La fotografía como género, comienza su desarrollo en la ciudad de Matanzas, presumiblemente, en la década del cuarenta del siglo XIX. Los anuncios aparecidos en la prensa de la época constatan el establecimiento de numerosos estudios y talleres particulares de fotógrafos, que en su mayoría realizaban retratos en miniatura al daguerrotipo, entre otras técnicas. Con posterioridad, a mediados del siglo XX, la fotografía empieza a proyectarse hacia los exteriores de las galerías y estudios, penetrando en las casas particulares. Los fotógrafos realizan las fotos en los domicilios, para luego, con la propagación que ha alcanzado este género en la década del cincuenta, ubicarse en lugares públicos representativos de la ciudad como parques, plazoletas, plazas y teatros, asumiendo los diferentes trabajos que le permite la técnica de la fotografía instantánea. De igual manera, se asume en estos años, la fotografía para revistas y prensa plana como trabajo profesional.
Sin embargo, con el triunfo de la Revolución, en 1959, la labor del fotorreportero, alcanza un rol fundamental en los medios de difusión, con la finalidad de exponer los logros y la dimensión socio-política y cultural que ha alcanzado la nación cubana. A su vez, la fotografía artística se afianza aún más, desde la convocatoria en salones, eventos y, en la organización de proyectos colectivos y muestras personales de creadores del país e internacionales.
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Las artes visuales contemporáneas y la relación arte-sociedad constituyen sin dudas la motivación esencial de los diversos textos críticos que Rafael Acosta de Arriba ha compilado en La espiral de la imagen, libro que Ediciones Matanzas acaba de dar a conocer.
Obras de varios fotógrafos de la provincia de Matanzas han sido incluidas en el libro
Osmany Betancourt, es el Lolo, nacido en Matanzas en 1973. Graduado de la ENA. Después está la imagen del artista aparentemente apacible, que crea, embarrado de barro y despierta con su obra en el receptor que viene del mundo de la escena, una provocación perturbadora con imágenes, que nacen de la tierra, como Dios que creó todo ser vivo en siete días – con fuego y agua, además - y de ello nació lo perfecto y lo imperfecto. Estamos ante el demiurgo, el creador de historias, con barro, que siempre nos sobrecoge.
“La cerámica tiene sus propias reglas. Uno se esfuerza y hace lo suyo, trabaja todo lo que puede una pieza, determinado concepto, pero luego hay que esperar. El horno decide. En dependencia de la curva de quema se logra un color u otro, una atmosfera u otra. Este proceso se predice, se conduce hasta un punto; de ahí en adelante todo está en manos del azar. Una vez terminada la quema, siempre hay expectativa por abrir el horno y ver cómo quedó. A veces queda la pieza mejor que como se había pensado. A veces no queda exactamente como se quería, o peor, resulta un verdadero desastre. Cierta vez preparábamos un mural con lozas y se nos fue la mano en el horno. ¡Se achicharró! Pasan cosas así.
En 1915, Kasimir Malevich declara en su manifiesto suprematista:
“Continuidad de un pensamiento”, es la exposición que Junior Gutiérrez Salomón (Salomón) se ha empeñado en presentarnos muy especialmente. Esta Expo-tributo está dedicada principalmente a su terruño natal (Holguín), a su profesor, excelente pedagogo, artista de las artes plásticas Emerio González, a la escuela de artes plásticas de Matanzas donde se graduó y al líder histórico de la revolución cubana Fidel Castro Ruz. Por tanto lo que ha preferido el artista no es hacer un conjunto de retratos que recojan una visualidad psicológica del guerrillero-estadista-escritor. Salomón, pretende mostrarnos a ese hombre de pensamiento profundo, hacedor de ideas, cultivador de una doctrina en defensa de los pobres y desposeídos de la tierra; es entonces que ahonda en lo filosófico y para ello toma un pedazo de nuestra historia, ubicándose aproximadamente a partir de la segunda mitad de la década del cincuenta del pasado siglo XX donde Fidel es protagonista y guía de un grupo de hombres y mujeres, que cada vez se hace mayor en defensa de los ideales de soberanía e independencia de nuestra nación.
El desarrollo del grabado artístico en la escena cultural de Santiago de Cuba se hace evidente bajo los influjos de lo que constituyó el más fraguado intento por llevar a la cuidad los derroteros del arte moderno, nos referimos al Grupo Galería
En la esquina inferior derecha hay un pequeño mapa de Cuba. Un dedo pulgar podría taparlo. Bajo él navega una inscripción en búlgaro que anuncia la colección cubana. No conozco siquiera una palabra en búlgaro. A pesar del registro afectivo que se remonta a aquellos aceites perfumados de rosas búlgaras cuyos aromas bautizaron a casi todos en la Isla hace ya más de cuarenta años, nunca logré retener nada del idioma. La catedral de San Jorge y la hermosa Sofía quedaron en el anecdotario de viajes de antaño que conducían a los cubanos por los otroras países socialistas a un precio que sus salarios de obreros alcanzaban a pagar.
MAR DESNUDO...