Virgilio Piñeira“Contra viento y marea he luchado por la obra de Virgilio Piñera, y no solo por una cuestión de amistad, sino también por la obra misma”, confesó Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura, en el Museo Palacio de Junco, donde se desarrolló un coloquio sobre ese imprescindible autor, el 22 de febrero último, en ocasión del centenario de su nacimiento.
 
“Días antes de morir, me pidió que me ocupara de lo que dejaba; dondequiera que él se encuentre quisiera decirle que desde entonces no he hecho otra cosa que eso, aunque ha sido complejo”, reconoció Antón, quien oficialmente es el albacea literario de Piñera.Durante el coloquio se refirió a la azarosa vida del autor de La carne de René, recordó la amistad que los unió desde 1956 hasta su muerte en 1979 —una amistad puesta en tensión constantemente por el carácter ‘lioso’ de Virgilio— y particularizó en las características de su escritura, coloquial, donde lógica y desvarío se entretejen.
 

En el coloquio se produjeron otras valiosas intervenciones con elementos novedosos en torno al autor, como fue el caso de Lina de Feria, quien realizó un recorrido por su vida y obra, y Cira Romero, que abordó su presencia en las revistas Espuela de Plata, Poeta, Orígenes y Ciclón.

Por su parte, Dainerys Machado se refirió al tratamiento dado a Piñera en los medios de prensa impresa en la década del 80 del pasado siglo, momento en el que comenzaba a producirse un rescate de su figura en el panorama cultural cubano.Cristhian Frías reflexionó sobre el Virgilio que presenta Jorge Ángel Pérez en su novela Fumando espero, donde renuncia a la canonización del escritor, y a las zonas más visibles, más obvias, para centrarse en los aspectos marginales de su existencia.El propio Jorge Ángel intervino en el coloquio y relató la manera en que por primera vez oyó referirse al que inspiraría años después el personaje central de su novela.
 
“Ocurrió cuando tras escuchar uno de mis relatos cierto personaje me acusó de ser existencialista y ‘piñeriano’; existencialista sabía lo que era, pero piñeriano no; lo vine a saber cuando mi padre me regaló el libro Cuentos fríos”, confesó el novelista.
 
Jorge Ángel contó que visitó Buenos Aires y recorrió muchos de los sitios que frecuentó Piñera durante su estancia en esa ciudad, elementos que luego le sirvieron para la preparación de Fumando espero, que será reeditada este año por Ediciones Matanzas.
 
Por último, Ulises Rodríguez Febles realizó una intervención en la que analizó como Matanzas había asumido el teatro de Piñera.
 

Por: Norge Céspedes