Yanira MarimónMuchas veces descreo totalmente de lo que escribo, y termino por pensar que no valió la pena", manifestó Yanira Marimón, poeta y narradora yumurina en breve diálogo con Granma en un rincón de La Vigía, sitio fundacional de la ciudad y donde debió transcurrir más de una espontánea tertulia de los grandes bardos en siglos pasados. "Luego llegan grandes escritores como Antón Arrufat y Nancy Morejón y me dicen que voy bien, y es algo que me alienta mucho". Más allá de esa honda inconformidad, lo innegable son los hechos. Yanira mereció el Premio de la Crítica con su volumen de poemas Contemplación vs. Acto, el cual le había deparado con antelación el Premio José Jacinto Milanés y ahora está al alcance de los lectores de Matanzas y de todo el país. Otros dos matanceros, Luis Lorente y Laura Ruiz, también consiguieron con anterioridad el importante galardón.

"Me interesa mucho el idioma español —confiesa—, por eso tengo un respeto casi religioso hacia el lenguaje. Nuestro idioma es muy rico y no hay que empeñarse en rebuscamientos para ofrecer imágenes y encantar. Mi poesía, además, posee una especie de música interior, y es algo con lo que yo juego. Por lo general son textos narrativos con una carga lírica que permite distinguirlos como poemas."

—Naciste y te criaste en un ambiente literario, ¿cuán profunda es esa influencia en tu formación poética?

"Mi bisabuela Amelia Vento fue una notable poetisa, reconocida sobre todo por sus sonetos. Pero es a mi padre (Luis Marimón) a quien debo el espíritu poético. Gracias a él aprendí desde muy joven a valorar la buena poesía y pude leer a los clásicos. Debo significar, eso sí, que mi poesía nada tiene que ver con la suya, caracterizada por la fuerza, carácter tempestuoso, como un torrente; la mía, es más sobria, serena y equilibrada."

 —En el 2005 apostaste por la narrativa y alcanzaste el premio La rosa blanca de la Casa Editora Abril con tu novela para niños y jóvenes Donde van a morir las mariposas. ¿Qué te hizo cambiar de rumbo?

 "Es la historia de la separación de dos amigos. Me dejé llevar por la experiencia de mi hijo David, una leyenda quizás común a otros niños y jóvenes. En realidad me seducen los problemas de familia y otros conflictos de personas aparentemente indiferentes y sin historia, como los desvalidos."

 Yanira Marimón trabaja como editora de la revista Matanzas desde el 2003. Admite que el oficio de la escritura no le resulta nada fácil: "No soy de mucho escribir. A veces estoy varios meses para hacer un solo poema, y siempre tengo la sensación de que no está terminado. Eso sí, al final me quedo con la satisfacción de haber dicho muchas cosas en pocas palabras".


Tomado del diario Granma