Crmen RieraCuando Gayatri Spivak lanzó la inquietante pregunta: “¿puede el subalterno hablar?”; nos concedió una herramienta epistemológica para constatar cómo las prácticas textuales de finales del siglo XX hasta nuestros días insisten en reelaborar y develar a través de diferentes estrategias discursivas, la posible respuesta.

En el contexto de la literatura producida por mujeres regresa la interrogación no a través de la variable de la visibilidad1 y la consiguiente existencia de la voz que la publicación de un texto supone per se, sino a través de las estrategias que utilizan esos mismos discursos para articular y exponer al posible público receptor, las temáticas que desean trabajar.Es importante no confundir la posible presencia de la voz del subalterno (la mujer que ha conseguido como escritora publicar lo elaborado) con la libre exposición de temas que aún desde esa privilegiada postura de vocera pueda la autora tener. Lo cual, por otra parte, no invalida la marca efectivamente positiva que la sola presencia del texto publicado supone para la escritora como representante de las otras completamente silenciadas.

Un interesante ejemplo de esta típica encrucijada sería Carmen Riera y su texto “Te dejo, amor, en prenda el mar” (1975); relato inicial de la colección de cuentos de homólogo título.

Un muy breve repaso de los datos bio-bibliográficos de la autora, nos conecta de inmediato con una mujer que ha vivido la experiencia de las corrientes feministas de la España post-franquista2. Así como su compromiso con los movimientos estudiantiles de la Barcelona de los setenta -ecos de la Revolución cubana (1959) y el mayo francés (1968).

“Te dejo, amor, en prenda el mar”, aparece como un texto de marcado interés al interior de la obra de Riera en exacta conjunción con la ideología revolucionaria de la época en que fue escrito y en especial como un resultado de las lecturas que en sus primeros años universitarios3 la ocuparan: “En esta época Riera comienza a leer las obras de mujeres, incluyendo feministas antiguas y modernas, entre ellas Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Santa Teresa, María de Zayas, Teresa de Cartagena y otras.” (Parrilla: 43)

Si ponemos atención a los hipotextos que inauguran el relato y su correlación con lo anteriormente expuesto, no podemos pasar por alto los versos de Safo que allí aparecen: “(«Escogeré para siempre jamás tu/ ausencia, doncella,/ porque lo que de verdad amo/ no es tu cuerpo/ tan bello bajo la luna;/ lo que de verdad amo/ es la huella que has dejado / sobre la arena»)” (Riera) Son estos versos una declaración de fe. Una marcada intención de anticipar al lector que la historia que  a ellos sucede no puede ser otra que aquella en donde se nombra al amor prohibido, al amor que no se atreve a decir su nombre: amor lesbiano o amor entre mujeres.

Llegados aquí, me gustaría sin embargo hacer una pausa. Un segundo llamado a los contrasentidos que apoyarían a la idea de máscara que trato de desarrollar en el presente trabajo; ya que no es tan obvio o directo ese viaje hasta el amor históricamente silenciado que se apoya en Safo. La inclusión de este texto en el campo del feminismo que se dedica a la exposición de alternativas sexuales que descentren al discurso hegemónico heterosexual; pasa por una serie de estrategias o dislocaciones en sus enunciados que aquí expondré.  
Aún cuando accedemos al cuento no solo a través del pequeño poema de Safo, sino también de un reforzamiento paratextual que se da con la pequeña cita del clásico Empédocles “«Yo a la vez era árbol y pájaro, chico y chica, y pez mudo en el mar» (Riera); los juegos genéricos con los que la autora enmascara que se trata de una historia de amor entre mujeres, no facilitan en absoluto su intención política o reivindicativa de las voces subalternas que asumimos ella ha de representar y poner a hablar a través de su ficción.

La carta que escribe el personaje que narra la historia a su amante-profesora María, aparece repleta de ambigüedades4 como esta: “Éramos más jóvenes, menos conscientes, llenos de inocencia perversa” (Riera: 54). No es hasta casi finalizada la historia -cuando aparece el nombre de la amada- que comprendemos (tal vez sería mejor decir verificamos) que se trata efectivamente de alguien del mismo sexo.

