Un encuentro reticularYa es un hecho, en plena era de la información, del reinado de la imagen, de la cultura del videoclip, del audiovisual, de Internet, aquello a lo que solíamos llamar literatura ha cambiado. Algunos apocalípticos incluso creyeron que desaparecería: las letras monocromas y aburridas no podían competir con el atractivo de la imagen. No obstante, en lugar de eso, la literatura ha sabido ocupar nuevos espacios camaleónicamente.

Es un fenómeno cada vez más común, incluso en un país de conectividad arisca como Cuba, donde cada vez son más los jóvenes escritores y promotores culturales que eligen esta alternativa. Por eso, muchos de ellos —creadores de portales, revistas, webs y boletines digitales— se reunieron durante este mes de noviembre en el taller Proyectos de autor y promoción de literatura en Internet, cuyo principal objetivo fue intercambiar experiencias acerca de los diversos proyectos personales.El evento fue organizado por los editores de Isliada —una iniciativa independiente para la promoción de la literatura cubana en Internet— y el escritor Senel Paz, con el apoyo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

“Los proyectos que invitamos a participar ya son bastante reconocidos por el trabajo que han hecho en Internet —explica el escritor Rafael Grillo, editor de Isliada y uno de los principales organizadores del Taller—. Haber logrado un evento como este se debe, en gran medida, a Senel Paz. Fue él quien se acercó y nos propuso la idea de reunir a varias personas que estuviesen haciendo un trabajo similar al de Isliada. O sea, propiciar un encuentro para compartir experiencias e ilustrar a los espacios institucionales de la cultura acerca de la existencia de estos fenómenos”.

Senel PazA pesar de que este tipo de alternativas generalmente se originan entre los escritores jóvenes, de celebridad relativa, algunos autores ya reconocidos, como Senel Paz, también se muestran sumamente atraídos por estos proyectos:

“Resulta muy interesante el fenómeno de promover y divulgar literatura a través de los medios digitales. Sobre todo en un país como Cuba, donde esta alternativa cobra una importancia cada vez mayor ante las dificultades de promoción a través de las vías tradicionales. Por otra parte, la Isla cuenta con jóvenes de excelente formación literaria que, además, están familiarizados con las nuevas tecnologías; de ahí que busquen vías más audaces y dinámicas”.

Los paneles y debates del taller —a los cuales asistió Senel Paz— estuvieron relacionados con el diseño web, qué se entiende por divulgar, socializar o concebir una política editorial. O sea, cuestiones esenciales de conceptualización.

“También intentamos colegiar una estrategia para lograr que estos proyectos tengan una mayor visibilidad —explica Senel Paz—. Eso, por una parte. Por la otra, intentamos alfabetizar al resto de la comunidad intelectual que se acerca poco a este fenómeno. Es algo que tiene que ver con los problemas de acceso, pero, sobre todo, con un proceso de inhibición. Es decir, el hecho de que no sea un medio muy accesible en Cuba provoca que los escritores y lectores de mayor edad lo vean con cierto recelo y crean que resulta muy difícil dominarlo. Por tanto, debemos hacerles saber que si uno le da la espalda a esos espacios, estará pasando por alto una parte importante del universo cultural”.


Esta zona del universo cultural está poblada precisamente por todos estos proyectos que defienden una noción particular de lo que entienden por literatura. Tal es el caso de Isliada, un sitio que pretende promover la literatura contemporánea escrita por cubanos ya sea dentro o fuera de la Isla. El sitio, que el próximo año pretende mostrar un nuevo diseño, incluye narrativa, reseñas y una sección de noticias sobre literatura.
 
“Más que abrir un blog para criticar las carencias de promoción en Cuba —cuenta Grillo—, pensamos que era mejor crear un espacio de promoción. Así fue como sembramos un referente en Internet, un concepto. Si ahora alguien teclea en un buscador: ‘literatura cubana contemporánea’, Isliada aparecerá entre las primeras referencias. No porque sea el sitio con más trabajos sobre literatura cubana actual, sino porque desde el principio tributamos a ese concepto de literatura cubana contemporánea.

Claustrofobia. Santiago de Cuba“No se trata solo de promocionar a los escritores más jóvenes, sino promover la literatura que nosotros sentimos viva. Hay escritores que están muertos, aunque sigan vivos, pues su literatura ya no mueve nada. El chileno Roberto Bolaño murió, pero su literatura sigue viva, pues aún influye en lo que se escribe. La obra de Lezama, también. Por eso no nos interesa la tradición, no porque queramos desligarnos de ella, sino porque la tradición ya tiene sus espacios”.

La existencia de un tipo de literatura no depende necesariamente de que haya autores escribiendo, al menos así lo cree Rafael Grillo, la clave está en que la misma sea visible. Existir, en términos actuales, significa ser visible. Eso fue lo que se propuso Isliada, hacer visibles ciertas zonas de la literatura cubana, ofreciéndoles un espacio donde actuar. Géneros un tanto olvidados, como la ciencia ficción o el policial, encontraron secciones fijas en el sitio.

