hace más sutil e inteligente la recepción de los referentes.

Dividida en tres cuadros La niña fría, con cuatro escenas; Los pájaros de la noche, con cuatro escenas; Pacto con el otoño, con cinco escenas. Algunas de estas escenas, marcadas por el paso del tiempo (conceptualmente pausas temporales, que él acota: tiempo) o la caída de las hojas, imagen hermosa, dramática y de un lirismo muy personal, donde se personifica el otoño, metáfora hermosa, dramática.


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MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño, Desarrollo and the Community Administrador: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox o Chome.

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