Música y plástica han sido dos constantes en la columna vertebral del repertorio de Teatro de Las Estaciones. A casi 20 años de fundado el grupo, volvemos al espectáculo Pedro y el Lobo, cuento musical del compositor ruso Serguei Prokofiev, estrenado por nuestro conjunto en el año 2002. Otras creaciones musicales similares existen, el ballet Petrushka, de Igor Stravinski, cuyo protagonista es el títere tradicional más popular de Rusia. El Retablo de Maese Pedro, del español Manuel de Falla, inspirada en el pasaje con un titiritero de camino que aparece en la novela sobre Don Quijote, de Cervantes, el ballet Cascanueces, de Chaikovski, La caja de los juguetes, de Claude Debussy. todas son obras ligadas al paraíso imaginativo de los niños, a los muñecos y a los títeres.
Pedro y el Lobo, escrita por Prokofiev, en 1936, a petición del Teatro Central Infantil de Moscú, contiene la poesía de la infancia. Su caracterización instrumental sencilla, pictórica, llena de ingenio, ha conquistado la popularidad mundial entre pequeños y adultos; tiene la gracia e ironía que prefiere Teatro de Las Estaciones para sus montajes con figuras. Numerosos grupos internacionales han montado con muñecos este cuento sinfónico, también varios grupos de la Isla. El Guiñol Nacional de Cuba inaugura en mayo de 1962, con este título, la primera sala estable de teatro para niños en el territorio nacional.Pedro Valdés Piña y sus muñecos también se han encontrado con esta aventura musical, lo mismo el Guiñol de Santiago de Cuba, entre otros colectivos; hasta el Ballet Nacional de Cuba y las orquestas sinfónicas del país han acudido a Pedro y el Lobo en algún momento.