Vercuba es un proyecto que hace honor a su nombre, pues a pesar de que lleva poco más de un año en la web, ya tiene bastante visibilidad. Se trata de un sitio creado por el escritor Ahmel Echevarría y el programador Bernardo Acosta. El nombre lo tomaron de otro proyecto que ya tenía un dominio en Internet. Pero después de que este terminara, decidieron usar la plataforma para crear una cooperativa de opinión donde los jóvenes escritores cubanos pudiesen analizar diferentes temas de la realidad del país, sobre todo aquellas temáticas relacionadas con la cultura.

“Poco a poco se han ido sumando varios escritores —asegura Ahmel—. Ahora hemos incluido una nueva sección, Bitácora, donde algunos de ellos escriben desde sus espacios personales. Por ejemplo, la escritora Darra Novak tiene una sección donde habla de lugares de La Habana, una especie de bitácora de viaje dentro de la ciudad. Entre los colaboradores está Jorge Enrique Lage, cuyos trabajos tienen que ver sobre todo con literatura y son artículos de mucha calidad; solamente por esos textos, valdría la pena visitar Vercuba.

“Supongo que el éxito del sitio se debe a la calidad del contenido. Siempre intentamos hablar de la realidad cubana, pero no ceñidos a lo que acontece dentro de Cuba, porque Cuba no es solo el archipiélago de aquellos que vivimos dentro del territorio nacional, sino también de los que viven fuera. Quizá por eso el sitio presenta una mirada múltiple y desprejuiciada. La única condición para colaborar es que los textos tengan calidad. Tenemos muchos deseos de seguir trabajando, el deseo es verdaderamente revolucionario. En buena medida eso ha marcado el poco tiempo de vida que tenemos: la sinceridad y la pasión”.

Un proyecto similar es Claustrofobias.com, no solo porque esté enfocado principalmente a la literatura, sino porque también surgió de la cooperación entre un programador, Naskicet Domínguez, y un escritor, Yunier Riquenes. Yunier trabaja en Ediciones Caserón, de Santiago de Cuba, y hace poco menos de un año le pidió a su amigo Naskicet que lo ayudase a crear un sitio web de difusión literaria. Así nació Claustrofobias.com, con el mismo nombre que da título a uno de los libros de Riquenes. Al principio era un proyecto puramente personal, pero después comenzó a recibir colaboraciones de escritores de toda la Isla y también de algunos que viven en el extranjero.

Arte y literatura en Internet

Ninguno de los creadores del sitio tiene teléfono en casa, y mucho menos una conexión a Internet. Pero, en lugar de amedrentarse, se las ingenian para actualizar la página desde la sala de navegación de la UNEAC de Santiago de Cuba, con la baja velocidad de conexión que esto implica. Por eso buscan alternativas para lograr que el sitio se mantenga activo, aunque no siempre puedan actualizarlo: los artículos se redactan con un estilo atemporal y están implementando un nuevo sistema que permite al sitio renovarse automáticamente reciclando trabajos anteriores.

La principal intención de Calustrofobias.com es que los lectores sigan acercándose a los libros, a pesar de que en este Taller de autor se especuló bastante sobre la desaparición de las páginas manchadas de tinta. “Somos conscientes de que el libro está siendo desplazado por otros soportes, y eso es inevitable —explica Yunier—, pero aspiramos a que su desaparición demore un poco más”.

Mientras Yunier edita y gestiona el contenido, Naskicet asume el diseño y la programación. De ese diálogo constante, no siempre cordial, emerge el proyecto. Tal vez por eso ya tienen más de 140 mil visitas en menos de un año, o quizá porque han entendido que para posicionarse, al menos dentro de Cuba, no basta con las herramientas de Internet, sino que además son necesarios mecanismos tradicionales de promoción: el clásico boca a boca, almanaques o cualquier tipo de promoción impresa.

“Nuestro proyecto no contempla solo la divulgación en Internet —asegura Naskicet—, esa es una parte, la otra la hacemos llevando los contenidos a papelería, archivos pdf y a otros formatos para que también puedan acceder a ellos personas que no tienen acceso a la red”.

“De esa manera intentamos crear una base de datos —apostilla Riquenes—, pues cuando uno tiene tanto contenido como para hacer una selección de poesía, entrevistas, etc., puede plantearse la idea de hacer también una edición impresa”.

De los otros blogs, portales, revistas, webs y boletines digitales que se presentaron en el Taller, valdría la pena mencionar el trabajo de los proyectos sobre ciencia ficción, como las revistas digitales Korad y Qubit o el Blog de Bajavel del escritor Leonardo Gala. Iniciativas abocadas, principalmente, a satisfacer las necesidades de consumo de los seguidores del género.

Por su parte, Mar desnudo es una revista literaria que intenta narrar la vida cultural de Matanzas. La misma toma su nombre de un poema de Emilio Ballagas, y, según uno de sus editores, el escritor Abel González, se trata de un proyecto bimestral que nace desde las aguas, como su ciudad. Además de artículos sobre literatura y otras manifestaciones artísticas, también cuenta con trabajos de historia, pensamiento y temas sociales.

