Mireya Cabrera Galán

Ana Pavlova y el alma latinoamericana. Presencia en Cuba y México

Mayo 27, 2016 - 3:00am

         No se puede llegar a ser talentoso solo,
        el trabajo transforma el talento en genio.

        Anna Pavlova

Entre los más de cuarenta países por los que la excepcional bailarina rusa Ana Pavlova (San Petersburgo, 1881?–La Haya, Holanda, 1931)[1] mostró su virtuosismo se incluyen varias naciones iberoamericanas. Con el aplauso del avezado público europeo y del norteamericano, Pavlova llegó a tierras de Latinoamérica para mostrar un arte que apenas era conocido en la región, aun cuando en el siglo XIX varios de nuestros coliseos habían sido testigos de la presencia de la bailarina romántica Fanny Essler y de otros íconos de este arte.

Ana Pavlova

De 1910 data su debut en el Metropolitan Opera House de New York, ciudad donde la acogida fue semejante a las recibidas antes en las principales capitales de Europa. Alma sin ataduras y alejada de los convencionalismos sociales durante su siguiente visita a ese país llega a actuar en el Hipódromo de aquella urbe, cuyo colorido ambiente circense debió contrastar con la sobriedad y delicadeza de su arte. Allí fue protagonista de una activa vida social y trabó amistad con varias estrellas del cine hollywoodense, entre ellas Charles Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks. En 1912 este último filmó varios solos de la afamada diva, incorporados posteriormente a una película vinculada al tema de la danza.

Apoyado al timón espero el día *

Febrero 22, 2016 - 9:55am

Agustín Acosta y BelloEra el doce de diciembre de mil novecientos setenta y dos y se me nublaba el día en aquel viaje tan real como absurdo. No acababa de comprender que el poeta de recio carácter, erguida pluma y afanes libertarios, era el mismo hombre a quien estaba acompañando ahora al Aeropuerto de Varadero, para no verle jamás: pero sí: era, en verdad, mi Agustín Acosta, el mismo de la carta retadora al Presidente Gerardo Machado   -gesto de valor y rebeldía que lo llevó a la cárcel- ; era el propio autor de La Zafra (1926), primer gran poema político nuestro, lírico y audaz, reconocido por Martínez Villana, Fernando Ortiz y José Antonio Portuondo por su demanda social a favor del campesino y en denuncia contra la explotación norteamericana.

El poeta miraba hacia fuera del automóvil el cortejo de palmas, con hambre espiritual de comerse el paisaje, sin embargo, a cada kilómetro recorrido, Cuba se le perdía un poco más. Quise derrotar aquel silencio donde apostaba una lágrima y le dije con disimulo'.

Luces de la ciudad. Páginas de las Artes Visuales en Matanzas

Diciembre 16, 2015 - 1:01am

Bahía de MatanzasUn valioso acercamiento a las Artes Plásticas de la provincia de Matanzas entre el siglo XIX y la primera mitad del XX es propuesto por un libro de ensayos que acaba de publicar la investigadora Mireya Cabrera Galán.Luces de la ciudad. Páginas de las Artes Visuales en Matanzas, como se titula el volumen, examina la obra de artistas “mayores o menores” y determinados procesos que se produjeron durante la etapa estudiada.

Dado a conocer por Ediciones Matanzas, este título reúne ocho ensayos, que en su mayoría habían sido publicados previamente por la autora, durante la última década, en la revistas Mar Desnudo y Matanzas.

“Ahora, reunidos los textos en este libro, en un solo cuerpo, cobran un nuevo significado, una nueva vida, y ofrecen un panorama de momentos significativos del devenir de las Artes Plásticas en nuestro territorio”, afirma Mireya.Con edición a cargo de Lincoln Capote Peón y diseño de Johann E. Trujillo, el volumen comienza con un estudio del quehacer de los grabadores franceses en la Matanzas del siglo XIX, específicamente los casos de Federico Mialhe (1810-1881) y Eduardo Laplante (1818-1860).

