Aunque se comunica mejor con el silencio, “sin el que no se podrían dar la poesía, la música, ni el encuentro con uno mismo”, la escritora cubana Fina García Marruz amaneció este jueves rodeada de personas que le elogiaron doblemente: el día de su cumpleaños 88, la poetisa, Premio Nacional de Literatura 1990, ha recibido el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, galardón que reconoce a un autor vivo por su aportación relevante al patrimonio cultural de Iberoamérica y España.
“Ha sido una sorpresa inesperada —dijo Fina a La Jiribilla— y la he recibido agradecida. Me emociona ante todo porque viene de España, ese pueblo con que compartimos una lengua. El premio viene de la España del Padre Bartolomé de las Casas; viene del ‘sol espiritual pueblo de España’, como dijo Martí. Durante muchos años, el hecho de compartir una lengua nos ha permitido conocernos, conocer nuestros poetas y dialogar con muchos escritores notables.”
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Teatros Vacíos
En el año 1900 solo un 4 por ciento de la población mundial vivía en ciudades. En la actualidad más de la mitad de los habitantes se hallan urbanizados. Es de suponer que la ciudad haya engendrado múltiples representaciones en las artes, en la interpretación del mundo o en las ciencias. Más que eso, la ciudad aparece hoy a los ojos de los antropólogos como un signo identitario de los seres que la habitan.
El hombre que había escrito Contra la muerte estaba de pronto ahí, en un ataúd, la cara atrapada por el cristal, como en una pecera, entre unos cirios funerales y unas coronas de flores. Poca pompa. En su cáscara, la muerte lo había tornado más pequeño, casi irreconocible, más ligero, un grillo, pensé, una cigarra, una sílaba de aire. La gorrita negra que lo había acompañado durante casi toda su vida, estaba arriba del féretro, como la gorra de un capitán que ha cumplido con su deber y se despide.
La literatura para jóvenes en Martinica sufre enormemente la suerte de cualquier literatura, en particular la pérdida de lectores atrapados por el desarrollo exponencial del multimedia y el poco interés y, por supuesto, compromiso de los políticos por este pariente pobre de la cultura. A lo que conviene añadir los límites vinculados a la insularidad, a nuestra arrogante pusilanimidad respecto a los otros pueblos de la cuenca caribeña y a nuestro imaginario de siempre —colonizados y educados para dar crédito, solo a lo que se ha validado antes por Francia, el resto de Europa y los EEUU. Además, la literatura para jóvenes sufre más por ser considerada como un género menor.
Según cuenta la historia, la Tertulia debe su nombre a un prolífico escritor latino llamado Tertuliano, nacido en Cartago, que conquistó a todas las personas ilustradas de la Corte de Felipe IV de España, alrededor de 1621, hace aproximadamente 390 años. A partir de ahí, todas las reuniones y sociedades, donde se leían, citaba, o comentaban las obras de Tertuliano, se les llamaba en España, tertulias.
En uno de los estantes de la librería Dionisio San Román de Cienfuegos, el lector puede hallar aún algunos ejemplares del interesantísimo volumen "Árbol de la Esperanza, antología de décimas hispanoamericanas". En esta obra podemos leer décimas de autores españoles, latinoamericanos y cubanos.
Si correspondió a José Lezama Lima el dotar a la cultura cubana de un fabuloso “Sistema Poético” que permitiera la reinterpretación de su historia y literatura a partir de las raíces sumergidas del mito, tocó a Cintio ser el más sistemático y completo exegeta de su historia, vista desde la poesía y la eticidad.
MAR DESNUDO...