Newyorker Jazz
Poesía de innegable ritmo, nacida del universo y la esencia del jazz, es la propuesta de este joven creador. Con imágenes casi fotográficas el autor regala el mundo de los personajes, la tristeza, la alegría, la magia, la incomprensión y el ángel de una ciudad que lleva en sí misma tanto lirismo. Fuerza y melodía emergen de estos «versos para ser cantados a viva voz  como pura expresión de sentimiento».

 
Negra Dama Art Nouveau

El gradiente de tus senos, pasó.
Pasó sin islas.
Quizás mis ojos perecieron
convocados por el viento
allí en la vieja calle del Village,
buscando la aureola inmaculada
que ofreciste
como suerte a mis pupilas.

Vete ya.
No se paladea con gusto alguna pena.
La luz metálica,
lastra las ventanas,
Chillando, acuchillada como fiera.
Tú. Tú luces el pelo ensortijado
a la usanza de los veinte.

Aunque sean menos puros
estos años en curso,
eres la Bama Art Nouveau,
la gaviota travestida en isla.

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Amstrong

Amstrong, negro fauno, Amstrong,
bruma y ventisca de añejo sur, Amstrong.
Llanto de perla oscura, Amstrong.
Una hoja de vulnerable manzano
es talón dinástico
de una mujer desnuda.
Ella camina y se pierde,
no lleva ajorcas de preda de Indias
pero fuga de todos.

La enseñaste a huir
cuando tus dedos lamían el metal de la sordina
púrpura iconografía
tus dedos implacables
acosando su pelvis
tatuando su carne ungida de islas.

Amstrong, azul Amstrong,
Cielo metálico es frágil telar infinito,
así tu mano se adiestra
espoleando el ébano custodio de esta Reina.

En polvo, en roto antílope
delicado como un niño de Harlem
queriendo soñar un jazz,
jadeante.
En niño tatuado de pájaros
que remontan vuelo cuando llora tu trompeta,
en niño, polvo de tus dedos horizontales
amando a los ojos de otro niño
tan tierno,
huésped de la tristeza.

Amstrong, roca, Amstrong,
aalle Amstrong, para caminar cautivo de jazz
que es igual a decir
paloma silvestre perfumando el blanco sexo de Manhattan,
cuando llora tu trompeta
cierro los ojos
junto las manos
palpo la serpiente que habita mi cuerpo.
Tú, hombre negro en la banqueta
sordina en pubertad crepuscular
hombre negro
de la calle lamento
solo
te escucho.

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Dril Cien para Chano

Dril Cien para Chano,
en la noche estrellada del Village,
alga sin flor la solapa inerte
y un pálido rayo
bajando del cielo
tocando sus manos
tan fuertes, ahora en la jungla antigua.

Dril Cien para el concierto de jazz
con la Banda del Viento.
Dril Cien sobre la barra del bar
con el trago de fiesta,
con el aire azul
que humedece la gomina del cabello.

Río de estrellas en la noche
que destroza los adoquines
y no retiene el desprecio de la muerte.
un trago de ron penetrando la garganta
como filo de cuchillo
de larga cortadura.

Una mujer entre sus piernas
y una danza ritual
de lujuria
en el lóbrego cuarto de hotel de Broadway.

Veo las fotografías
en el polvo de su esquela.
Chano con el vientre herido
Chano con el traje cálido,
antes muy blanco,
ahora perdido en la calle del Village,
con un trago a medio beber
y una mujer que implora
su última paga.

Dril Cien para Chano.
Por favor
que alguien coloque este mensaje
dentro de alguna botella
la arroje al mar,
sabrá retornar a La Habana.

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Lamento De Una Voz

¿Quién canta este jazz?
¿Qué labios se apresuran
a saltar, a decir
dóciles, bruñidas frases?
A veces la vozç
es mi alma en off
que del labio fértil,
como palio tierno se fuga.
Y la piel quebradiza de mi frente
entrega al lamento
estos días,
los siguientes a las noches
donde luna, simulas la sordina.

Rezad por ella.
por el velo opresor
de acero de Brooklyn,
rezad.
Quiero amar implorando a pulmón.
no hay nada que hacer
cuando canta un hombre.
Sus puños son música.
Su oscuro vientre exhala,
descarga sudor.
No hallo qué hacer
cuando las calles se inundan
del oro lavado del jazz,
el viento no logra detenerlo
porque canta al amargo fruto
indóci
en la tierra.

¿Quién canta este jazz
de luna suburbana,
que de pluma hirsuta
copula con pálidos desayunos
desde los cristales
mirando a South River?

La voz no marcha.
Perdura innominal.
Puede ser la suerte
del triste amante negro.
Su suerte,
limpio exvoto de la ternura.

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David López Ximeno
(Matanzas. 1970). Poeta y ensayista. Licenciado en Derecho y Master en Ciencias Políticas Internacionales. Tiene publicado entre otros, el poemario Música sacra (Ediciones Vigía, 2001).