Raúl Ruiz, el oficio de enseñar

Octubre 20, 2015 - 11:10am

Raúl RuizRaúl Rubén Ruiz Rodríguez (Villa Clara, 1941-Matanzas, 2004) ha de permanecer en los anales de la cultura matancera como uno de los pioneros en promover, con una visión renovadora, los estudios sobre nuestra historia local. Lo conocí en septiembre de 1989. Había concluido yo mis estudios superiores en la Universidad de La Habana y en mi título se especificaba que egresaba como Licenciada en Historia Universal, en la especialidad de Historia de América. Cuando llegué al Museo Provincial, el palacete que le sirve de sede atrajo de inmediato mi atención por su atmósfera decimonónica y por los personajes reales e imaginarios que ahí habitaban.

Sin embargo, en cuanto supe que mi labor consistiría en indagar acerca del pasado yumurino, el escepticismo se apoderó de mí. Soñaba con transitar por los vericuetos de la historia y la cultura de “Nuestra América” y supe de pronto que solo sería un punto geográfico de toda esa enorme región, el que debía ocupar mi centro de atención profesional. Fue entonces que conocí a Raúl, quien estaba al frente del Departamento de Investigaciones del museo. Esa imagen primera me provocó una mezcla de respeto y de temor a la vez. Ignoraba yo su extraordinaria trayectoria como pedagogo, pero esta faceta estaba irrefutablemente incorporada a su quehacer y a su entrega profesional. Recuerdo que me mostró –con evidente pasión- los títulos clásicos de la historiografía matancera para familiarizarme con lo que a partir de entonces sería mi contenido fundamental, como miembro del departamento. Su entusiasmo y mis lecturas, bastaron para enamorarme de una región que se insertaba en la historia de Cuba con una personalidad  muy propia.

La musa matancera de Julián del Casal

Octubre 19, 2015 - 9:23am

Julian del CasalFueron los encantos de una matancera-habanera, miembro de una acaudalada e ilustrada familia, los que motivaron en el poeta y narrador Julián del Casal (La Habana, 1863-1893) los versos de Kakemono. Considerado uno de los precursores del modernismo en Hispanoamérica, Casal aportó a las letras cubanas una nueva sensibilidad. Transitó del romanticismo al modernismo para legarnos una poesía plena de riquezas sensoriales y de un dominio axiomático de las métricas. Innovador y apasionado, sus tres libros publicados en vida  (Hojas al viento, Nieve y Bustos y rimas), así como toda su obra recogida en publicaciones literarias de su tiempo, ofrecen un escritor consumado, cuyo legado constituye uno de los tesoros más valiosos de la literatura cubana de la decimonovena centuria.

María Luisa Rosa Cay Deville fue el nombre de la musa que lo llevó a escribir una de esas composiciones en la que exotismo, prodigalidad verbal y cromatismo apuntan indefectiblemente a su poética. Había nacido María en Matanzas, el 3 de febrero de 1862. Unos meses después, el domingo 15 de junio, fue bautizada en la iglesia San Carlos Borromeo, hoy Catedral de la archidiócesis yumurina (1). Su padre fue Ricardo James Cay, oriundo de Francia, según los documentos parroquiales, aunque en algunos textos se le atribuye la nacionalidad inglesa o norteamericana, indistintamente. Miembro del Liceo Artístico y Literario de esta ciudad y aficionado a la poesía, Cay ocupará, posteriormente, importantes cargos en la diplomacia insular. De hecho, su actuación como canciller del consulado imperial de China en la capital habanera favorecería la adopción de ciertas costumbres y gustos orientales en su entorno doméstico, siendo su residencia una suerte de extensión de aquel universo exótico, tan apegado al gusto de los escritores modernistas.

Libro sobre Lola María recibe premio de investigación histórica

Agosto 5, 2015 - 9:19am

Ediciones Vigía. Matanzas“Dolores María Ximeno, otras miradas”, de Mireya Cabrera Galán, fue el proyecto ganador del Premio de Investigación Histórica Pedro Antonio Alfonso 2015, el cual estimula el estudio de temas relacionados con la ciudad de Matanzas y es convocado por Ediciones Vigía y la fundación Alfonso Carreño y Alfonso.

