Diccionario de autores“Un diccionario nunca está al día, un diccionario es una obra eternamente en marcha”, afirmó  Ramón Luis Herrera en la ciudad de Matanzas, mientras era presentado el Diccionario de autores de la literatura infantil cubana (Gente Nueva-Unión, 2015), obra que él preparó junto a Mirta Estupiñán González.

“Me estoy refiriendo específicamente al tipo de diccionario especializado que nosotros preparamos, pero si se piensa un poco puede ser generalizable ese criterio a todos los otros; los diccionarios son así, perfectibles a cada momento”, comentó Ramón Luis.

“En el caso del nuestro, tan solo en el lapso de tiempo entre su cierre (principios de 2012) y su publicación (2015) ya se encontraba dejando una brecha por cubrir: en el tan dinámico panorama editorial cubano contemporáneo es inevitable que en este periodo debe haberse incrementado la lista de libros e incluso de nuevos autores, los cuales obviamente no fueron recogidos en nuestro trabajo.”

El Diccionario de autores de la literatura infantil cubana, en dos tomos, y con un total de 622 páginas, hace referencia a 699 escritores de la Isla, desde los albores del siglo XIX hasta la actualidad, en los géneros de poesía, narrativa, teatro, divulgación científica e histórica, entre otros.

Con el atractivo de estar ilustrado en su interior con imágenes de las cubiertas de algunos de los títulos de los autores recogidos en sus páginas, el Diccionario... presenta  una ficha de cada escritor, donde se brindan datos personales, su bibliografía activa, premios y otros reconocimientos, así como fragmentos de reseñas o críticas relacionadas con su obra.

“Llevábamos trabajando en él durante más de veinte años. La primera versión fue de 1996 o 1997. Fíjate que los originales eran en máquina de escribir. A principios del 2000 fue que vinimos a digitalizarlo, y a partir de ahí fue mucho lo que tuvimos que ampliar, pues sobrevino la explosión editorial que trajo la Riso (Sistema de Ediciones Territoriales), que abrió una editorial en cada provincia y facilitó la publicación de muchos escritores que de otra manera no hubiesen dado a conocer sus producciones.

“Ha sido una labor muy dura en varios sentidos. Se trata de una algo sin precedentes. No había diccionario de este tipo en Cuba. Todo comienza a partir de aquí. Hay que mencionar además inconvenientes diversos que fueron surgiendo mientras avanzábamos. Durante mucho tiempo, en este país no se ponía ningún dato de los autores en los libros para niños. A veces ni siquiera colocaban la muy útil nota de contracubierta. Todo esto hizo más difícil la búsqueda de datos de determinados autores. Para colmo, la labor crítica, que nos hubiera podido prestar gran ayuda, sabemos que cuenta con muchas carencias en la Isla, todavía mayores en el caso de la literatura para niños y jóvenes.

Por otro lado está el hecho de que nos resultó imposible, por los gastos económicos y logísticos que esto implicaba, viajar personalmente a todas las provincias, para consultar in situ sus fondos bibliográficos. A esta adversidad añádanle las carencias del sistema de distribución de libros, sobre todo los de la Riso, los cuales no llegan a todos los lugares, y un detalle más: la Ley del Depósito Editorial no se cumple en el país adecuadamente, por lo que no siempre es posible tener en nuestras principales bibliotecas todos los títulos reales publicados. Hay dificultades también para que lleguen los volúmenes publicados en el extranjero por autores cubanos.

“Nuestros búsquedas fueron intensas, y a partir de las más variadas maneras. Desde la tradicional revisión de documentos, publicaciones seriadas, libros y la consulta directa con escritores, investigadores, bibliotecarios, maestros y especialistas de diversas instituciones del país, hasta la salvadora ayuda de Internet. Pero inevitablemente han faltado muchas cosas. Han faltado autores, han faltado determinados datos. Yo conservo una copia impresa del diccionario en la que voy corrigiendo los errores y añadiendo todo lo nuevo que encontramos. Supongo que sea difícil realizar una nueva edición impresa de inmediato, pero al menos sí estamos pensando ya en una primera actualización del Diccionario… en formato digital.”

Doctor en Ciencias Filológicas, Ramón Luis Herrera (Sancti Spíritus, 1956) ha recibido numerosos reconocimientos por su obra literaria, entre los que se encuentran el Premio de la Ciudad de Sancti Spíritus, los premios David, Abril y La Puerta de Papel.

Ha publicado los libros de poesía para niños y jóvenes Corazón asustadoLindo es el sapoCanciones a SemíramisLa alfombra del califaLa rosa, los zapatos y Almendro rojo con caballo blanco, así como los libros para adultos Sonetos del alfanje y la penumbra y Magia de la letra viva. Formar lectores en la escuela.

Fue asimismo el encargado de redactar las fichas de los autores cubanos recogidos por el Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil (Ediciones SM, Madrid, 2010).


Por: Norge Céspedes