“El factor común entre estos sitios —explica Senel Paz— son las ganas de mostrar al mundo el trabajo de los escritores cubanos. Muchas veces lo que se hace en Cuba pasa inadvertido y estos proyectos se proponen alumbrar algunas zonas desconocidas de la literatura cubana de una manera competitiva. Aquí no ocurre como en algunas instituciones, donde suelen asignarse los espacios por decreto. En este caso, además de tener la oportunidad, todos deben esforzarse porque su sitio sea visible. Eso solo se logra a través de intercambios como este, entre gente bien preparada, inteligente y creativa. Se trata de promover la literatura cubana e interconectarla, lo que amplía el concepto más allá de matices políticos o visiones territoriales, pues las características propias de Internet impiden que se produzcan esas polarizaciones”.


“Que utilicemos Internet para promover la literatura cubana es una paradoja —opina Ahmel Echevarría—, porque se trata de un medio al que la mayoría de los cubanos les resulta difícil el acceso. Pero yo lo veo como un trabajo enfocado hacia el futuro; teniendo en cuenta, además, que la gente puede descargar y almacenar muchos de estos contenidos para luego intercambiarlos de una memoria a otra. O sea, no solo estamos pensando en el futuro, sino también en una manera rizomática, horizontal, de transmitir la información. Es una apuesta riesgosa porque ahora mismo uno no tiene la certeza real del alcance que tendrá lo que estamos haciendo. Sin embargo, existen muchas iniciativas donde las personas almacenan y distribuyen sus proyectos en soportes digitales con bastante éxito. Después uno se sorprende en la calle cuando varias personas le comentan sobre las cosas que ha escrito. Es por eso que apuesto por estas alternativas”.

“Yo soy un marxista convencido —confiesa el escritor Abel González—, el socialismo tiene que asumir la red, de lo contrario perderemos la batalla. Esas son las herramientas, cómo las utilizamos dependerá absolutamente del triunfo del proceso que tengamos en el futuro, si no somos capaces de dialogar con ese nuevo mundo entonces la batalla de ideas no tiene sentido, porque es ahí donde de veras se está librando. Los que defendemos el proyecto Cuba, para una isla independiente y culta, debemos ser conscientes de que si ese proyecto no sabe dialogar con las nuevas tecnologías, entrará en crísis”.

Más allá de las ventajas que ofrece Internet para la distribución de la literatura, otro fenómeno tiene lugar casi de manera subrepticia. Hace apenas unos años, la literatura y el arte se legitimaba exclusivamente desde las instituciones. Ahora, en cambio, las nuevas tecnologías dotan cada vez más al lector de la posibilidad de opinar, comentar, alabar o satanizar lo que lee.

Senel Paz no cree que todavía podamos hablar de una transformación radical, aunque, innegablemente, sí hay un cambio de escenario. A su entender las instituciones culturales seguirán legitimando aquello que consideren válido, pero gracias a estos nuevos espacios tendrán que tomar mucho más en cuenta el criterio de la gente: “Como ocurre con las instituciones, a veces tendrán aciertos y otras se equivocarán. Pero lo cierto es que nos enfrentamos a un escenario más dinámico y complejo”.

“Las instituciones seguirán legitimando a los autores que les interesen —opina Yunier Riquenes—, pero sitios como Isliada o Claustrofobias.com constituyen propuestas que enriquecen el panorama literario. Porque la verdad no es absoluta, sino que se divide en diferentes visiones, y estos proyectos van a mostrar otras verdades”.

Al final, en el último debate del taller, salieron a relucir los sables entre los defensores de Gutenberg y aquellos que creen que el libro, tarde o temprano, acabará por desaparecer. Entonces se levantó Yoss —el escritor de ciencia ficción—y dijo que, en realidad, eso poco importa. Dentro de 80, 90 o 100 años el libro se convertirá en un artículo artesanal de lujo, como mismo ocurrió con los manuscritos después de la imprenta o con la pintura luego de que se inventó la fotografía. Tal vez, en el futuro, un millonario se jacte de los diez ejemplares que conserva en su enorme biblioteca. Lo mismo da.

El punto es que la literatura, como medio de expresión, no va a desaparecer porque permite algo que ni siquiera el cine ha logrado del todo: que el lector cierre los ojos y le ponga el rostro que desee a cada personaje, vestirse a sí mismo con la piel del protagonista, vivir en carne propia una experiencia individual única e irrepetible, en una frase: usar la imaginación. Es cierto, continuó Yoss, que estamos viviendo en una etapa de crisis, de cambio de paradigmas. Pero existen dos tipos de personas: los que en las crisis solo perciben el caos; y aquellos que, en cambio, ven ahí una oportunidad. Que cada cual escoja.


Tomado de: http://www.lajiribilla.cu/articulo/un-cuento-reticular


Por: Abel Sánchez
Periodista