Ultimas palabras con dora alonsoEs diciembre, y hay ese friecillo raro del invierno cubano. Llevamos una semana los del Teatro de Las Estaciones preparando viaje a La Habana para visitar a Dora Alonso; pronto será su cumpleaños noventa. Llegado el día, compramos un cake de chocolate, flores, y partimos con el deseo de hallarla mejor de la enfermedad que la aqueja hace ya un año. Dora, esa guajira de pura cepa nacida en 1910, en la antigua Finca Recreo, del municipio Máximo Gómez, provincia de Matanzas, nos recibe sonriente, aunque refleja cierta tristeza en el fondo de sus ojos claros.

 -Yo espero que Don Goyo –así nombra al causante de su enfermedad, con el mote de un personaje de sus obras de teatro para niños- se porte bien, para que yo pueda acompañarlos aunque sea un día en la gira de Pelusín por Cuba (1). Me ha salido un guajiro rebencudo y más malo que el diablo, no le hago mucho caso, aunque a veces me saca una lágrima y me fastidia.

Comenzamos la fiesta, están su prima Lala, Fausto, su compañero, y nosotros, que la acribillamos a preguntas y flashazos de nuestra cámara, como queriendo eternizar un encuentro que ya intuimos efímero a nivel físico.
 
 
 -Cuando se tienen noventa años, toco madera porque todavía no los tengo, y se ha vivido intensamente, quedan una serie de recuerdos indelebles. Uno de ellos, que llenó mi vida de gracia y color, fue mi época de creación de Pelusín del Monte…Hoy, ya al final, no voy a decir de que, sostengo que una de las cosas que van sentadas en el centro de mi pecho, acomodada como un niño dormido, al decir de Neruda, son mis grupos de titiriteros matanceros.
 
Entre el cake, los refrescos y el ron que ha sacado Fausto, las anécdotas de la vida cotidiana vienen y van. Cuando Dora habla es como si escribiera. Su conversación es chispeante y fluida, hace bromas de todo, hasta de su dolencia. Hablamos de la gira de Pelusín por Cuba que pensamos realizar en 2001 y del proyecto Casa de Pelusín del Monte, nombre que deberá ostentar la nueva sede de Teatro de Las Estaciones.
 
-La idea es maravillosa, y mucho más que la realice mi provincia (2). Los matanceros tenemos la dicha –que yo disfruto también- de tener la poesía de cerca, de mirarla y beberla. Matanzas ha resurgido como la espuma en este último tiempo. Quisiera escribir nuevas obras para Pelusín, pero ahora no puedo. Yo le pedí a Freddy Artiles, que hiciera una selección, como especialista que es, de entre más de cien libretos de media hora que escribí para televisión. Yo quiero mucho a Pelusín y me gustaría dejar un libro con mi obra aunque los demás escriban nuevas obras. Yo quiero dejar un libro que sea mío. Cuando yo no esté quedarán esas historias, el libro de Pelusín y Dora Alonso (3).Freddy me ha dicho que seleccionó como veinte textos y que el libro va a ser una joya, me encantó esa palabra. Pelusín es para los niños de Cuba.
 
Todos sabemos que nadie escribirá para Pelusín como Dora. Ella es Pelusín, con su simpatía criolla y su pecho transparente, sus dicharachos campesinos, los ojos verdes. Más siempre habrá alguien que se impregne de esa savia que ella regó por toda la Isla y continúe, de manera digna y respetuosa, la literatura dramática que mantenga vivo en el retablo al Peluso Patatuso.
 
