Matanzas y BostonLa ciudad es anclaje y dispersión, enraizamiento y movimiento, rincón familiar y circulación de cuerpos anónimos. Centro de poder y placer, la ciudad incita a viajar, se abre a otros espacios. A veces dichos espacios son pliegues desconocidos dentro de la misma ciudad, otras veces es la ensoñación de la lejanía lo que convoca anhelos de otra ciudad: Matanzas llama a Boston, y los dos llaman respectivamente a Nueva York y a La Habana, y van contaminados por México y Atenas. Decía Cioran que «Mientras más desposeídos, más intensos se hacen nuestros apetitos e ilusiones.» Boston y Matanzas, paradójicamente, es donde las ilusiones y los apetitos se asientan y arden como signos, huellas y figuras.