Nunca se tuvo más razón cuando se dijo todas las artes tienden a la música; en el sentido de alcanzar su propia meta inefable, sin explicación, y en el sentido de estructurar el arte propio como ella, que, como una definición para el cuento, es de cielo acabado y perfecto como un círculo.

Con 59 poemas en tres bloques antecedidos de una autopresentación, Newyorker’s Jazz (Editorial Letras Cubanas, 2007), de David López Ximeno (Matanzas, 1970), es el cuento resultante de un viaje de trabajo que su autor hiciera a la capital del mundo: —Tras sus muros —aquilató Ximeno— esconde una máscara adolescente que ama y teme a sus propios laberintos.