Junior Gutiérrez Salomón“Continuidad de un pensamiento”, es la exposición que Junior Gutiérrez Salomón (Salomón) se ha empeñado en presentarnos muy especialmente. Esta Expo-tributo está dedicada principalmente a su terruño natal (Holguín), a su profesor, excelente pedagogo, artista de las artes plásticas Emerio González, a la escuela de artes plásticas de Matanzas donde se graduó y al líder histórico de la revolución cubana Fidel Castro Ruz. Por tanto lo que ha preferido el artista no es hacer un conjunto de retratos que recojan una visualidad psicológica del guerrillero-estadista-escritor. Salomón, pretende mostrarnos a ese hombre de pensamiento profundo, hacedor de ideas, cultivador de una doctrina en defensa de los pobres y desposeídos de la tierra; es entonces que ahonda en lo filosófico y para ello toma un pedazo de nuestra historia, ubicándose aproximadamente a partir de la segunda mitad de la década del cincuenta del pasado siglo XX donde Fidel es protagonista y guía de un grupo de hombres y mujeres, que cada vez se hace mayor en defensa de los ideales de soberanía e independencia de nuestra nación.

 “El Yunque Gramma” (acrílico, óleo y lavado sobre lienzo) pieza donde desde su propio título el artista nos anuncia conceptos como: fortaleza, unidad, seguridad en las ideas. En el yate-yunque preñado de alegorías y metáforas se destacan tres maneras diferentes de representar la figura del caballo. Una primera donde nos lo muestra inmenso, atisbando desde la proa el porvenir, imagen que supone además una visión popular. A continuación el artista se apropiará de Joan Miró y Picasso para mostrarnos otra visualidad de la misma figura, comunión y síntesis de la misma representación. A un costado de la embarcación un bote donde descansa nuestra bandera nacional, la cadena más que sostén del bote es ancla que depositará nuestra enseña en la tierra (diseccionada) en la parte medio interior del cuadro como símbolo inequívoco de la identidad cubana.

   “La Anunciación” (óleo, acrílico, lavado sobre lienzo), en este cuadro el artista tributa homenaje a esa grande de las Artes Plásticas cubanas que es Antonia Eiriz, no sólo en la apropiación del título de esa obra tan conocida de la maestra, si no en algunos códigos que utiliza en la atmosfera que logra. Aquí la figura de Fidel está representada por la silueta de un joven enmarcada a través de un firme trazo de color verde, se reitera la representación de la tierra en la superposición de diferentes capas y como sedimento y sostén de las raíces que la pueblan. En esta obra es interesante observar como Salomón re-contextualiza el símbolo de los CDR y le da un nuevo significado. En la parte derecha del cuadro está representado un brazo con toda su musculatura, desprovista de piel y en su lugar un engranaje de ruedas dentadas, evidente representación de la clase obrera.

   Otro de los cuadros de esta aparente pequeña muestra lo es “Una última cena” donde  se representa la isla como gran fruta; nuevamente la utilización de códigos y símbolos presentes en otros cuadros (cerrotes, sierras, instrumentos de trabajo) la tierra siempre presente, brazos que emergen de ella, aquí el pintor se apoya en fragmentos de un texto del poeta y editor Leymen Pérez que enriquecen la lectura de la obra. “La mano que tocó el cielo” donde una vez más el artista se vale de la literatura, en esta ocasión la de Tagore en una especie de sentencia. La utilización también de símbolos religiosos como imagen de los jóvenes rebeldes llevando al llano sus ideales, el barco como isla, como brazo, la mano, metáfora visual que extiende al cielo la grandeza de la nación. La tierra ahora es representada con líneas discontinuas, su crecimiento no sólo es hacia abajo, también hacia arriba reafirmando la idea de Tagore. Terminan de conformar esta muestra las esculturas: “La espuma de los días” realizadas con herraduras desprovistas de todo tratamiento; Salomón nos la entrega tal como son con el paso del tiempo, reconocimiento de la esencia misma. “Continuidad de un pensamiento” (escultura instalación) pieza que le da a la exposición. Salomón se vale de un arado antiguo, presumiblemente no tirado por tracción animal al cual incorpora un pupitre, tierra arada de donde surge la savia del conocimiento.

   “Continuidad de un pensamiento” es la propuesta de un joven deudor como hombre y como creador, es el reconocimiento al guerrillero-pensador, al intelectual-pueblo. Deudor es de Max Erns, de su maestro Emerio González, de Antonia Eiriz, de su familia, de su escuela, de su pueblo, de Electa Arenal que también tuvo en Holguín su patria chica, que siguiendo un ideal fue defensora de la causa de los desposeídos; a ella, que también es ideal, metal y sedimento como la espuma de los días, historia…

Para Electa desde nuestros corazones.   


Por: Idania Álvarez Ortega

Texto del catalogo, “Continuidad de un pensamiento”, para la exposición que Junior Gutiérrez Salomón (Salomón).