Resulta prácticamente desconocida la génesis de Ediciones Matanzas. Pasos primarios en un proyecto de investigación de la Casa de las Letras Digdora Alonso, sede de la editorial, aseguran que la autora de Bajo el hongo y Como ángel cierto, es la primigenia figura en el catálogo de las Ediciones Matanzas en la década del 80. Entre otros varios elementos rescatados del tiempo y la memoria, indican las fuentes orales que el texto La décima en Matanzas inicia la impronta del género bajo el sello de la Editorial.Por ello, este libro tiene entre sus mayores méritos, el de sentar bases a futuras publicaciones relacionadas con la décima, siempre de un autor por libro, hasta esta última entrega, La Brevedad de lo eterno, que compila 200 años del género en el territorio.
Se hace necesario entonces establecer un posible paralelismo entre ambas ediciones: La décima en Matanzas y La brevedad de lo eterno, pues representan la evolución de la décima como género literario, como expresión identitaria de la cubanía, que abarca no solamente un público restringido, menos cultista, género asumido por voces imprescindibles en el ámbito artístico territorial que es decir nacional.
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Oculto el lastre
Hay una experiencia común a la de todo pasajero que arriba a un aeropuerto, a cualquier aeropuerto: y es la de seguir innumerables letreros que le avisan adónde tiene que ir, que le recuerdan quién es (si es extranjero o es nacional), que le advierten sobre la moneda a la que va a tener que adaptarse, al menos por un tiempo, o que sencillamente le dicen, en el mejor de los casos, que hay la alternativa de un subterráneo o un bus, a la del taxi impagable. Basta llegar a algunos aeropuertos norteamericanos, para darse cuenta de que la cultura de la señalización va allende a las fronteras aero-portuarias. Los letreros salpican cada tramo de la red de las autopistas estadounidenses, cosa que las han hecho merecedoras de estar entre las mejores señalizadas del mundo. De este modo, el paso entre el aeropuerto a tu hotel se da de modo muy cómodo. Casi sin darte cuenta, ya has llegado adonde te proponías llegar. Esto siempre me ha despertado en lo particular sentimientos contrarios. Por un lado, el más obvio y creo que general, es el del alivio. No hay mejor cosa para un extranjero que el de sencillamente no perderse en tierra extraña. Pero al mismo tiempo, hay en mí un sentimiento vago de haber sido secuestrado. Efectivamente, quería llegar a tal hotel o tal dirección, pero no tenían que ponérmelo tan fácil. Era YO el que quería llegar a este sitio, no quería que, bueno, me conduzcan a él, como si fuera un niño pequeño o un tarado. Yo crecí y viví la mayor parte de mi vida en una ciudad, Lima, que está probablemente entre las peores señalizadas.
Todavía Nueva York no había sido abierto, desgarrado, por su once de septiembre cuando Federico García Lorca escribió Poeta en Nueva York. Sin embargo, ya aparece en este libro toda la carne abierta de la Gran Manzana. Hay heridas que empiezan a latir desde el fondo, como un presentimiento oscuro, ambiguo. Eso es Poeta en Nueva York: el libro que presiente la herida mortal, que la adivina y se horroriza ante este presentimiento.
POETA, PATRIOTA... TAMBIÉN PERIODISTA Y CRÍTICO LITERARIO
La Colección de Arte Africano donada por Lorenzo Padilla al Museo de Arte de Matanzas constituye uno de los más amplios repertorios del acervo cultural africano de que se tenga conocimiento en el continente hispanoamericano. Con un total preliminar de 309 piezas correspondientes a catorce países y a setenta y dos etnias, posee varios conjuntos, que por su organicidad, funciones y valores estéticos, son dignos de mención. Sobresalen en este sentido las más de setenta máscaras que integran la Colección y cuya diversidad da muestras de una región con características comunes, pero signada por disímiles cosmogonías y maneras de crear, de acuerdo a la gran diversidad de grupos étnicos y naciones que lo conforman.
La primera plaza de armas que tuvo la ciudad de Matanzas, constituye un conjunto arquitectónico que se define por su estilo neoclásico. Este espacio urbano se conoce también con el nombre de Plaza de La Vigía, en memoria del antiguo fuerte que con ese nombre se levantaba cerca del lugar y que durante más de un siglo protegió la urbe de los ataques de corsarios y piratas, cumpliendo con ello su función como parte del cinturón defensivo de la zona. Derribado entre finales de la década de 1850 y principios de la siguiente, en parte por su ineficacia estratégica, los terrenos que ocupó esta construcción militar y sus proximidades serían empleados para levantar dos de las edificaciones más emblemáticas de la llamada “Atenas de Cuba”, el teatro Esteban (hoy Sauto) y el Cuartel de Bomberos.
La extraordinaria popularidad de las telenovelas en América Latina nos plantea el tema del melodrama como género literario favorito en estas tierras americanas. Habría que atribuir a Cuba la dudosa gloria de haber sido la pionera del estilo. “El Derecho de Nacer“ constituyó en la década del cuarenta una de las mas difundidas novelas radiales, al extremo que aquella Isla se paralizaba en el horario nocturno en que se emitía la serie. Cada vez que se ha reproducido en diversos países de América Latina ha tenido un éxito similar. Llegó a hacerse una telenovela y una película de asombrosa popularidad. Es un fenómeno socio cultural que trasciende las fronteras: la misma demanda funciona en Mesoamérica y en el Cono Sur. ¿Por qué?
Hay una singular magia en esos estadios llenos, alborozados de gritos, cornetas y corre-corre de peloteros. Hay una disputa archiconocida entre mujeres y hombres cubanos por aquello de la telenovela, que en la mayoría de las ocasiones, la televisan a la misma hora, en dos canales diferentes. Hay un pelotazo inevitable -cuando caminas por las calles- de ese juego infantil de tres bases pintadas en el asfalto y un poste tomado como home. Es, que la pelota, es un hecho cotidiano en la vida de cada uno de nosotros, incluso cuando no te gusta y no la entiendes como yo. Mas, lo único que nos conecta, es el famoso juego contra Estados Unidos, el cual miro y escucho sin comprender; pero en el que ganar es una cuestión de principios.
MAR DESNUDO...