Develar la intención exacta de esta mascarada o estrategia textual, sería material de un trabajo mucho más profundo que el que aquí nos proponemos. Entender, por otra parte, cuál sería el posicionamiento ideológico de Riera  frente a las represiones largamente sufridas por sujetos como María y la joven amante que escribe la carta-relato; puede abrirnos paso hacia una lectura mayor.

Una lectura en donde Riera nos va dando pequeñas pistas con que enfocar la verdadera tragedia de los amores socialmente censurados, esa falta de referente histórico y de representación textual5 en donde las protagonistas de la historia, como tantos otros sujetos en la vida real, van construyendo su imaginario del amor o ars amatoria en absoluta soledad: “No fue en los libros ni en las películas donde aprendí a vivir la historia de nuestra historia.” (Riera: 56).

Cuando encontramos la cita anterior, aún no sabemos que se trata de dos mujeres que no encuentran “la historia de su historia”; pero sin dudas es este un parlamento que nos provoca ciertas preguntas sobre el género de los protagonistas, ¿qué clase de amor no aparece en los libros o las películas? A partir de él, son todo señales que devienen indicadores, no ya solamente de la censura social externa a la pareja; sino de los mecanismos de auto-represión que muchas veces los integrantes de la pareja homosexual sufren de manera internalizada: “El amor del que jamás hablábamos por aquel entonces”. (Riera: 56); “Nuestras relaciones (…) Se rompieron por culpa del escándalo público y de tu miedo a enfrentarte con una situación que te exigía  una doble responsabilidad.” (Riera: 56).

La mencionada internalización de la represión sexual, adquiere por su parte en el caso de las mujeres lesbianas una doble y trágica especificidad: aquella en donde los sujetos de la trama no solo desequilibran el orden heteronormativo de las sociedades en donde exclusivamente hombres y mujeres tienen derecho legítimo a constituirse como unidades familiares a través del matrimonio;  sino que además representan una amenaza a la reproducción de la especie humana en donde la mujer como portadora de los nuevos seres vivientes ha tenido históricamente un rol más definitivo.

Riera desestabiliza en lo que podríamos llamar la primera parte de su historia6, a esa condición heteronormativa ante la cual ambos personajes se resisten a claudicar, no importándoles siquiera la presión a la que son sometidas, dice el padre de la protagonista: “ «Este es el camino de la depravación. Te mandaré a Barcelona, si esto dura un día más»”. (Riera: 57). De la misma manera,  hace de la ambigüedad un recurso revisitado de manera constante y el instinto subversivo permanece, no sólo en la elección de la temática que desarrolla en el relato, sino en la propia diégesis.

Dichas estrategias  de exposición, a las que por otra parte debemos entender como harto significativas para el momento histórico en que el texto aparece publicado y que colocarían a la autora a la vanguardia no solo de las praxis textuales feministas de la época, sino también como una vocera indiscutible de esa voz subalterna en pugna, evolucionan hacia una variante de concesión que coloca al texto en estudio en un espacio de tensión político mucho mayor.

El personaje de María –a quien finalmente verificamos como mujer en la última página del relato cuando la narradora va a morir y decide escribir una carta a su antigua amante para declararle que llamará a su hija con el nombre de esta- inicia una serie de eventos de alejamiento de su amada en donde observamos con muchísima claridad como depone su identidad o deseo sexual en pos de cuidar a ambas del escándalo; pero también en pos de su propio éxito profesional.

Saltará de inmediato este nuevo elemento conflictivo en donde si por una parte el feminismo histórico ha tratado de recolocar a la mujer en un puesto del imaginario occidental en donde sea pensada no solo como un animal reproductivo y de eficiencia doméstica, sino también como un ser productor de saber y bienes materiales;  por otro lado, ha olvidado discutir  la complejidad que supone la mujer lesbiana profesional –desestabilizadora no de uno, sino de varios imaginarios simbólicos a la vez.

El personaje de María hubiera resultado entonces aprovechable como elemento contestatario desde varios ángulos de resistencia al pensamiento hegemónico heterosexual dominante y también al feminismo histórico que ha olvidado exponer las singularidades de las mujeres lesbianas. Pero resulta, desde un punto de vista ideológico, decepcionante, comprobar que en esta historia no es así.

