La memoria es una novela que cada cual se cuenta a sí mismo.
Manuel Vázquez Montalbán
Aunque desde diferentes perspectivas, la historia y la literatura de la memoria se encuentran ante la imposibilidad de reproducir fielmente el pasado. A lo más que pueden aspirar ambas disciplinas es a acercarse, con mayor o menor eficacia, a relatos que sean más o menos verosímiles y coherentes. Bastante ajena a lo que George Luckas definía como novela histórica, pero tomando los eventos históricos como marcos de referencia, esta “nueva” modalidad literaria parece querer darle voz, sobre todo, a los marginados de la historia oficial, al bando de los vencidos en todas las guerras. En el caso español, por ejemplo, luego de la etapa hedonista que siguió a la muerte de Franco, y que muchos han llamado “la movida madrileña”, a partir de los 90 se ha puesto muy de moda –y nunca mejor empleado este término- una literatura que intenta traer de vuelta recuerdos y vivencias de los que perdieron no sólo la guerra civil en 1939, sino que además, fueron censurados, perseguidos, ejecutados y silenciados durante el largo período de dictadura franquista, hasta 1975.