ZenenSe cumplen años porque alguien o algo, una especie de superstición, aunque sería mejor decir la costumbre, definió el día de nuestro nacimiento como una hermosa reiteración desde la cual crecemos durante cada segundo que pasa. Sin embargo, se pueden cumplir años diariamente o nunca, quiero decir, casi nunca. Si una persona es perezosa, y pasa frente a la realidad sin detenerse en ella, en sus enredados vericuetos, en sus prolongados misterios, quizás no cumpla años, sino días prestados en el mundo; pero si pensamos en alguien como Zenén Calero, 15 de Octubre de 1955, Diseñador Escénico, alguien que además de detenerse con profunda mesura en el misterio que es la realidad, y en cada uno de los detalles, mínimos o particulares, que conforman su esplendor, convirtiendo lo real en un pentagrama, o en una sinfonía de colores, además útiles, funcionales, concretos, porque encarnan directamente en marionetas que quieren, por alguna razón, ser humanas, y en paisajes que en ocasiones superan la belleza de la naturaleza, imitándola, coincidirán conmigo en que se pueden cumplir muchos años diariamente, sin perder, por supuesto, la frescura, el júbilo, la infancia.

Quizás por eso me gustaría afirmar que Zenén Calero, siendo un elegido, es alguien que cumple, o puede cumplir diariamente 60 y muchos años más, algo que muy pocas personas pueden hacer en este mundo, claro, en el caso de Calero Medina son años de crecimiento espiritual y material, consagración al oficio de las formas, entrega, fidelidad al arte, a los muñecos, y a la escena; en fin, desarrollo de su universo estético, años de alegría, risa del color y las líneas, carcajadas de las formas y el diseño en general, años, como bien se pueden reconocer, de sabiduría, entregados al saber que él mismo reverencia en cada imagen.

Sabemos de antemano, por la multiplicidad de sus propuestas creativas, que dedicar un día completo – el día de su cumpleaños –  a la obra de Zenén Calero, no es suficiente para abordar cada una de las aristas que el creador, sin miedo alguno, y lleno de osadía, siempre reinventándose sí mismo, ha sido capaz de incorporar en su trabajo como diseñador o arquitecto de las formas, y mucho menos será suficiente un  día, solo un día, para devolverle de alguna manera la alegría, la esperanza, la fiesta de los colores que su obra nos entrega en cada momento.

Con estas prerrogativas, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Casa de la Memoria Escénica, Teatro de las Estaciones, El Retablo, El Centro Cultural Pelusín del Monte y su hermoso jardín, guiados por Rubén Darío Salazar (director de Teatro de las Estaciones), festejaron el 60 cumpleaños de Zenén Calero Medina, y dedicaron, por lo mismo, la gracia y la furia del día en su nombre.


Por: Derbys H. Domínguez Fraguela