La María que nos presenta Riera efectivamente teme al ostracismo social y a la pérdida de su exitosa carrera como una profesora especialmente brillante, de un Instituto de enseñanza media en Palma de Mallorca; dando paso con su devenir en la ficción a que la narradora pueda irse del pueblo en donde viven y hacer una vida lejos del oprobio de su amor: “(…) con una ternura cruel, decidiste que no debíamos volver a vernos durante aquel verano, porque no querías que te culpasen de marcar mi vida para siempre.” (Riera: 58). Las decisiones y posturas de este personaje en el relato desencadenan las concesiones que ambas muchachas terminan haciendo frente al sistema hegemónico y patriarcal.

La narradora, quien se mantiene en el cuento firme en su deseo de enfrentar las leyes que las invalidan como seres legítimos para amar y constituirse como pareja, termina casada y siendo conciente de su propia muerte –aquella que el parto de su futura hija traerá consigo. De esta manera, tal  y como podemos rastrear en el cine norteamericano7, los personajes que representan la resistencia al orden establecido pagan con su desaparición física.

Del mismo modo, María, no solo queda excluida de su propio deseo por la muchacha, impulsándola a una vida según las convenciones, sino que se auto-castiga allí justamente donde creímos que encontraría reivindicación social. El pasaje en donde se nos relata que un profesor judío de una muy prestigiosa universidad norteamericana le ofrece un trabajo que no acepta, es el argumento que aquí usamos para destacar este sentido de auto-flagelación y auto-censura in extremis que el   personaje representa.

La conflictividad ideológica de la que antes hablaba y que quisiera conectar a modo de resumen con la estrategia de la máscara y una posible tentativa de respuesta a la pregunta de Spivack, quedaría resumida en esta historia a través de los finales que para cada una de estas mujeres la ficción de Riera propone.

En primer lugar la narradora, quien ha estado violentando de manera constante el orden que gradualmente le proponen la familia, el entorno estudiantil, la sociedad mallorquina de la época y el Occidente judeo-cristiano, no  revela sino hasta el final la identidad de ese amor oscuro que le ha hecho vivir de alguna manera en la mentira de una serie de novios usados como paliativos y un matrimonio que la conduce más tarde a la supuestamente natural concepción y reproducción que en lugar de reinstalarla en un lugar de legitimación social y esperada felicidad, la llevan a la muerte.

El simbolismo de este desenlace, obviamente nos remite a otro lugar de altísima tensión hermenéutica: ¿debe la rebelde morir para acabar así su marca detestable o por el contrario lo que nos está proponiendo Riera es que el matrimonio sin amor y la consecución de la reproducción no deseada son las que deben morir y por ende muere quien las practica? ¿Es propuesta a través de esta historia una reivindicación para las mujeres que han tenido que morir silenciando su auténtico amor o solo está la escritora dando acuse de recibo de cuál es la concesión real a la que los personajes terminan accediendo?

En segundo lugar, el personaje de María a quien leemos como un instrumento de la autocensura y la homofobia internalizadas ¿es realmente un epítome de aquello que Riera quiere proponer como enfermo, perteneciente al orden social que la represión y dictadura religiosa franquista nos proponía o se trata por el contrario de una puesta en escena de cuánto han de sacrificar las mujeres profesionales –olvidando por un momento sus respectivas elecciones o identidades sexuales- con el fin de alcanzar el éxito que sus intelectos respaldan? Si se tratara de esto último ¿por qué no se marcha entonces a Estados Unidos –símbolo indiscutible de modernidad y libertad para el imaginario occidental del siglo pasado?

Y las preguntas finales que esta propuesta de lectura quiere dejar abiertas: ¿hasta donde con el relato “Te dejo, amor, en prenda el mar”, Carmen Riera trata de representar un mecanismo de subversión en donde solo a través de la representación de los personajes, su respectivo devenir, toma de decisiones y desenlaces  quede expuesta la tragedia que el amor entre seres del mismo sexo ha constituido? ¿Hasta dónde  la muerte de la una y la conformidad silente de la otra establecen pautas para que pueda la subalterna que allí se ve representada, finalmente, hablar?

