Selección Poética... Hugo Hodelín, Julieta Bermúdez, Luis Marimón, Carlos Zamora, Jesús David Curbelo, David López Ximeno, Gleyvis Coro, Michael H. Miranda, Reynaldo García Blanco, Sigfredo Ariel.

HUGO HODELÍN
(Matanzas 1955) Poeta. Ha publicado, entre otros El anciano y París
De Dios
Dios puede ser la riqueza como la pobreza
Dios puede ser una bailarina nudista a través del tubo
Dios puede ser una cucaracha
Dios puede ser una gota de agua dulce en el centro del océano
Dios puede ser un grano de arroz en tu estomago vacío
Dios puede que te haya timado y guiñado un ojo
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En la contraportada del libro de cuentos “Paisajes en el Borde” pueden leerse estas notas del editor:
La traducción es empresa azarosa nos recuerda el Inca Garcilaso de la Vega. En sus Comentarios Reales narra ese momento presagioso entre el emperador inca Atahualpa y el capitán-conquistador Francisco Pizarro. El español empleó a Fray Vicente Valverde para dirigirse a Atahualpa. Las palabras de Fray Valverde eran bastante ásperas, para no decir duras, ya que le pedía a Atahualpa que accediera a tomar parte de los beneficios de hacerse cristiano al convertirse en vasallo y entregar su reino al emperador Carlos V. De lo contrario se le declararía la guerra y tendría que abandonar su "falsa religión" bajo la tutela de la espada. El dragomán de Valverde era un indio llamado Felipe, costeño que no manejaba bien el idioma de Cuzco y cuyo español, aprendido de soldados, consistía principalmente de palabrotas.
Sin memoria no hay presente, ni es posible construir el día a día. Sin memoria no hay posibilidad de futuro. Pero también gracias al carácter selectivo de la memoria, gracias a que logramos olvidar, podemos permanecer vivos durante el tiempo que nos está destinado…Olvidar ciertos dolores nos deja libres para vivir otros dolores, otros placeres. Pero hay que velar por el límite de la desmemoria porque quienes han perdido el pasado han perdido, con él, su presente y su posibilidad de futuro.
Si realmente puede existir un pacto con la lírica, una alianza secreta y luminosa con lo recóndito y vital de cada pala bra, de cada verso escrito y hallado, si es dable que esto suceda, Ediciones Vigía ha vivido y está viviendo una suerte de lujo por haber establecido una complicidad radiante con la poesía de Roberto Manzano.
La sensibilidad de una ciudad suele medirse en ocasiones por el arte que late sobre sus escenarios. Antes de que San Carlos y San Severino de Matanzas se transformara en uno de los principales enclaves literarios del país, fue precisamente el teatro el arte que más se cultivó en esta urbe. Tempranamente, en el siglo XIX, nombres como los del «primer cantor cubano» José María Heredia, José Teurbe Tolón, José Jacinto Milanés y otros se sintieron atraídos por las diferentes manifestaciones de las artes escénicas. El canto lírico, el drama y la comedia animaban por aquellos días a la afición matancera que al despertar la centuria había presenciado en ciertos rincones de la villa el desempeño histriónico del gran Francisco Covarrubias, reconocido desde entonces como el fundador del teatro cubano.
Frida, Friducha le decían cariñosamente, creó una de las obras más crudas, desgarradoras y expresivas de la historia del arte. Al ver sus retratos hincados, llagados, lacerados, se nos evocan los terribles Cristos de Matías Grünewald, los San Sebastián, los santos del martirologio cristiano: uno destripado, otro asado al fuego, otra masacrada con una rueda dentada, San Bartolomé desollado y su piel transmutada en la de otro atormentado, Miguel Ángel.
Nació para cantarle al sol, para dejar correr en su sabia milenaria el alimento de lo divino, de lo mítico; para refugiar toda la naturaleza, para ser remanso y contemplación.Su personalidad atrae toda forma viviente. Se sustenta de la devoción, el respeto, la admiración que todos le prodigan. Generadora de lo humano y lo divino, necesita de todo eso para vivir. Para sentirse dueña y señora. Porque la ceiba es eso y mucho más: el más grande de los árboles que habitan en Cuba y en otros países tropicales. Desde su solitaria presencia reina en el paisaje que la rodea, domina la mente de muchos hombres, ampara las aves del sol, la lluvia y las sombras de la noche y hasta a los niños en sus juegos inocentes. Todos recurren a ella. Aquí se funden mito y realidad, leyenda y razón, pasión y verdad.
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Un primer acercamiento al póximo estreno de Teatro de Las Estaciones.
MAR DESNUDO...