La fotografía como género, comienza su desarrollo en la ciudad de Matanzas, presumiblemente, en la década del cuarenta del siglo XIX. Los anuncios aparecidos en la prensa de la época constatan el establecimiento de numerosos estudios y talleres particulares de fotógrafos, que en su mayoría realizaban retratos en miniatura al daguerrotipo, entre otras técnicas. Con posterioridad, a mediados del siglo XX, la fotografía empieza a proyectarse hacia los exteriores de las galerías y estudios, penetrando en las casas particulares. Los fotógrafos realizan las fotos en los domicilios, para luego, con la propagación que ha alcanzado este género en la década del cincuenta, ubicarse en lugares públicos representativos de la ciudad como parques, plazoletas, plazas y teatros, asumiendo los diferentes trabajos que le permite la técnica de la fotografía instantánea. De igual manera, se asume en estos años, la fotografía para revistas y prensa plana como trabajo profesional.
Sin embargo, con el triunfo de la Revolución, en 1959, la labor del fotorreportero, alcanza un rol fundamental en los medios de difusión, con la finalidad de exponer los logros y la dimensión socio-política y cultural que ha alcanzado la nación cubana. A su vez, la fotografía artística se afianza aún más, desde la convocatoria en salones, eventos y, en la organización de proyectos colectivos y muestras personales de creadores del país e internacionales.