Historia del teatro en 105 argumentos de Liuba CidRecuerdo que a los que inauguramos la carrera de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte habanero no nos gustaba mucho el ejercicio de narrar las acciones o acontecimientos fundamentales de una obra teatral. Teníamos prisa por plasmar nuestras tempranas historias y nos solía aburrir aquello de encontrar lo esencial en los grandes textos ajenos.

Ahora la madrileña Ediciones Cumbres nos ofrece un libro de la destacada directora teatral y dramaturga Liuba Cid que recorre buena parte de la historia del teatro a través de la nítida y sabia plasmación de 105 argumentos de los mejor de la literatura dramática universal.

Tal como proclama la portada –de un libro que es además un objeto hermoso, gracias al inteligente diseño de Carril Bustamante- se trata de “una herramienta de consulta imprescindible para estudiantes, profesionales y amantes del teatro”. Y es mucho más. Leyendo con cuidado la forma en que Liuba Cid sintetiza, organiza, en alguna medida interpreta los argumentos me percato de que está la visión de una exitosa directora pero también hay huellas de la labor docente de Liuba o de su sabiduría para versionar como dramaturga varios títulos clásicos.

Aunque prima la fidelidad a los argumentos originales y se localiza una vocación de poner el texto al servicio del repertorio de las compañías o de la voz de los profesores, la autora lo puede hacer con tanta eficacia gracias a lo intensa y sólida que ha sido su propia carrera.

Este singular y brillante recorrido me recuerda la importancia que confiere el dramaturgo y gran profesor de escritura teatral Mauricio Kartum a los puntos de inflexión como elemento cardinal del esa amalgama de imágenes, emociones y rostros con las que trabaja el autor teatral. El maestro argentino pone el ejemplo del carnicero que pica por las coyunturas para garantizar la fluidez del trabajo o la intuición de los fontaneros (en Cuba le decimos plomeros) para localizar en los codos de la tubería los lugares donde más materia se concentra. Kartum es heredero de Brecht –entre otros muchos nutrientes escénicos y culturales- y confiere especial atención a los puntos de giro; esos varios momentos en que una obra teatral cambia de sentido argumental o enfatiza por otros caminos las ideas y las pasiones en juego.

Leer este útil texto de Liuba Cid mejora también nuestra capacidad para desentrañar los mecanismos internos de los mejores textos escritos para la escena. La directora y dramaturga cubana lo hace desde la básica función de situarnos ante poco más de un centenar de argumentos ejemplares. La sobria y clara prosa de Liuba abunda en formas verbales. Es que la dramaturgia es más asunto de verbo que de adjetivo. Se trata de acciones, cambios de equilibrio, a ratos prodigiosas síntesis de épocas y anhelos que el autor teatral resume en unas dos horas de espectáculo y que Liuba nos condensa en los pocos pero esenciales párrafos que dedica a cada obra seleccionada.

La suma de estos argumentos y la singularidad de cada uno incentivan la motivación para ese acto –no tan raro como se supone y proclama –que es leer teatro. Más aún propicia que colectivos artísticos, consagrados o noveles, retomen la tentación de llevar a las tablas un clásico. Con el apoyo del libro que nos ocupa, el director de escena -o hasta el actor involucrado en el proyecto futuro- tendrá una pista no solo del interés de esas obras probadas por el tiempo sino del diálogo que puede propiciar con el público de hoy.

Práctico pero no esquemático; con hermosa vocación utilitaria de cara a la vida teatral o la docencia esta Historia del Teatro en 105 argumentos se lee también apelando a la complicidad espiritual con la formidable galería de situaciones y personajes por los que Liuba Cid nos invita a transitar. Tras cerrar las primeras visitas a un libro que es sobre todo valioso material de consulta me viene a la memoria aquella idea de Arthur Miller –por cierto uno de los 71 dramaturgos seleccionados por Liuba- de que el teatro no describe una emoción, es la emoción.


Por: Amado del Pino