UNIMADel 27 de mayo al 3 de junio del presente año, tuve la suerte de obtener como Consejero Internacional del Centro Cubano de la UNIMA, una beca para asistir al 21 Congreso y Festival Mundial de esta organización, que tuvo como sede la especial urbe de Chengdu, capital de la provincia de Sichuán, ciudad con una historia de 2500 años, conocida como la más placentera del gigante asiático, muy distinta de la famosa Beijing, la populosa Shanghai, o la poderosamente económica Guangzhou.

Desde que arribé al aeropuerto, constaté que la festividad tendría la minuciosidad de la cultura china, pues allí estaban para recibirnos los jóvenes voluntarios del comité organizador del evento con sus carteles y uniformes de colores cálidos, como para que un extranjero allí como yo, u otros colegas que vinieron de los cinco continentes no se sintieran más extraños de la cuenta, en una tierra ya de por sí llena de misterios, secretos  y enigmas que datan de siglos atrás.Todo es enorme en Chengdú: las calles, los hoteles, los edificios, los parques, los teatros y el número millonario de la población, por lo que intenté acostumbrarme —criatura de isla— a esa sensación de lo inabarcable que tuve desde que tras acreditarme recibí mi bolsa de congresista.

Si hermosa y abundante en sorpresas, tecnología y color fue la ceremonia inaugural en la Plaza del parque de la herencia de la cultura intangible, íntima e igualmente profusa en estilos y sonoridades fue el acto de apertura del 21 Congreso. Todos quedamos admirados de la fuerza y delicadeza a la vez, de un arte que posee algo indescifrable, asentado en la historia milenaria de ese continente.

Todos mezclados, discutimos, propusimos y votamos. Aún sigue siendo mayoritaria la presencia europea en UNIMA, organización fundada hace más de 80 años en Praga, Checoslovaquia. Así lo atestiguan sus más de 60 consejeros allí presentes, junto con los 23 de los países del Asia-Pacífico, 14 de Norte, Centro y Latinoamérica y uno de África. Sin embargo, UNIMA es también reflejo del mundo, su globalización y sus cambios. Una vuelta de tuerca ha comenzado a producirse en su interior, giro donde territorios económicamente más pobres, pero igual poseedores de una cultura titiritera rica, consolidada y propuestas novedosas que ofrecer, son escuchados, aceptados y apoyados en el seno de una organización que proclama la diversidad, el ecumenismo, la apuesta por la paz y el desarrollo de un arte tan maravilloso como sugerente. UNIMA es la organización donde también los miembros pertenecientes a países con economías frágiles o en desarrollo, tienen mucho que aportar y mostrar desde sus herencias y cruces culturales, algunos en precaria existencia y otros en plena efervescencia artística. El nuevo comité ejecutivo elegido en Chengdú por  mayoría y vuelto a liderar por el hindú Dadi Pudunjee y el canadiense Jacques Trudeau como presidente y secretario general, más la incorporación del portorriqueño Manuel Morán, como vicepresidente primero y la reelegida segunda vicepresidenta Annette Dabs, de Alemania, son conscientes de la misión que tienen entre manos.Cuba en UNIMA. Ruben Dario

Las ciudades de San Sebastián-Tolosa, en España, resultaron vencedoras de la contienda por la organización del Congreso UNIMA 2016, ante la propuesta de Ekaterimburgo, Rusia. Los 68 votos sobre 36 dieron la victoria al equipo del TOPIC tolosarra, que en unión a los organizadores de la celebración de San Sebastián como capital de la cultura europea 2016,  prometen una reunión y festival con el sabor y el arte de la cultura vasca, su lengua y el habla hispana por primera vez como idioma principal de un Congreso internacional de titiriteros. La misma promesa de hacerlo bien, con el apoyo imprescindible de las autoridades culturales y gubernamentales, la defendió Cuba, país ganador (13 votos contra 5 en el seno del nuevo comité Ejecutivo de UNIMA) de la celebración del Consejo Internacional en 2014, ganado en disputa con la Ciudad de Sofía, Bulgaria. Se propuso como sede la playa de Varadero y su Centro de Convenciones Plaza América, la Ciudad de Matanzas y su Taller Internacional de Títeres y una visita especial a la capital habanera.

Aquellos que no conocen del sentido del honor en la palabra empeñada por los nacidos en la tierra de José Martí, pudieran dudar de que debido a nuestra economía en vías de desarrollo y acosada por situaciones difíciles desde hace más de 50 años, no podemos celebrar un Consejo a la altura necesaria, pero se equivocan, nuestro país sabe organizar con elegancia, mesura y delicadeza lo mismo un Congreso de Pedagogía Internacional, que uno científico, un festival de ballet, teatro, cine o una Bienal de Artes Plásticas con las propuestas más novedosas del mundo. Esfuerzos siempre llevan las actividades artísticas que implican a participantes de los cinco continentes, pero para ello contamos además con el especial calor del clima y el alma cubana.

La sección de espectáculos del Festival Mundial que siempre acompaña a un congreso tuvo en su catálogo a 65 compañías llegadas de todas partes del planeta, más 36 elencos de China. Una vez más la presencia europea (51 compañías) fue mayoritaria en la muestra titeril presentada en Chengdu, Asia-Pacífico mostró 19 agrupaciones, Norte y Sudamérica 10 y África 2.  Atractivas puestas en escena fueron presentadas muchas veces en espacios no idóneos por su inmensidad, pero otras, sobre todo las chinas exhibieron en aquellos megateatros, una técnica y dominio del arte de la animación, combinadas con historias populares y un marcado acento nacional que dejaron ver un poderío desconocido por muchos, y que en diálogo con el arte mundial dará mucho más que hablar en el futuro.

Los anfitriones no escatimaron en paseos y convites donde el arte culinario, parques y museos mostraron lo alcanzado en cuanto a rescate y cuidado de la cultura, la flora y la fauna por los hermanos asiáticos; de ellos destacaron la visita a los fondos del Museo del títere y la sombra de Chengdu ¡impresionantes!, el recorrido por el Templo-Museo Memorial Wuhou, con sus construcciones típicas, jardines, lagos y esculturas antiguas. El remate lo puso el Parque reservorio de los osos pandas, un sitio donde vegetación natural, arquitectura y misión ecológica nos regala un paraíso en medio de la aldea global que también ha llegado al gigante oriental, una muestra de marcas comerciales, edificios rascacielos y autos supermodernos que se parece a muchas capitales del mundo.  

El viaje para llegar a China fue largo y tortuoso, seguro que mucho menos que en los tiempos remotos y menos caro, pero valió la pena encontrarse con un mundo tan distinto como tan autóctono, donde uno constata observando las ruinas del sitio arqueológico de Jinsha, con vestigios de la civilización del antiguo reino de Shu, que esta cultura levantada con siglos de civilización en su sedimento, es algo que posee un misterio indescifrable, un secreto escondido más allá de los títeres.