El texto brinda un acercamiento biográfico a Dolores María Ximeno y Cruz (Matanzas, 1866-1934), más conocida como Lola María, y autora de Aquellos tiempos… Memorias de Lola María, relevante testimonio que aporta un fresco de gran parte del siglo XIX.

Según Mireya Cabrera Galán, “la vida de esta mujer es poco conocida todavía, y es un hecho que parte de sus propias Memorias..., donde se corre, se aparta, y no se mira a sí misma, sino a los otros, a sus alrededores, a su contexto; tampoco los investigadores contemporáneos se han fijado mucho en ella, más bien han centrado sus observaciones en su libro”.

“Dolores María Ximeno, otras miradas” se halla estructurado en nueve capítulos, en los cuales hace un recorrido por la vida y obra de esta famosa matancera, a partir de una exhaustiva consulta de fuentes documentales, periódicas, iconográficas y bibliográficas, así como de las inevitables referencias a sus Memorias...

Presencia francesa en la cultura musical y artística de la ciudad de Matanzas. Siglo XIX. Aproximaciones

Agosto 3, 2015 - 4:21pm

Esteban Chartrand. La cultura francesa ha constituido uno de los referentes más sólidos en el acontecer histórico de numerosas naciones del mundo. Ya sea de forma directa o indirecta, Francia devino modelo universal a partir de los principios ideológicos y jurídicos que afloraron con la revolución de 1789.  Ello, sin ignorar los significados que para países como Cuba, tuvo la introducción, en la economía de plantación, de maquinarias y procedimientos técnicos, de patente francesa, los que contribuyeron a la consolidación de esa economía.

A la vez, la revolución haitiana (1791) marcó un punto de giro para la historia de la mayor de las Antillas. El declive económico de la otrora colonia gala sobrevino tras la cruenta contienda. La emigración de franceses hacia Cuba no se haría esperar. Tan pronto tienen lugar las  disímiles sublevaciones en Haití y Santo Domingo, comienzan a arribar al oriente de esta isla (Santiago, con preferencia) colonos franceses, algunos en compañía de sus antiguos esclavos.

Entre finales de aquel siglo e inicios del siguiente la región de Matanzas participa de un rápido crecimiento de su riqueza agraria, lo cual coadyuvó al florecimiento cultural de la entonces jurisdicción yumurina, en particular su capital. Tal situación estuvo favorecida por sucesos locales como la apertura del puerto al comercio con varias naciones (1793), así como por acontecimientos internacionales que en conjunto incidieron de forma positiva en el desenvolvimiento económico y socio cultural de la región. El florecimiento de la ciudad tiene sus orígenes en las primeras décadas del siglo XIX, si bien su momento clímax es alcanzado entre 1840 y 1868, año en que estalla  la Guerra de los Diez Años.

Durante este tiempo, la modesta fisonomía de Matanzas comienza a transformarse, a la par que los hacendados engrosan su patrimonio. Y  es que el interés de la burguesía terrateniente criolla supera las meras expectativas de enriquecimiento material. Distingue a los matanceros su apego por la ilustración, de ahí que conciban proyectos destinados a fomentar la educación, la literatura y las artes, al tiempo que impulsan significativas transformaciones urbanas, en correspondencia con la creciente posición de Matanzas como gran productora y exportadora de azúcar.

Gerardo Domenech Gener: patria y verdad

Octubre 17, 2014 - 2:05am

Gerardo Domenech GenerA María de los Dolores Aguirre Michelena
                                                                                
Entre los miles de cubanos que se sumaron a la Guerra del 95 en pos de lograr la independencia total de la metrópoli española, se destaca el matancero Gerardo Domenech Gener. Escasamente abordado por la historiografía nacional, amerita mayor atención por el rol que desempeñó durante  la génesis y eclosión de esta contienda definitoria.