Retomamos el plan de la gira por el país con Pelusín y le comentamos que pasaríamos por Viñales. A Dora se le ilumina el rostro, ese lugar significa mucho para ella (4). Allí se recuperó de un momento amargo de su vida. La salvó el Valle, sus amigas Inesita y Caridad Miranda. Fue Viñales y su paisaje de mogotes la inspiración para escribir su novela para niños El Valle de la Pájara Pinta, Premio Casa de Las Américas en 1981. Dora ama lo verde del campo desde niña. Siempre ha dicho que vivir en La Habana, la ha hecho sentir como un curujey en la ciudad.Dora
 
-Me siento tan contenta, espero que no sea esta la última visita, ni nuestras últimas palabras. Tenemos muchos sueños juntos y los vamos a cumplir ¿verdad?, bueno, si yo no alcanzo a verlos lo cumplirán Uds.
 
Dejamos de hacer fotografías y de preguntar. Dora nos toma de la mano y es como si nos llevara a Matanzas otra vez, a su casa natal. Allí tiramos piedras, comemos mangos, montamos a caballo, ella sin dudas es el mejor jinete. Disfrutamos de un baño en el río, entablamos una batalla a guayaba limpia, Dora vuelve a ganar en esa lid de combate. Comienza a invadirnos el olor de las picualas, del rosal de su madre Adela. El bramido de los toros transporta a Dora a otra dimensión y a nosotros, que la acompañamos en este viaje imaginario, un viaje que nos ayuda a comprender el alma de Pelusín. Es Dora quien ofrece la mejor definición sobre nuestro títere nacional.
 
-Lo que trajo Pelusín es la magia de la ternura, una ternura límpida, sin proyectos egoístas ni ambiciosos de un grupo de gente que ama a los títeres porque ama a los niños, como tal van a quedar, pasa todo lo demás. Mis pelusines y el Pelusín es de Uds, seguirán reinando, y yo no sé por donde me voy a asomar, pero me voy a asomar y voy a aplaudir.
 
Emprendemos viaje de regreso a tierras yumurinas. Hacemos el trayecto en silencio. Solo los ojos entonan decimas ante la presencia de las palmas en el paisaje. De pronto comenzamos a reír, Dora nos ha jugado una nueva broma, no está en su casa de La Habana, sino que viaja con nosotros y también entona décimas e improvisa cuartetas, mientras agita un pañuelo rojo, tan brillante como el triangulo de la bandera cubana.
 
(1)    En los meses de junio y julio del año 2001, Teatro de Las Estaciones, recorrió las antiguas provincias del país, donde la Revolución, representada por el Guiñol Nacional de Cuba, fundó grupos de títeres entre los años 1961 y 1963. El espectáculo en gira fue Pelusín y los pájaros, de Dora Alonso. Este montaje obtuvo luego los premios Villanueva de la crítica teatral, Avellaneda de mejor puesta en escena en el Festival Nacional de Teatro de Camaguey y Caricato del Concurso de Teatro para Niños y Jóvenes de la UNEAC, entre otros galardones de diseño y actuación. Representó a Cuba en ferias y festivales celebrados en México, Venezuela y Costa Rica.
(2)    La Casa de Pelusín del Monte, sede del Teatro de Las Estaciones y Centro permanente para la difusión de la vida y obra de la autora, matancera sigue siendo desde el año 2000, un sueño por realizar como edificio arquitectónico. No obstante y en condiciones nada idóneas, Teatro de Las Estaciones ha seguido trabajando en pos de la promoción de la obra literaria, tanto poética como dramática, de Dora Alonso, a través de publicaciones, conferencias, documentales y exposiciones. En abril de 2009 estrenó el espectáculo Una niña con alas (paseo escénico por la poesía para niños de Dora Alonso.
(3)    En el año 2003, vio la luz la antología de textos dramáticos de Dora Alonso, Nuevas aventuras de Pelusín del Monte, selección y notas al cuidado del Doctor Freddy Artiles ( Sta. Clara 1946-La Habana, 2009), y publicado por la Editorial Gente Nueva.
(4)    Al morir Dora Alonso, el 21 de marzo de 2001, sus cenizas, como era su deseo, fueron esparcidas en el Valle de Viñales en la provincia de Pinar del Río.
 
 

Por: Rubén Darío Salazar.
Director General y Artístico del Teatro de Las Estaciones, de Matanzas.