Cuando pienso en Zaida del Río, pienso en caballos, en la fuerza de animales indómitos, caballos sin domesticar, crines al viento, recorriendo esos campos no roturados ni segados por mano alguna. Y vuelven a mi memoria sus versos: "Todos los caballos pasan de largo ante mi puerta, /crujen sus cascos profundamente atrás,/ quiero decir, detrás del corazón". Y es que esta pintora cubana, villaclareña, es mujer, pez, estrella, caballo, (yegua), y la mano que tira de todos ellos y los dibuja, los plasma en sus lienzos magníficos. Llegada desde provincias a la Habana, sus amigos la vimos ir llenando cada pequeño cuarto, cada rincón que habitaba, con sus pinturas, sus platos, sus cerámicas, y cómo sus manos iban convirtiendo cuanto tocaban en formas proliferantes, abigarras, de una belleza inusual, donde la fantasía campesina recreaba a mujeres, plantas, animales, en peces coloridos, oraciones a los Orichas, mujeres- pájaros.
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"Las islas vuelven a las islas". Así, no resulta desconcertante que un autor chileno, contemporáneo, escriba "Poemas griegos". No resulta desconcertante hablar de ese autor chileno para otra isla, en el trópico. Si bien la obra de Alfonso Calderón es numerosa, diversa y se extiende, dentro de la literatura a diversas áreas como son la novelística, el diario (de viaje, de vida), el ensayo, la recopilación, la investigación y la crítica literaria, creemos que en todas estas manifestaciones prima su mirada de poeta, donde destaca con un número de libros entre los que se encuentran "El país jubiloso", "Poemas para clavecín", "Testigo de nada", "Una bujía a pleno sol", "Árbol de gestos" y "Poemas griegos", del que nos ocuparemos específicamente.
En 1962, Año de la Planificación, la Isla mayor de las Antillas estrenaba nueva Revolución y el Guiñol Nacional de Cuba, nuestra agrupación titiritera de Vanguardia (pionera en este arte desde que en 1949 los Hermanos Carucha y Pepe Camejo decidieron enrumbar sus destinos artísticos hacia el teatro de figuras) estrenaban El maleficio de la mariposa, primera pieza teatral -escrita en 1919- por el joven poeta granadino Federico García Lorca -rara pieza dramática, no muy representada, casi siempre ausente en el repertorio de los grupos escénicos con actores y títeres- y estrenada en Madrid, en 1920 en el Teatro Eslava.
MAR DESNUDO...