No pretendo con este breve comentario de la pieza narrativa, abrir una polémica bizantina que en principio no soy capaz de responder; pero sí ha sido mi intención descolocar una posible mirada complaciente lanzada sobre el texto en donde todo su valor resida en la exposición de un amor entre mujeres.

Las complejidades de esa representación, sus posibles ambigüedades y por qué no espacios sin resolución, han ocupado en sí mismas, el mayor interés de mi lectura y devenido una propuesta alterna a las que encontramos relacionadas con el relato en análisis8.

Concluiría entonces que las voces subalternas sobre las que Spivack se preguntara si pueden acceder o no al discurso son puestas en este relato en un nivel mayor de interrogación ya que no podemos pasar por alto que el precio a pagar por esa voz y respectiva visibilidad deviene en imágenes política y simbólicamente generadoras de conflictos nuevos, aún por dilucidar.

Bibliografía

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Gilman, Sander L: Difference and  Pathology. Stereotypes of sexuality, race and madness. Cornell  University Press. Ithaca and London, 1985.

Oranich, Magda: ¿Qué es el feminismo? Edit. La Gaya Ciencia. Barcelona, 1976.

Parrilla, Osvaldo.  "Comparación y contraste del erotismo en la ficción breve de María de Zayas y Sotomayor y Carmen Riera". Dissertation Abstracts International, Section A: The Humanities and Social Sciences: 60.11 (2000 May), pp. 4030-31. <http://gateway.proquest.com/openurl?url_ver=Z39.88-2004&res_dat=xri:pqdiss&rft_val_fmt=info:ofi/fmt:kev:mtx:dissertation&rft_dat=xri:pqdiss:9951537>.

Pertusa-Seva, Immaculada.  "Escribiendo entre corrientes: Carmen Riera, Esther Tusquets, Cristina Peri Rossi y Sylvia Molloy". Dissertation Abstracts International, Section A: The Humanities and Social Sciences: 57.10 (1997 Apr.), pp. 4388. <http://gateway.proquest.com/openurl?url_ver=Z39.88-2004&res_dat=xri:pqdiss&rft_val_fmt=info:ofi/fmt:kev:mtx:dissertation&rft_dat=xri:pqdiss:9709517>.

Rich, Adrienne. Sangre, pan y poesía. Icaria ediciones, s.a. Barcelona, 2001.

Riera, Carmen. Te dejo, amor, en prenda el mar. Traducción e introducción de Luisa Cotoner.  Espasa Calpe, Colección Austral. Madrid, 1991.

Roffé, Reina.  "Entrevista con Carmen Riera". Cuadernos Hispanoamericanos: 616. (2001 Oct.), pp. 103-12.

Spivak, Gayatri Chakravorty. 2003. “¿Puede hablar el subalterno?”. Revista Colombiana de   Antropología. (39): 297-364.

Antologías

Escribir en femenino. Poéticas y políticas. Beatriz Suárez Briones, María Belén Martín Lucas, María Jesús Fariña Busto(eds). Icaria editorial, s.a. Barcelona, 2000

Feminismos, cuerpos, escrituras. Iris M. Zavala (Ed). La página Ediciones, S.L. Sta Cruz de Tenerife, 2000.

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Gender and reading. Essays on Readers, texts and contexts. Elizabeth A. Flynn and Patrocinio P. Schweickart. The Jhons Hopkins University Press. Baltimore and London, 1986.

Otramente: lectura y escritura feministas. Marina Fe (coordinadora). Fondo de Cultura económica de México. México D.F.,  1999.  


Mabel CuestaMabel Rodríguez Cuesta 
Narradora, profesora universitaria e investigadora. Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Graduada de Profesora e Investigadora en Lengua y Literatura Españolas por la AECI (Agencia española de Cooperación Iberoamericana) y la Universidad Complutense de Madrid. Textos suyos aparecen en diversas antologías y publicaciones periódicas. Es autora de los libros de cuentos: Confesiones on line y Cuaderno de la fiancée . Actualmente trabaja y reside en New York.