Tres mosqueterosLa editorial Oriente, mediante su colección “Ala y espuela” fue la responsable de poner un sello diferente a este sábado del libro, con la presentación de Tres eran tres, de Nelson Simón, El próximo Circo, de José Manuel Espino y Adivinaja, de Reinaldo Álvarez Lemus.

En un ambiente festivo, de niños que coreaban poemas y adivinanzas, transcurrió una agradable velada que se dedicó al primero de junio, Día Internacional de la Infancia, momento en el que además se presentó el proyecto promocional de la lectura que apoya a Ala y espuela, por el grupo Claustrofobia de la AHS que dirige el también escritor Yunier Riquenes.

Aunque se trata de su primer libro publicado (Extramuros, 1999), Adivinaja nos devuelve a un Reinaldo Álvarez Lemus que se asoma a la literatura desde la gracia y el rejuego de la palabra que se vuelve lúdica y participativa para que la infancia la haga suya y se ejercite en ella como en una carrera donde música, ritmo y colorido se dan la mano para estructurar estrofas sencillas, de un verso muy apegado al habla cotidiana pero lleno de ingenio y sabiduría popular para captar la atención de su posible lector.

En obras posteriores, sin perder de vista las premisas de este libro ingenuo y divertido, Reinaldo consigue enternecernos con su imaginativo y jocoso discurso también presente en textos narrativos como Michiringolo, Dos en un zapato, La maga de los cuentos, Lolita la maga o El ratón azul.Hermosamente ilustrado por Raúl Martínez, el libro deviene una especie de juguete para la infancia y puede ser eficaz instrumento en mano de educadoras de primaria.
 
El poemario de José Manuel Espino, que ya antes se había publicado por Ediciones Loynaz, Pinar del Río, 1998 (También por Ediciones Matanzas, Matanzas, 2004) denota al alto lirismo de su autor, expreso ya en obras anteriores como Barco de Sueños y El cartero llama tres veces o Magia blanca, en los cuales, haciendo acopio, tanto de figuras del canon de la literatura y del cine clásico como de personajes y situaciones cotidianas, el autor apela a los sentimientos del niño (un niño sin edad determinada pues podría ser cada uno de nosotros) y le hace evocar con nostalgia el objeto de su creación.
Imágenes bien logradas, llenas de ese hechizo de quien se sabe mago de las palabras y, sin embargo, las utiliza con cautela y admiración para irlas entregando como las perlas que se escapan de una sarta, pero nunca llegan a caer pues siempre hay un alma oportuna que las hace suyas. Por eso, van desfilando, verso a verso, esas figuras entrañables de los circos, que nos llenan de una ternura que solo un alma pura y sencilla como la de Espino consigue contagiarnos. Se respalda este cuaderno con las originales ilustraciones de Irela Hernández Gala.
Cuatro historias conforman el libro Tres eran tres. Precisamente jugando con ese absurdo numérico, entabla su discurso Nelson Simón en esta nueva obra que ilustró con suma creatividad el joven y talentoso pinareño Yancarlos Perugorría.
Además de ser un poeta de primera, respaldada su obra por varios premios de la Crítica Literaria y en el caso de la LIJ por poemarios como Preguntas de Rocío, Finas hebras  o Maíz desgranado, Nelson Simón ha venido dándose a conocer como cuentista en varios libros para la infancia.
Desde que publicara Cuentos del buen y mal amor que recibió el Premio La Edad de Oro, La Rosa Blanca y el de la Crítica o ya sea en textos de álbumes ilustrados como El séptimo ángel, Marilola una vaca que canta (Gente Nueva 2011 y 2010) o Sueños de brujas (Legua, 2012), el autor denota como puede hacer otra literatura sin dejar de ser él mismo. Nunca renunciando a los recursos poéticos por los que le conocemos, puede adentrarse en los caminos de la narrativa para trazar historias siempre conmovedoras, que se inscriben en los llamados temas difíciles o antes tabú, bien por su carácter de hurgar en las tristezas humanas o por su gran imaginación y humor.
En este caso Tres eran tres presenta un conjunto que integran lo mismo inéditos como “Plim” o “Cuca Candela y la olla arrocera”, que otros ya conocidos y de la factura de “Historia de una media naranja” (publicado en la colección Rehilete de Cauce en el 2006) y el ya mencionado “Marilola, una vaca que canta”, historia llena de sutilezas, finas alegorías y un increíble poder de imaginación para, mediante la fábula, llevarnos de la mano por una campiña cubana.
Tres eran tres… autores cada uno con su crédito a la hora de escribir y de dirigirse a un público que tanto demanda ser orientado.
Tres eran tres libros de poemas y cuentos, con páginas llenas de encanto que salieron a dar un viaje para encontrarse con sus posibles lectores
Estos tres Mosqueteros de la literatura infantil cubana, quienes como Athos, Portos y Aramís nunca abandonan su lucha por ser mejores y más creativos, una vez más nos demuestran con estas tres joyitas de Ala y Espuela, que con oficio, creatividad y sobrado talento, se puede llegar a la infancia y hacer de ella un lector inteligente, comprometido y, por encima de todo, abierto al futuro.
Desde mi corazón de D´Artagnán impenitente, aventurero y rebelde, les saludo y felicito por el buen rato de una mañana sabatina y el regalo de estas tres joyas que eternamente guardaré en el baúl más preciado: el de los buenos recuerdos del Siempre-Jamás.

Por:  Enrique Pérez Díaz