En vísperas de los días sabáticosPalabras en la presentación, el pasado 25 de enero, de "En vísperas de los días sabáticos", Premio Casa de las Américas 2010 en el género Literatura caribeña en inglés o creole

En vísperas de los días sabáticos, libro merecedor del Premio Casa de las Américas 2010 en la sección de Literatura caribeña en inglés o creole, nos entrega a una voz poética vibrante de las letras caribeñas: Jennifer Rahim. Esta trinitaria tiene la virtud de fundamentar en su poesía la difícil convivencia de múltiples culturas y razas, alojadas desde los tiempos coloniales en su país y que ha dado lugar a las mezclas más increíbles.

Como si andásemos próximos al descanso reparador, en vísperas del té caliente, el ron espirituoso o un vino dulce, asaltan a la memoria las hilachas de vivencias pasadas, del espacio íntimo familiar, los domingos de iglesia o el kidush; las primeras representaciones de un mundo lleno de alegorías e ironías. En los tiempos sabáticos sale a flote nuestro verdadero yo, taponeado por los días y las noches del trabajo agotador; necesario trabajo que aún tiene en el hombre sabor a condena y enajenación.

Son también un toque de tambor y el Ramadán elogios de la Creación: ese voltear la mirada hacia lo increado, de donde somos creatura y nacimiento, como lo es el séptimo día para los cristianos, o el viernes-sábado para los judíos, de modo que reine la bienaventuranza y el amor. O como lo es para el estudiante que va en busca de la aventura, del viaje enardecido por ideas inquietantes, unas vacaciones.

¿Pero cuando coincidirá la dicha del cristiano y el ateo, del musulmán y el judío, cuando será el día de la celebración universal, en que brindemos por las derrotas de todas las líneas de fuego? ¡Ah, «Poder negro, Abril de 1970». Esta voz se sobresalta a sí misma al descubrir las contradicciones de su sujeto: «un legado blanco/ la alcanza ―reza «Retrato I»―/ de tal modo que revolotea/ entre dos mundos…

Entonces en el espacio de la inocencia; en la instancia en que volvemos a recobrar nuestro ser y no estamos divididos, todos juntos hacemos un coro, un coro polifónico. Es cuando añoramos los momentos idos; aquellos en que no expresamos lo deseado, lo que pudo haber sido y no fue, pero sobre todo, cuando nos asombramos ante tanto caos e indiferencia, y nos preguntamos cómo hemos sido capaces de sobrevivir sin soltar lo que dentro llevamos: la palabra sincera, la pasión y la utopía. «Llueven Poemas» indaga en esta dirección:

    Los poemas han llovido en mí desde hace años
    pero sigo corriendo a refugiarme bajo los aleros,
    guareciéndome bajo los árboles, evitando las goteras,
    resuelta a no mojarme. Me parece
    haber estado caminando bajo sombrillas toda mi vida,
    temerosa de echar la cabeza hacia atrás y dejar que el cielo
    me limpie, y sentirme complacida.

A través del término «Sabbat» Jennifer Rahim construye un puente entre todas las matrices culturales que la han condicionado, ya sea en el hogar, ya sea en la academia, en el dogma y en la ciencia, en la religión o el mercado, aludiendo al centro común ―aquel que, en palabras de Borges, está en todas partes y en ninguna―. Indudablemente la inspira la imagen de este Caribe, de Trinidad y Tobago, donde lo cósmico no es principio de identidad absoluta sino flujo incesante: un caldero vibrante como tambor.

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Babalao: sacerdote de ifá
Babalorisha: santeros con ahijados consagrados
Ivalorisha: santeros que no tienen ahijados (sacerdote)
Iyawos: santero en su primer año de consagrado
Aleyas: creyente que aún no ha sido consagrado


Por: Carlos Bernal

Tomado de: http://laventana.casa.cult.cu/index.php