Gerardo María Pedro Ronulfo, nombre con el que fue bautizado, nació el 27 de mayo de 1867 en la calle Real, No. 43 en el poblado de Bemba, hoy Jovellanos, Matanzas. Sus padres fueron José Gerardo Domenech Marrero, propietario de una fundición y Dolores Gener Puñales. Según documento conservado por María de los Dolores Aguirre Michelena, de esta unión nacieron siete hijos Ana Josefa, María Teresa, Gerardo María Anselmo, que falleció prematuramente, Gerardo María Pedro –protagonista de esta historia–, Dolores Cástula, Salvador de la Luz y María Cristina.

Legado de las familias Gener y Guiteras

Por vía materna el abuelo del futuro prócer fue José Gener Bohigas, hermano de  Tomás Gener (1787-1835). Proveniente la familia de Cataluña, este último se había establecido en Matanzas hacia 1808, erigiéndose pronto en uno de los más notables benefactores de la urbe.

Pedro José Guiteras Font en su bicentenario

Abril 24, 2014 - 11:25pm

Pedro José Guiteras Font Una de las grandes personalidades de la cultura cubana del siglo XIX fue Pedro José Guiteras Font (Matanzas, 17/3/1814- Charleston, EE.UU, 3/2/1890), quien se destacó como historiógrafo, crítico literario y pedagogo. Su padre, Ramón Guiteras Molins era natural de Canet del Mar, Gerona y su madre, Gertrudis Font Xiques, provenía de Barcelona. Ambas poblaciones están ubicadas en la región española de Cataluña, caracterizada, hasta hoy, por su empuje económico e industrial.

Al asentarse a inicios del siglo XIX en Matanzas, el emprendedor catalán sobresalió en el ámbito del comercio, específicamente en la producción y exportación de café, ramo que tuvo en esta zona uno de sus principales enclaves en las primeras décadas de aquella centuria. Se dedicó, además, a la elaboración y comercialización de harina de trigo, tal como asevera el autor Arnaldo Jiménez de la Cal en su libro La familia Guiteras. Síntesis de cubania. (1) En lo que respecta a su pensamiento, Guiteras era un ferviente opositor del tráfico de esclavos, convicción que sería trasmitida, de forma natural, a sus vástagos.

Francisco Coro Marrodan in memoriam

Diciembre 23, 2013 - 1:30pm

Francisco Coro MarrodanEn enero de 2013 murió en su ciudad natal el pintor Francisco Coro Marrodán, figura imprescindible en la historia del arte matancero del siglo XX. La historiografía suele repetir como fecha de nacimiento el año de 1917. Sin embargo, Francisco José Rufino Coro Marrodán nació el 10 de julio de 1918, según ha podido corroborase en documentos eclesiásticos conservados en la Catedral de Matanzas (1) y en el Registro Civil de la misma población. Por ambas vías descendía de linajes españoles, siendo su padre Francisco Coro Bode e Irene Marrodán Hernández, oriundos de Asturias y La Rioja, respectivamente. Fue bautizado en la ermita de Monserrate, el primero de septiembre  de aquel año, elección  comprensible, si se considera que en el citado templo solían confluir las distintas comunidades de la península ibérica, si bien en su génesis fue concebida particularmente por y para  los naturales de Cataluña.

Perteneciente a la pequeña burguesía, su padre era propietario de una tienda de víveres o bodega, ubicada en Independencia (Medio) y Zaragoza. Junto a esta construiría su casa el futuro pintor. Sus progenitores fueron los primeros en trasmitirle el gusto por la pintura, manifestación a la que se vinculó desde la infancia. El propio Coro recordaría, años más tarde, la ocasión en que atrajo la atención de sus compañeros de la escuela primaria, al mostrarles el apetecible melocotón que había dibujado sobre un papel (2). Aquel sería su primer acercamiento a un arte que devino pasión y norma de vida.   

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MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba. Dirección y Edición: Laura Ruiz Montes. Diseño y Web Master: Abel G. Fagundo. Prensa Cultural: Norge Céspedes. Sitio hecho con Drupal. Se recomienda la navegación con Mozilla Firefox.

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